Suicidio del auténtico Elmyr de Hory

El pintor apátrida Elmyr de Hory fue encontrado sin vida ayer por la mañana en su residencia ibicenca de Ca's Mestre, situada en el término municipal de San José, a unos veinte kilómetros de Ibiza. La causa de la muerte del legendario falsificador de obras de arte, nacido en Hungría hace ahora setenta años, fue la ingestión de una fuerte dosis de barbitúricos. Fue su joven guardaespaldas, el norteamericano Mark Forgy (que en los últimos meses acompañaba continuamente a Elmyr) quien realizó el macabro hallazgo.Las razones que pueden haber impulsado al genial pintor para quitarse la vida están relacionadas con el tercer juicio de extradición contra él, celebrado el pasado martes en la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, promovido por el Tribunal de Gran Instancia de París, presidido por el juez de instrucción monsieur Sauret. El abogado defensor de Elmyr, el penalista Rafael Perera fue quien, sobre las cinco de la tarde de ayer, nos facilitó la trágica noticia del fallecimiento del pintor.

«Elmyr de Hory -dijo a EL PAIS el abogado- estaba muy preocupado con el fallo de la sentencia-, si el tribunal español le hubiera concedido la extradición temía seriamente por su vida, una vez que fuera ingresado en las cárceles francesas.» Al parecer, aunque no se ha dictado aún sentencia, las noticias eran bastante pesimistas respecto a su fallo, y si en las dos ocasiones anteriores la justicia francesa no consiguió de los tribunales españoles su extradición, esta vez parece que el extradicturus Elmyr de Hory, pese a la brillante defensa que hizo su abogado, no iba a poder evitar la petición de extradición.

La primera vez que Elmyr de Hory compareció ante la audiencia lo hizo en calidad de exiradicturus, petición fundamentada en la falsificación de trece cuadros. En esta ocasión la petición fue denegada. La segunda vez lo haría también en calidad de extradicturus por venta de un dibujo atribuido a Chagall, olvidándose en esta ocasión los hechos por los que se formulara la petición de extradición. En esta tercera vez, el pasado martes, lo haría reclamado por el tribunal de París a fin de responder de un delito de uso de sellos y timbres usados de una autoridad pública (de los inspectores de aduana) realizándose, por lo visto, importaciones y exportaciones fraudulentas.

En esta ocasión, el hoy fallecido Elmyr de Hory y con respecto a este último tema dijo: «Estoy tan enterado como ustedes de los sellos esos que dicen que he utilizado para las falsificaciones. Todo lo inventan en Francia para acusarme. Dos policías franceses llegaron al colmo de venir a Ibiza a revolver la casa de Ursula Andress para buscar varios cuadros y dibujos falsos que decían que había vendido yo. Todo es falso. »

Al final de dicho juicio, Elmyr de Hory compareció pulcramente vestido, con una americana de terciopelo negro y pantalón del mismo tono. El pintor húngaro y residente en Ibiza durante dieciséis años, volvió a decir públicamente que era inocente de todas las acusaciones que contra él le imputaban sus antiguos socios y marchantes.

Según ha podido averiguar EL PAIS, Elmyr de Hory ha dejado heredero de todos sus bienes a su joven acompañante, el norteamericano Mark Forgy que fue precisamente el que halló su cadáver.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 11 de diciembre de 1976.

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