GENTE
Fernando Rivera,
soldador, de veintitrés años, y vecino de Astorga, llegó a La Coruña, según él desde su rancho de Oklahoma, y haciéndose llamar Robert MacCloud. Algo debía de tener, sin embargo el falso vaquero, detenido ahora por la policía, cuando, como dice la crónica «logró conquistar la amistad de una bella señorita, recepcionista de un hotel», aprovechando "sus dotes de seductor", para apoderarse de algún dinerillo del que se guardaba en la caja del establecimiento, 20.000 pesetillas, que no le iban a resolver nada.


























































