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Reportaje:

Señal de identidad del teatro "independiente"

El teatro «independiente» también va a afrontar esta, temporada su examen, ajuste de cuentas, balance de realizaciones y, en fin, su verdadera señal de identidad. Algo parecido a la revisión que el teatro llamado «comercial» está ya haciendo en la cartelera de Madrid. Sólo que, en el caso de los «independientes», las dificultades, lógicamente, son en principio mayores. Marginados los cafés-teatro de toda preocupación social, artística y cultural, el teatro de los grupos «independientes» ha rondado en torno a tres refugios madrileños: el « Pequeño Teatro», el Alfil y la Sala Cadarso. El primer local ha desaparecido y su compañía titular -el TEI- anda ahora afrontando el encuentro con el teatro «comercial». Dejando aparte la problemática peculiar del TEI, se ha perdido una sala -la de Magallanes- que solía albergar espectáculos familiares suyos. El teatro Alfil, después de algunos tropiezos, ha abierto la temporada con una admirable obra, Los emigrados, que se inserta, en cuanto a normas de producción, en la línea «comercial». Queda la Sala Cadarso.La Sala Cadarso quedó abierta la temporada anterior por el equipo «Tábano». Pasaron por ella cuatro grupos y se defendió espléndidamente, en cuanto a calidad, y algo difícilmente en el terreno económico. Con localidades baratas y sin subvenciones ni ayudas, la sala tuvo una gran concurrencia de público joven, especialmente familiarizado con el trabajo de los grupos, desde su reiterada presentación en los colegios mayores. De los cuatro grupos presentes el pasado año, uno perdió lo que no tenía y tres se defendieron. Las 400 butacas de la sala parecen insuficientes para amortizar los gastos de una programación «libre». La dirección de la sala está ampliando el local -incluido el escenario- y se ha puesto en contacto con distintas asociaciones ciudadanas para invitarlas a participar en los trabajos de la temporada.

Es importante el planteamiento de la revisión general del teatro «independiente» porque es y ha -sido la obra de numerosos grupos, de calidad bien desigual, que están dispersos por todo el país. Es la consecuencia natural de la joven disconformidad con la programación, normas de trabajo y concepción dramatúrgica del teatro «comercial» y, al mismo tiempo, la reacción activa frente a la bárbara concentración y centralización de la vida teatral en Madrid. Desde esos supuestos, los grupos dispersos han reaccionado haciendo su propio «teatro". Y ahora vamos a verlo. La Sala Cadarso organiza una «Muestra de Teatro Independiente» -no competitiva, naturalmente- y a ella ha invitado a más de medio centenar de grupos. Su relación constituye, en este momento, el censo del teatro «independiente» vivo. La lista es ésta:

De Asturias: «Caterva», de Gijón, y «Tragos», de Oviedo.

De Aragón «La Ribera». de Zaragoza.

De Andalucía: «Cascao», de Málaga; «Esperpento», de Sevilla; «Grupo Laboratorio», de Sevilla: «G. T. N.», de Málaga; «G. T. Sotullos», de Huelva; «La Garrocha», de Huelva, «La Cuadra», de Sevilla, «La TabIa», de Granada-, «La Tinaja», de Sevilla, «Mediodía», de Sevilla, «Teatro Algabeño», de La AIgaba. «Tabanque» de Sevilla, «Tespis», de Málaga, «Trápala»,de Córdoba, y «UN», de Cádiz.

De Baleares: «Ciudadela" de Menorca y «Sestornell», de Palma de Mallorca.

De Canarias: «Teatro Insular de Cámara», de Las Palmas.

De Castilla y León: «Clunia», de Aranda, «Cizalla», de Madrid, «Ditirambo», de Madrid, «Grutélipo», de León «G.I.T.», de Madrid; «Jincacha», de Madrid; «La Picota», de Madrid, «Libélula», de Madrid, «Teloncillo», de Valladolid; «Tiempo», de Madrid; «Teatro Libre», de Madrid; «TEI», de Madrid; «Pequeño Zoo», de Madrid y «Tábano», de Madrid.

De Cataluña: «A-71 », de Barcelona; «Comediats», de Barcelona; «El GIobus», de Barcelona; «Joglars», de Barcelona; «L'Esquella», de Lérida; «La Roda», de Barcelona; «Semana Trágica», de Barcelona, y «Ziasos», de Barcelona.

De Euzkadi: «Cobaya», «Cómicos», «Geroa», «Farándula», «Intxizu», «El Lebrel Blanco» y «Orain», todos de nivel regional.

De Extremadura: «Tierra Seca», de Badajoz.

De Galicia: «Antroido», de Santiago; «Avriense», de Orense; «Candea», de Noya; «Martín Codax», de Vigo; «Rosalía de Castro», de Vigo» «Teatro Circo»-, de La Coruña, y «Valle Inclán», de Lugo.

De Levante: «Carnestoltes», de Valencia; « La Carátula », de Elche; «Circula de Teatro», de Sagunto, «El Sambori», de Valencia; «Galliner», de Valencia; «La Castaña de Pego», de Valencia, «La Cazuela», de Alcoy; «T. E. U.», de Murcia. y «P. T. V.», de Valencia.

Se trata, como puede verse, de una lista no exhaustiva pero sí bastante completa. Una docena de los grupos son conocidos -relativamente conocidos-, a nivel nacional y aun internacional. Y todos ellos han contribuido vigorosamente a una profunda revisión de los conceptos dramáticos, a una sería «toma de conciencia» de los espectadores y de las propias gentes de teatro y, también a una profunda renovación del público y de sus gustos. Nunca decayeron en sus intenciones. aunque bastantes Veces demostraron inmadurez.

La Sala Cadarso completará este plan de trabajo con la organización de unas jornadas paralelas de teatro «infantil», otro género deficitario y pobrísimo en nuestro panorama teatral.

Sería bueno que la Sala Cadarso cumpliera el programa anunciado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de octubre de 1976