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Religión

Canonización de Beatriz de Silva

«Rindiendo homenaje a estas dos nobles naciones, España y Portugal», inició Pablo VI su homilía en los actos de canonización de Beatriz de Silva (nacida en Ceuta en 1426 y fallecida en Toledo en 1492). En la celebración estuvieron presentes varios cardenales, entre ellos, el primado de España, Marcelo González Martín y el patriarca de Lisboa, Antonio Ribeiro. Presidía la delegación española el ministro de Industria, Leopoldo Calvo Sotelo, y la portuguesa, el titular del departamento de Justicia, Antonio Almeida Sántos.«Honor y alabanza a España -dijo Pablo VI-, que ha sabido cultivar y conservar con tanto esmero este nuevo brote de santidad. El viene a acrecentar el rico patrimonio espiritual de esta nación bendecida, que ha dado al mundo ejemplares tan eximios en el camino de la virtud, del seguimiento de Cristo, de fidelidad a la Iglesia.»

Recordó el Papa que el mensaje de la fundadora de las franciscanas concepcionistas -que hoy suman unas 3.000 monjas en 150 conventos- se conserva aún entre las concepcionistas, «que han preferido estar ausentes físicamente de esta celebración, para estar en Dios espiritualmente más cercanas a la madre».

Según Pablo VI, esto es un ejemplo para «el hombre moderno, preso del torbellino de las emociones sensibles, multiplicadas por los medios de comunicación hasta el límite de la obsesión».

«Los santos -concluyó Pablo VI- representan siempre una contestación al conformismo de nuestras costumbres, frecuentemente consideradas sagaces solamente porque son cómodas. El radicalismo de su testimonio es una sacudida contra nuestra vagancia y una invitación a redescubrir algún valor ya olvidado.»

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