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Movimiento antimilitarista por la tragedia de Seveso

La marcha antimilitarista organizada por el Partido Radical y la Liga de Objetores de Conciencia se detuvo ayer en Seveso. La diputado radical Emma Bobino, la combativa feminista que podefender el aborto ha logrado sentarse en el Parlamento, ha dicho en la plaza central: Los acontecimientos de Seveso han demostrado como el militarismo, con su necesidad permanente de producciones bélicas peligrosas, tiene que ser combatido, incluso en tiempo de paz Con la etapa de Seveso la marcha ha querido testimoniar la repulsa de una política que ha hecho de Italia una colonia de las multinacionales.

Se dirá que exageran. Los radicales siempre exageran, pero siempre dicen, por lo menos, una parte de la verdad. La prensa italiana habla ya habitualmente de «vietnamización», y muchos son los problemas que en esta ocasión han saltado sobre el tapete: la falta de control sobre industrias nocivas o insalubres, de una oficina parlamentaria para juzgar las propuestas tecnológicas, la urgencia de un servicio sanitario nacional con un sistema de prevención que funcione, etc. A raíz de estos problemas organizativos y jurídicos ha vuelto a plantearse el problema moral del aborto y el de la situación política del país.Es natural que a río revuelto se avancen todas las hipótesis y se abra proceso a las intenciones en todos los niveles de responsabilidad. La OTAN y la casa suiza Givaudan, de la que depende la empresa ICMESA, de Seveso, han desmentido formalmente que la empresa italiana trabajara para las tropas atlánticas. A 25 días de la formación de la nube venenosa, reina todavía gran confusión en cuanto a su entidad, localización y las medidas inmediatas a adoptar para la descontaminación.

El Gobierno nombró hace dos días una comisión técnico-científica y el martes próximo presentará un proyecto de ley para adoptar medidas urgentes sobre la zona «vietnamizada».

Por su parte la casa suiza Givaudan, que está dispuesta a resarcir todos los daños provocados, ha encargado a la empresa inglesa Cremer-Warner estudiar un sistema de saneamiento. Según declaró el experto Frank Jackinan, se trata de un tipo de polución desconocido. Sólo en Vietnam se dieron casos apálogos. «Pero si los americanos -precisa el técnico- efectuaron experimentos de descontaminación, están cubiertos por el secreto militar. Entretanto, la experiencia y los datos facilitados por los vietnamitas hay que interpretarlos con mucha cautela». Por el momento no existe más sistema que el de recoger en hornos especiales todo el material contaminado y quemarlo a unos mil grados, confiando también en que los agentes naturales y los microorganismos bacterianos logren dominar a la diosina.

Las autoridades han anunciado, mientras tanto, que la zona «vietnamizada» ha sido circunscrita y no debería ser ampliada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de agosto de 1976

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