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Primer día de cárcel del ex primer ministro Tanaka

El primer día completo de vida carcelaria del ex primer ministro japonés Kakuei Tanaka comenzó, como para todos los presos del Japón, con un desayuno de 20 centavos a las siete de la mañana del miércoles.Tanaka fue detenido el martes acusado de haber aceptado 1.670.000 dólares en pagos secretos de la compañía norteamericana de construcciones aeronáuticas Lockheed en lo que ya es considerado como el mayor escándalo por sobornos ocurrido en el Japón después de la segunda guerra mundial.

El ex primer ministro pasó la noche en una maloliente celda solitaria de la prisión de Kosuge, en la zona sur de la capital. La población carcelaria incluye a 14 ejecutivos y empleados de la firma Marubeni y de la All Nippon Airways, también detenidos con motivo del escándalo Lockheed.

A sus cincuenta y ocho años de edad, Tanaka, con una carrera que le hizo pasar de ministro del Gabinete más joven a la edad de treinta y nueve años, a primer ministro más joven de la postguerra en Japón a los cincuenta y cuatro, habrá encontrado la vida de prisión un poco diferente de la vida en su casa lujosa y amplia.

Después del temprano desayuno y un corto descanso, Tanaka fue conducido el miércoles a una habitación tranquila donde continuó el interrogatorio por los fiscales que intentan seguir la pista de los movimientos del dinero de la Lockheed en Japón.

El interrogatorio duró todo el día, con breves interrupciones para el almuerzo y la cena. Luego, Tanaka fue devuelto a su celda solitaria, un estrecho cubículo con una superficie total de 4,5 yardas cuadradas, en donde hay que tender la cama en el suelo por las noches.

En contraste con la prisión, la propiedad de Tanaka en Mejirodai, al sur de Tokyo, está rodeada por árboles frondosos. En un gran estanque, cientos de costosas carpas -algunas de ellas valen 3.000 dólares- nadan entre piedras. Tanaka acostumbraba a darles de comer todas las mañanas.

De acuerdo con el principio de que todos somos iguales ante la ley, el ex primer ministro es tratado igual que todos los otros prisioneros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1976

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