Crítica:Crítica
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Un juego de fantasías

El nombre de Anderson-Imbert, como historiador de la literatura hispanoamericana y crítico de primera fila, es mas conocido que el narrador, digno de ocupar un lugar no menos descollante en la exigente modalidad que es el cuento.Muy bien cumple el oficio de dar a conocer su obra este volumen, que resume y antologiza los libros de cuentos publicados hasta ahora: El Grimorio (1961), El gato de Cheshire (1965), La sandía y otros cuentos (1969), La locura juega al ajedrez (1971) y La botella de Klein (1975).

Coordenadas de todos sus relatos son el juego con la fantasía y el profundo conocimiento de la literatura universal que subyace en ellos. Es frecuente que personajes que nos son conocidos de la Literatura o de la Historia (Helena de Troya, Sherlock Holmes, Don Juan Tenorio, etc.) aparezcan cumpliendo un papel distinto, variado, distorsionado o dando la vuelta a su propio, mito. Anderson-Imbert se entrega al placer de contar, de recrear lo que ya fue contado, pero también de dar nacimiento a fábulas absolutamente nacidas de su propia creación. En ellas un mundo de fantasía, lúdico, maravilloso, se inserta en la vida cotidiana situando a Anderson-Imbert en una trinidad de escritores argentinos, junto a Borges y Cortázar.

El leve Pedro, de Enrique Anderson-Imbert Madrid-Alianza Tres, nº

23 Alianza Editorial. 1976

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 15 de junio de 1976.

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