_
_
_
_

Zverev, la triste realidad de un finalista errante

El alemán hizo lo más difícil, pero a la hora de la verdad se desestructuró por un desliz determinante y pagó las opciones desperdiciadas: 6 de 23 en bolas de ‘break’

Zverev se lamenta en un instante del partido.
Zverev se lamenta en un instante del partido.Yves Herman (REUTERS)
Alejandro Ciriza

No sabe dónde meterse Alexander Zverev, convertido en un zombi. Ojos vidriosos y voz quebrada. Mirada perdida del alemán, abatido por segunda vez en la final de un gran escenario y, de alguna forma, prorrogando esa suerte de estigma que se comparte en la trastienda del tenis, donde continúa expandiéndose la idea de que tal vez nació a la hora equivocada, quizá a destiempo, y de que de haber tenido un punto más de fortuna podría ser hoy una figura de máximo relumbrón. Tiene algo de tenista maldito el gigantón, negado hace cuatro años en el desenlace de Nueva York por el austriaco Dominic Thiem, en una final que tenía encarrilada, y reducido otra vez por Carlos Alcaraz. Severo castigo de nuevo. Otro disparo al limbo.

Se expresa el de Hamburgo elegante, elogiando las numerosas virtudes del rival y reconociendo la inferioridad. Consciente, también, del error determinante que ha cometido en la recta final, cuando una de sus lagunas mentales ha desnivelado la balanza a favor del español: una ligera desconexión, un par de quejas que le hacen perder la concentración, y vuelta a las andadas. De nuevo, adiós. Otro grande que se le escapa. Tiene 27 años y títulos de todos los colores, pero sigue faltándole la muesca diferencial de un grande. Finalista errante Zverev.

“Siento que lo he hecho bien, pero ha habido momentos muy desafortunados en el quinto set. He escuchado que su saque en el 2-1 fue malo, lo he visto de los datos del Ojo de Halcón. Y si le hubiera roto ahí...”, introduce, refiriéndose a un instante en el que el juez terminó considerando que el saque de Alcaraz había entrado en el cuadro, y que por lo tanto no existía la doble falta. “Luego he tenido opciones de break en los siguientes juegos y podría haber caído del otro lado. Pero es lo que hay. Él ha jugado increíble, mejor que yo en el cuarto y el quinto set. Siento que en esta final he hecho todo lo que he podido. En el US Open bajé los brazos, así que es un poco diferente”, precisa.

No cabe duda de que el Zverev de hoy es distinto a aquel que tendía a quebrarse emocionalmente con facilidad. Sin embargo, continúa careciendo de ese plus y de esa chispa que diferencia a los buenos de los mejores, a aquellos que resisten a la tormenta psicológica de los que no. Crece, progresa y transita en dirección a una interesante madurez, pero por ahora su tenis no le alcanza y la sombra de dos nuevos y jóvenes fenómenos se cierne sobre sus posibilidades futuras. Tras aguantar el azote de Federer, Nadal y Djokovic, se enfrenta ahora al ascenso irremediable de dos fueras de serie, Sinner y Alcaraz.

“Los dos somos fuertes físicamente, pero él es una bestia. Un animal. La intensidad con la que juega al tenis es diferente en comparación con los demás. Puede hacer muchas cosas distintas”, describe al murciano. “Creo que ha cambiado mucho su táctica en el quinto set. Empezó a jugar mucho más alto, más profundo para que yo no creara tanta potencia; se ha vuelto todo más lento, especialmente con las sombras en pista. Es un jugador fantástico, físicamente también. Tengo que ver junto con mi equipo lo que puedo hacer para estar al mismo nivel”, agrega, pasando por alto en el análisis una faceta determinante.

De las 23 opciones de rotura de las que ha dispuesto, tan solo ha logrado aprovechar seis, por las nueve de Alcaraz (de 16). Es decir, sigue faltándole el colmillo de los grandes campeones, ese instinto que eleva a los elegidos en las circunstancias más delicadas. “Tercer Grand Slam con 21 años, es increíble”, se dirige al adversario en la ceremonia final. “Son tres distintos y ya es una carrera impresionante. Una carrera de Salón de la Fama. Y tienes”, repite, “21 años”. La sana envidia que siente Zverev es razonable, porque el murciano está donde hace una década se preveía que podía estar él, profesional inmaduro que con el tiempo ha ido corrigiendo la dirección. Hay voluntad y, en cualquier caso, meritorio su trazado de estas dos semanas, apeando a Rafael Nadal de entrada y desembarcando en la estación última. Le faltó, otra vez, el último golpe de riñón.

SINNER AL FRENTE, ALCARAZ SEGUNDO

A. C. | París

El abandono por la lesión de rodilla que ha obligado a Novak Djokovic a pasar por el quirófano precipitó el ascenso de Jannik Sinner a los más alto del listado mundial, por primera vez. 

Él lleva ahora las riendas, teniendo en cuenta además que el serbio recibirá otro duro impacto en el casillero de puntos próximamente, cuando se le descuente el contundente botín obtenido hace un año por la final de Wimbledon.

Nole, de 37 años y cuya fecha de regreso se desconoce, cae hasta la tercera posición, mientras que Alcaraz asciende a la segunda. No obstante, el español deberá defender a partir del 1 de julio los 2.000 puntos que ingresó en el All England Club.

Zverev, por su parte, se mantiene en el cuarto puesto de la ATP, por delante del ruso Daniil Medvedev. Hasta ahora, el segundo logrado en junio 2022 es su mejor marca.

Puedes seguir a EL PAÍS Deportes en Facebook y X, o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter semanal.

Suscríbete para seguir leyendo

Lee sin límites
_

Sobre la firma

Alejandro Ciriza
Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra. Autor de ‘¡Vamos, Rafa!’.
Tu comentario se publicará con nombre y apellido
Normas
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_