TENIS | OPEN DE AUSTRALIA
Columna
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¿Y por qué no Carlos Alcaraz?

Estoy seguro de que el murciano tiene posibilidades de vencer a Berrettini y de confirmar por qué está, también, en esas quinielas iniciales que le dibujan un recorrido en incesante línea ascendente

Carlos Alcaraz sirve durante el partido contra Lajovic de la segunda ronda.
Carlos Alcaraz sirve durante el partido contra Lajovic de la segunda ronda.MICHAEL ERREY (AFP)

Cuando Rafael y yo, y el resto del equipo, nos trasladábamos a Doha para disputar el primer torneo del año solíamos iniciar nuestra inmersión haciendo cavilaciones y apuestas sobre los tenistas que se mantendrían en los primeros puestos del ranking, o sobre los que se verían desbancados por los serios litigantes del curso anterior. El mes de enero se prestaba. Recuerdo con placer las largas tertulias y vaticinios al respecto mientras nos trasladábamos al club o en las charlas durante desayunos o almuerzos. Todos sabíamos que habría sorpresas, expectativas que se cumplirían y otras que no, tenistas que iban a sufrir un retroceso poco vislumbrado u otros que irrumpirían en los primeros puestos habiendo avisado menos.

El Open de Australia, que ya en enero empieza a despejar algunas dudas, es probablemente el torneo más complicado del año. Los jugadores llegan sin el rodaje y la adrenalina que ya les impulsan cuando disputan Roland Garros o Wimbledon. No tienen tiempo al tanteo y saben que lo que ocurra en el primer grande del año puede aportarles cierta tranquilidad o, por el contrario, cierto nerviosismo que pueden arrastrar hasta bien entrada la temporada.

Las condiciones en Melbourne son, además, de las más cambiantes de todo el circuito. No solo puede ocurrir que de un día para otro las temperaturas se desplomen o suban quince grados por un cambio de rotación de viento, sino que en la misma jornada, la temperatura puede oscilar enormemente de un partido que te toque en el primer o segundo turno de la mañana o en el de la noche. El calor extremo hace que el bote de la pelota sea mucho más vivo, el juego mucho más rápido y la exigencia física mucho más notable. Por la noche, la pelota se vuelve bastante pesada y resulta mucho más complicado hacer un juego rápido y ejecutar golpes ganadores.

Lamento la eliminación de Garbiñe Muguruza y ahora nos agarramos a la opción de Paula Badosa, que en sus dos primeros partidos ha confirmado que está entre las favoritas. Ha empezado el torneo con espíritu ganador. No ha entregado ningún set, muestra gran confianza y despliega un juego de altísimo nivel. Creo que seguirá siendo protagonista de nuestras crónicas y, muy probablemente, hasta la misma final del torneo.

En el cuadro masculino nos quedan Roberto Bautista y Pablo Carreño, habiendo cedido algún set y superando algunas dificultades, y Carlos Alcaraz y Rafael, cuyos marcadores han sido más contundentes. Nuestro representante más joven se va a topar en su próximo encuentro con el actual número siete del ranking, el italiano Matteo Berrettini, un nada despreciable primer escollo. No me cabe duda, sin embargo, de que será uno de los platos fuertes de la jornada. Estoy seguro de que el murciano tiene posibilidades de vencer y de confirmar por qué está, también, en esas quinielas iniciales que le dibujan un recorrido en incesante línea ascendente.

Y Rafael, que después de un primer partido en el que mostró cierta dificultad en los desplazamientos, sobre todo cuando perdía la iniciativa, en su segunda ronda estuvo mucho más ágil y definitivo. Progresa en la línea correcta de mejorar día a día y eso me da esperanzas de que, superadas dos rondas más, se metería en la segunda semana con opciones, a mi entender, de aspirar a lo máximo.

Ojalá se vayan cumpliendo mis conjeturas de principios de año y podamos seguir muchas jornadas más a nuestros jugadores en un torneo tan complicado como maravilloso, al que, por fin, dedicamos muy merecida atención.

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