De los silbidos de Ramos al inglés de Alaba

El austriaco, que ya tuvo la confianza de Ancelotti en el Bayern, comanda al Madrid para ajustar la defensa tras la marcha del capitán

Alaba, en el centro, celebra con Valverde y Casemiro el gol del Madrid al Inter en San Siro.
Alaba, en el centro, celebra con Valverde y Casemiro el gol del Madrid al Inter en San Siro.Nicolò Campo (LightRocket via Getty Images)

El verano se llevó a su paso a la pareja titular de centrales del Real Madrid y Carlo Ancelotti telefoneó a un viejo conocido. El brasileño David Luiz, de 34 años, quedaba libre al vencer su contrato con el Arsenal y, según adelantó O Globo y confirmó este periódico en fuentes cercanas al futbolista, el técnico quiso saber si le interesaría jugar para él en el Madrid, después de haber coincidido 10 años atrás en el Chelsea. Las mudanzas de Ramos a París y de Varane a Mánchester abrían un vacío de jerarquía, más allá de otras consideraciones futbolísticas.

Ramos manejó durante años la disposición del equipo sobre el césped: una mezcla de mariscal de campo y pastor conduciendo un rebaño. A una señal de su brazo, la línea defensiva avanzaba en formación para ahogar los espacios al rival. Un grito suyo evitaba la tentación de ceder al temor y recular demasiado pronto cuando iban a lanzarles una falta lateral en contra: “¡Aguantamos! ¡Aguantamos!”. En lo peor de la pandemia, el silencio ambiental del Di Stéfano vacío subrayó la influencia del capitán. Sus gritos resonaban, tanto si se encontraba sobre la hierba como desde la grada, y se oía con mayor nitidez su idioma universal de los silbidos, con los que alertaba, corregía y movía a un rebaño políglota.

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Durante los primeros meses en el Madrid de Ferland Mendy, que no fue muy rápido en sus progresos con el español, los silbidos derribaban cualquier barrera cultural. Sobre todo cuando la emergencia de la jugada no dejaba tiempo a Varane para acudir a oficiar como intérprete. El mercado veraniego se llevó la jerarquía de esa pareja y Ancelotti llamó a Luiz. Pero el central no tiene pasaporte comunitario, y está empeñado en acumular minutos y visibilidad en Brasil para colarse en la lista de la Canarinha del Mundial de Qatar.

Así que Ancelotti se quedó para componer el centro de la zaga con Militão, Nacho, Vallejo y otro viejo conocido, David Alaba, con quien había coincidido entre julio de 2016 y septiembre de 2018 en el Bayern Múnich. Allí fue el segundo futbolista que más utilizó: en la temporada 2016-17, su única completa en Alemania, le dio 3.799 minutos, solo por detrás de los 4.201 de Robert Lewandowski. “Carlo le conoce bien y sabe de sus capacidades para ser líder atrás. Es un jugador que en Múnich siempre valoró muchísimo. Tiene galones”, dice una fuente que conoce bien al técnico, enfrascado estas semanas en ajustar la defensa, aún una debilidad del equipo.

Pero el austriaco, al que el italiano usó casi siempre como lateral izquierdo de largo recorrido en el Bayern, era un recién llegado al Madrid. Nada que ver con las 16 temporadas que acumuló Ramos. Sin embargo, desde el principio ha desplegado la energía y el mando que lució en verano durante la Eurocopa como capitán de Austria, y el Madrid ha pasado de los silbidos al inglés como lingua franca. Alaba todavía está con sus primeros pasos con el español, aunque ya empiezan a asomar los primeros frutos. “Let’s go! One step up! [Vamos. Un paso adelante]”, animaba en el túnel de vestuarios de Mestalla antes de salir al campo para el segundo tiempo, aún con 0-0. “¡Vamos!”, cerró en castellano.

El paso adelante del equipo es una de las obsesiones de Ancelotti, transmitida en el campo por Alaba, con quien el técnico habla a menudo durante los partidos. El italiano explicó ayer, en la previa de recibir esta noche al Villarreal en el Bernabéu (21.00, Movistar LaLiga), la importancia de ese paso adelante para mejorar el balance defensivo: “La línea de defensa se posiciona teniendo en cuenta la presión que hay con el balón. Si metemos presión al balón, la línea se puede quedar más alta y en esto Alaba es muy hábil, en tener la línea alta. Pero si no hay presión sobre el balón, es un riesgo tener la línea alta. Entonces, si no hay presión, tenemos que defender con bloque bajo. Es lo que estamos trabajando. A nosotros nos gustaría tener la línea en la mitad del campo, pero no siempre es posible”, explicó.

Ancelotti apunta a la delantera, los primeros de la presión, como origen de la vulnerabilidad. En los primeros partidos Bale y Hazard fueron sustituidos justo después de sendas desatenciones ostensibles. Los esfuerzos del técnico se centran en ajustar esas tuercas, aunque dice que el calendario no ayuda: “Entrenar en el campo no es posible, porque son entrenamientos en los cuales necesitas intensidad y no puedes hacer intensidad en el entrenamiento cuando juegas cada tres días. Lo hacemos con los vídeos”. Y con los braceos de Alaba empujando a los puntas desde su cueva.

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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