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Sergio Ramos piensa en grande

El sevillano promete en el PSG “experiencia y madurez” para lograr títulos, pero advierte de que “el fútbol no es una ciencia exacta”

Sergio Ramos posa con la camiseta del PSG.
Sergio Ramos posa con la camiseta del PSG.Paris Saint-Germain / Paris Saint-Germain/EFE

“Bienvenido a París”, le gritaron en francés a Sergio Ramos nada más poner pie a tierra este miércoles en la capital gala. “Thank you”, contestó en inglés el defensa ya del PSG. Todo es extraño para él después de toda una vida en el Madrid y Sevilla. Pero, como dijo en su despedida del Bernabéu, “toca aceptar el presente”. El club francés anunció ayer oficialmente su fichaje por dos cursos, como quería el jugador, después de que a la entidad se le escapara la noticia un día antes con una nota que se publicó de forma accidental en la web.

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“Es un cambio muy grande en mi vida, un nuevo desafío, un momento muy especial para mí. Vengo con ganas de trabajar duro y de ganar títulos”, afirmó el central en sus primeras palabras con la nueva camiseta a los medios oficiales del PSG. Hace años que la lupa se posó sobre el Parque de los Príncipes, cada vez más en la medida en la que el Estado de Qatar ha ido subiendo la partida presupuestaria. Y el aterrizaje de Ramos en el equipo que ahora entrena Mauricio Pochettino supone un aumento aún mayor de las miradas y de la presión en busca del santo grial europeo. Para ellos solo habrá un termómetro: los trofeos que consigan, especialmente la Liga de Campeones, una desconocida en la sala de honores del club parisino.

“Estamos en un club que quiere ganarlo todo. Después, el fútbol no es una ciencia exacta, siempre hay detalles que hacen que un partido se pierda o se gane. Pero hay que dar lo mejor para estar tranquilo, darlo todo en el campo es también lo que define a este equipo y este club, siempre hay que pensar en grande. Estamos aquí para darlo todo y ganar”, insistió el sevillano en un tono institucional.

“Un club ya consagrado, sólido, de corta edad, pero una realidad, con grandes jugadores, y que quiere seguir creciendo”. Así definió el exmadridista su nuevo destino. A su lado se encontrará una colección de estrellas para las que no cabrá otro final feliz posible que la victoria en Europa. A Neymar, Verratti, Di María y, la pieza más codiciada, Mbappé, se une Ramos, que a sus 35 años se le pedirá el poso y liderazgo para dar el último empujón hacia la cima continental. “Creo que puedo aportar experiencia y madurez. Soy trabajador, me gusta ser constante y tener sentido del sacrificio. Esto es lo que he logrado a lo largo de mi carrera y trataré de dar lo mejor de mí para intentar conseguir títulos”, comentó el defensa español, que recibió el abrazo y las sonrisas de Pochettino, un gesto convenientemente filmado y proyectado por el club.

Nuevos aliados

“Empiezo cada temporada con la misma motivación, me reto a mí mismo cada año para empezar de cero y tener la misma determinación y las mismas ganas de ganar. Eso es lo que voy a hacer aquí también. Quiero hacer las cosas con mucha humildad, con mucho trabajo, con mucho esfuerzo y con mucho compromiso. Esto es lo que creo que mejor me define”, subrayó el central, que competirá por un puesto con el brasileño Marquinhos y el francés Kimpembe. La zaga parisina sufrió hace un año la salida de Thiago Silva con dirección al Chelsea, con el que levantó la Orejona hace un mes.

A Ramos no le faltarán amigos, conocidos y nuevos cómplices en esta nueva etapa. Como Keylor Navas, su viejo camarada en el Real Madrid, al que tanto defendió cuando estaba cuestionado por la jefatura blanca. Como Di María y Achraf, con quienes ya compartió vestuario en el Bernabéu. Como Neymar, con quien tejió una buena relación hace dos veranos, cuando trató sin éxito de atraerle a Valdebebas. O, salvo giro de los acontecimientos, como Mbappé, con quien finalmente no se juntará en Madrid, sino en París.

Dos veces visitó el sevillano el Parque de los Príncipes con el Real Madrid: empate (0-0) en 2015 y victoria en 2018 (1-2). Un año después faltó y el equipo protagonizó uno de esos batacazos que tanto prodigó en Europa cuando él no estaba (3-0). Ayer un nutrido grupo le esperaba como un héroe a las puertas del estadio para recordarle la misión europea que le aguardaba.

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