Ciclismo | Volta a Catalunya

Valverde sigue siendo único en la Volta a Catalunya

El murciano de 40 años asume toda la responsabilidad del ciclismo español, ataca en montaña y solo cede ante un gran Adam Yates, nuevo líder

Adam Yates se impone en la cima de Vallter 2000.
Adam Yates se impone en la cima de Vallter 2000.Toni Albir / EFE

Con los Pirineos a la vista, tan nevados, tan luminosos al sol de primavera, a Marc Soler, la esperanza, se le atascan las fosas nasales, las limpia con un fuerte empujón de aire y un resoplido, y se descuelga del pelotón. Es la señal que esperaba Alejandro Valverde para salir al rescate de su equipo y el de Soler, el Movistar, en la Volta. Quedan 10 kilómetros para la estación de esquí de Vallter 2000, una ascensión irregular (11 kilómetros al 7,6%), que no impresiona de entrada pero que se hace dura a comienzos de temporada. Se lanza Valverde y parece el Bala juvenil, con pedaleo y ademanes alegres y ligeros. Tiene 40 años, casi 41. Sigue siendo el líder de su equipo.

A su ritmo, tras su pedalada, la etapa reina se estructura. Cada uno cumple el papel asignado. Los Ineos empiezan a lanzar ataques para, primero, aislar y, después, descolgar al líder, Joao Almeida, y Richard Carapaz se sacrifica en la tarea. De Almeida, uno de 22 años con motor diésel en las ascensiones, que acomete siempre a su ritmo mantenido, sin cambios bruscos, sin dinamita, tira, como en el Giro, su compañero Fausto Masnada, que se agota. A Valverde y a Carapaz les acompañan en los ataques y cambios de ritmo unos como Nairo, que, griposo, quiere al menos dejarse ver un poco en su terreno antes de levantar el pie. Y por un momento se ve en cabeza lo que fue el Movistar hace dos años, el ecuatoriano, el murciano y el colombiano, cada uno en un equipo ahora. Y también está Kuss, el escalador norteamericano del Jumbo, tan eficaz en la banana mecánica alrededor de Roglic en el Tour. Y a seis kilómetros de la cima, cuando ya solo Valverde y Kuss resisten, salta como un muelle, con tanto rebote, Adam Yates, que parece llegado de otro planeta, atómico.

Es el ataque definitivo del Ineos. El que hace doblar la rodilla a Almeida, ya solo, ya desbordado por todos los que esperaban el momento a su rueda. Es el festival de ataques final en el que también se lucen Chaves, Carthy, el gemelo Simon y hasta Geraint Thomas, compañero de equipo de Yates, el más fuerte, el más fresco, el que a poco más de dos kilómetros vence finalmente la resistencia de Valverde tenaz y se marcha solo a por la victoria de etapa (y repite la conseguida en el mismo lugar hace dos años) y, con 50s de ventaja, a por el maillot verdiblanco de líder, que arrebata al portugués.

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La Volta es un festival del Ineos, el equipo más fuerte, que ha ganado la contrarreloj y el primer día de montaña, un escaparate de la capacidad de Valverde para asumir aún la responsabilidad de la llama del ciclismo español y no dejarse ir pese a que el espíritu se lo reclame a veces –”en la parte final me encontraba con buenas sensaciones y he querido probarlo para intentar, cuando llegase el último gran acelerón de los grandes favoritos, tratar de estar delante y aguantar ahí”, dice el murciano, que acabó tercero en la etapa, a 19s de Yates, y es sexto, y primer español, en la general, a 1m 6s.

“En Port Ainé, el jueves será otro día durísimo, pero espero, ojalá, poder estar igual. No sé si un resultado mejor o igual será posible, pero viendo las sensaciones, creo que al menos podemos estar ahí”—y una muestra desoladora del incierto futuro del ciclismo patrio, cuyos mejores jóvenes, los zoomers Juan Ayuso (de 2002), Carlos Rodríguez (de 2001), Javier Romo (de 1999), maduran en equipos extranjeros y muestran sus excelencias estos días en la Emilia Romagna (Italia), cruzando el Rubicón metafórica y realmente en la disputa de la Settimana Coppi e Bartali.

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