JUEGOS OLÍMPICOS

Javier Gómez Noya preparará los Juegos en México buscando el calor y la humedad de Tokio

El cinco veces campeón del mundo de triatlón busca el oro olímpico con 38 años y dice que aunque el cuerpo no responde como antes, sí consigue llegar a su mejor nivel con sesiones de trabajo diferentes

Javier Gómez Noya durante un entrenamiento en Galicia.
Javier Gómez Noya durante un entrenamiento en Galicia.EQUIPO GÓMEZ NOYA

Javier Gómez Noya cumple 38 años este jueves. En Tokio buscará el oro olímpico, el único título que le falta, con más años (unos siete más de media) que la camada de jóvenes que lidera el triatlón. Pero también con más experiencia, esa que, dice, le está ayudando a manejar la ansiedad. La de la pandemia, y la del acercamiento a la cita olímpica.

Celebra, el cinco veces campeón del mundo, que finalmente se lleven a cabo los Juegos –marzo es la fecha límite que fijó el COI para una eventual segunda cancelación- aunque sea con restricciones de público. No habrá visitantes extranjeros y el comité organizador decidirá en abril qué hacer con los nacionales. “Para los deportistas lo importante es que vaya a haber competición, aunque sea sin público. Estamos deseando competir”, ha dicho este lunes por la mañana el triatleta en la inauguración de un work café del Banco Santander en Vigo. En enero de 2019 anunció que dejaba la Ironman (3,8 km a nado, 180 en bicicleta y 42,195, un maratón, corriendo) con el que se había volcado desde 2018 para buscar otras motivaciones (es cinco veces campeón del mundo, nadie ha ganado más mundiales que él) para volver a la distancia olímpica (1,5 km a nado, 40 en bici y 10 corriendo) e intentar conseguir el oro en Tokio, el único metal que le falta.

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Este lunes, llegó a la oficina del Santander a toda carrera, tras la sesión matutina de natación, y anunció que en abril se irá concentrado un mes a México, a la isla de Cozumel, para buscar las mismas condiciones climáticas que habrá en Tokio durante los Juegos. La prueba de triatlón masculino está fijada para el 26 de julio a las 6.30 de la mañana. “Cozumel es Caribe con calor y humedad, lo que buscamos. Un lugar tranquilo donde ya he estado entrenando y compitiendo. En función de cómo vaya la concentración de abril, la idea es volver a repetirla antes de los Juegos”, explica Gómez Noya.

En la capital de Japón las temperaturas medias de finales de julio son entre 27 y 30 grados con una humedad cercana al 90%, lo que hace que la sensación de calor y bochorno sea mucho mayor (de hasta unos 40-45 grados según testimonios de personas que viven allí). El agua del mar del Parque Marítimo de Odaiba, donde se nadarán los 1,5 km de natación de la prueba (más los 40 km de bicicleta y los 10 corriendo), estará a unos 29-30 grados. “Así estaba el año pasado cuando se hizo la prueba-test para los Juegos. Para que os hagáis una idea una piscina climatizada está a 27 grados… Alguna sesión de trabajo la estamos haciendo con traje de neopreno para simular esas condiciones de calor”, cuenta. De ahí la decisión de concentrarse en México y encontrar condiciones naturales parecidas.

El calendario de competición del triatlón, igual que la mayoría de deportes, se ha visto afectado en 2020 y también en este arranque de 2021. Las World Series se han retrasado y empezarán en mayo. “Yo creo que de aquí a los Juegos sólo habrá dos y nos servirán de preparación para Tokio. Si todo va bien se harán las de Yokohama y Leeds, porque la primera que estaba prevista ya se ha cancelado por la pandemia”, dice Gómez Noya. Será la forma de preparación más específica y también la manera que tendrá cada uno de medirse a los rivales y comprobar en qué punto están. De momento, todos trabajan a ciegas, sin saber cómo están los favoritos para el podio olímpico (aparte de los españoles Mario Mola y Fernando Alarza, el francés Vincent Luis, los noruegos Kristian Blummenfelt y Gustav Iden).

A todos les lleva Gómez Noya varios años. Y, aun así, su cuerpo sigue respondiendo. Este domingo, en una subida que hay en Pontevedra y que utiliza para hacer series, hizo su mejor tiempo de siempre. “Que tampoco quiere decir nada, pero sí que el cuerpo responde y que puedo estar a mi mejor nivel...”, afirma. “No lo hace de forma igual que cuando tenía 25 años, claro. La clave es saber adaptarse en tu forma de entrenar y de recuperar. Soy capaz de llegar a mis mejores niveles, pero no de la misma forma que lo hacía antes. Con 25 años entrenaba cuatro semanas bien y estaba a tope y podía competir todos los fines de semana y recuperaba muy bien. Ahora sé que para alcanzar la forma necesito más tiempo, necesito ir de forma más progresiva, necesito cuidar el cuerpo un poco más, prestando más atención a algunas cosas de recuperación, alimentación, y trabajo de fisio”, matiza.

Lo que ha cambiado con la edad es la aproximación que hace para llegar a ese punto de forma. “Se trata de saber cuidarte y enfocar el entrenamiento a lo que necesitas en cada momento. Voy de forma mucho más progresiva y compito sólo cuando me encuentro bien y preparado para ello. Trato de evitar palizas e intento recuperar bien entre carreras. Entre las sesiones más duras de carrera a pie, dejo más espacio, miro qué trabajo me deja más tocado al día para espaciar las sesiones más duras”, analiza. La natación en ese sentido no ha sufrido alteraciones en sus rutinas. Sí aprovechó el confinamiento del año pasado para afinar cosas técnicas, como puede ser el ángulo de las brazadas. “Meto las piernas en agua fría después de las sesiones porque me viene bien y también uso botas de compresión varias veces a la semana”, añade.

“No me metí palizas durante las semanas de confinamiento”, dice Gómez Noya. No fue víctima de la ansiedad que le pudo a algunos mientras esperaba la decisión sobre si iba a haber Juegos. Se registraron lesiones por sobre-entrenamiento en algunos deportistas porque tenían miedo a que parar les hiciera perder el estado de forma ideal. “Los 38 años me ayudan en eso, tengo más experiencia para gestionar las cosas. El año pasado, en el que apenas se pudo competir, los mayores no lo echamos tanto de menos porque, a diferencia de los jóvenes, no necesitamos foguearnos para aprender a gestionar las situaciones de carrera. Ellos seguro que lo han pasado peor”, analiza.

Saber gestionar la ansiedad

La experiencia le da también tranquilidad para acercarse a los Juegos. Sus terceros después de Pekín 2008 y Londres 2012 (donde consiguió la plata) En Río, donde era uno de los candidatos el oro, no pudo competir porque se rompió la cabeza del radio en un entrenamiento un par de semanas antes de viajar a Brasil. “Antes sentía la presión de los Juegos, no sabía cómo gestionarla o no tenía la experiencia para gestionarla. Ahora sí y eso es positivo. A los chavales más jóvenes que sean candidatos a las medallas, a lo mejor esa ansiedad les puede. Estoy viendo mucha gente haciendo unas marcazas ahora mismo… lo importante es estar bien cuando tienes que estar bien. Yo cometí ese error antes de Pekín, en marzo y abril ganaba todo lo que competía y parecía que lo hacía sin esfuerzo. En ese momento te da la sensación de que tu forma todavía puede subir, de que puedes mejorar… pero llega un momento en que aparecen las lesiones y los problemas. Ahora tengo más experiencia y creo que la preparación la sabré afinar un poco mejor”, asegura.

La que sigue intacta a sus 38 años, según cuenta Carlos Prieto, su técnico, es la motivación y las ganas de ganar. “No hace falta estar motivado todos los días, la gente se piensa que salimos todos los días a entrenar hipermotivados y con ganas de comernos el mundo y no es así; hay días que no te apetece salir a entrenar, pero sales porque es tu trabajo y eres profesional. Sales por el objetivo y por eso lo luchas y si los resultados te acompañan pues es un espaldarazo de confianza”, concluye.

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