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Brasil vuelve a tener una árbitra en primera división de fútbol tras 14 años

Edina Alves, que lleva cinco partidos del Brasileirão arbitrados esta temporada, pitó en el Mundial femenino y sueña con participar en otra Copa del Mundo

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La árbitra brasileña Edina Alves pita un partido en el Mundial femenino de Francia. FPF

Catorce años han pasado desde la última vez que una mujer arbitró un partido de la primera división de fútbol en Brasil. Porque Edina Alves Batista, de 39 años, lleva pitados cinco partidos esta temporada, pero no fue la primera. Sílvia Regina de Oliveira, que hoy trabaja como supervisora de protocolo del VAR, fue árbitra en la máxima categoría de 2003 a 2005. Consciente de que puede inspirar a otras mujeres, Alves explica que la búsqueda de la igualdad es el principal legado que pretende dejarle a este deporte. “A las chicas que quieran ser árbitras no hay que tratarlas desde la compasión. Es una carrera difícil, pero, por suerte, al menos en la dirección de arbitraje en Brasil, a las árbitras se nos evalúa de forma justa y recibimos el mismo trato que los árbitros. Eso ya es una gran conquista”, afirma en una entrevista telefónica esta antigua linier que tuvo que empezar la carrera desde cero para convertirse en árbitra.

En el municipio de Goioerê (en el sur de Brasil) no había ninguna mujer arbitrando balompié hasta que salió al campo Alves. A partir de ella, surgieron otras. En la prueba de acceso al arbitraje profesional organizada por la federación local en 1999, tres mujeres de la pequeña ciudad de Paraná obtuvieron plaza. Tan solo Alves cuajó, se graduó como asistente. Tras enfrentarse a la resistencia de sus antiguos jefes, este año se ha convertido en la única árbitra de la primera división del Campeonato Brasileño. “La credibilidad se conquista con el tiempo”, dice.

Firme y discreta, no se deja amilanar ante la presión de los jugadores. “A los árbitros nos ponen a prueba todo el tiempo”, afirma. “Los hombres también pasan por eso, no soy solo yo. Al igual que los futbolistas, podemos cometer errores. La diferencia es que, cuando nos equivocamos, a nosotros nos castigan y nos quedamos sin arbitrar, mientras que los jugadores siguen cobrando sus sueldos, aunque estén en el banquillo”. Para evitar que se le juzgue por ser mujer, siempre insiste en someterse a la misma exigencia de sus colegas. “En las evaluaciones de rendimiento, hago los tiempos masculinos. No quiero que me traten como ‘la árbitra mujer’, solo como árbitra”.

En España, Guadalupe Porras Ayuso alcanzó un logro semejante al de la brasileña Alves al convertirse en la primera mujer en formar parte de un equipo de arbitraje en La Liga española —como asistente—, en el Mallorca-Eibar. Marta Huerta de Aza fue, también este año, la primera en arbitrar en Segunda B.

El año pasado, Alves se mudó de su estado, donde no recibía oportunidades de pitar partidos masculinos de élite, y pasó a compartir piso con Neuza Inés Back, una de las auxiliares de su equipo que tuvo un rol determinante para que se hiciese árbitra. Fue Back quien propuso, en una reunión con el jefe de arbitraje, en 2014, una oportunidad para su compañera, que hasta entonces solo era asistente. “¿Habéis visto arbitrar a esa mujer?”, provocó la amiga. La dirección nacional de árbitros, finalmente, apoyó la idea.

Sin embargo, pasar del banderín al silbato conllevó varias renuncias. La Federación local obligó a Alves a retroceder todas las casillas que ha había recorrido. Ella, que era linier en los partidos de primera división y estaba a un paso de conseguir el escudo de la FIFA para la función de asistente, tuvo que volver a empezar su carrera desde cero, pitando encuentros de infantiles, juveniles y aficionados. “Siempre dejé claro que quería ser árbitra. Es algo que llevo en la sangre. Pero la dirección de arbitraje de mi estado (Paraná) lo entendía de otra manera”, apunta. En 2018, cambió la Federación Paranaense por la de São Paulo.

Ascendió al equipo de árbitros de la primera división brasileña, realizó su sueño de participar en una Copa del Mundo femenina —este junio en Francia— y está convocada para el Mundial sub 17 masculino en Brasil, que empieza en octubre. Pero sus planes son aún más ambiciosos. “Quiero pitar unos Juegos Olímpicos y otro Mundial. Voy a trabajar para alcanzar mis objetivos. Y para que otras mujeres sigan haciéndose un hueco en el arbitraje”, afirma, recordando cuando puso de moda, todavía en la pequeña Goioerê, de eso de querer arbitrar partidos de fútbol.

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