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Un Huesca-Nàstic de Segunda destapó la trama de amaño de partidos

El encuentro registró apuestas a favor del empate al descanso y de la victoria de los catalanes 14 veces por encima de lo normal

Los jugadores del Nàstic hacen el pasillo a los del Huesca.

La operación policial que ha destapado una trama de amaño de partidos tiene nombre griego, Oikos (casa en castellano) debido al paso de su presunto cabecilla, el exmadridista Raúl Bravo, por la liga helena. Sin embargo, el epicentro futbolístico se encuentra en Huesca. Allí, un partido de Segunda División de la temporada 2017-18 del equipo de la ciudad contra el Nàstic puso a las instituciones españolas en alerta y permitió investigar después dos más: uno de Primera de esta pasada campaña, el Valladolid-Valencia (0-2), y otro de Tercera de hace dos cursos, un Sariñena-Cariñena (1-1) del grupo 17 de Aragón en el que, curiosamente, no llegó a fructificar el arreglo y los implicados se emplazaron a otro intento posterior.

Las alarmas saltaron el 27 de mayo de 2018. Ese día se disputaba en El Alcoraz de la capital oscense un encuentro que era una fiesta para el equipo local y un duelo angustioso para el visitante. El Huesca había ascendido a Primera el fin de semana anterior y se preparaba para celebrarlo con su afición. El Nàstic, por su parte, a 29 puntos de su rival, se jugaba la vida en esta penúltima jornada (la 41ª) para no descender a Segunda B, objetivo que logró con su victoria en este choque y, una semana después, en casa contra el Rayo Vallecano.

Una hora y media antes del comienzo del choque, las apuestas se dispararon de una forma extraordinaria. Entraron grandes cantidades de dinero (hasta 14 veces lo normal en esta categoría) apostando por un doble resultado: 0-0 en el descanso y victoria del Nàstic al final, como así ocurrió (0-1). Las apuestas combinadas son las que más dinero suelen reportar. La reacción fue inmediata y 30 de las 59 casas más importantes del mundo dedicadas a este negocio bloquearon el partido al observar un movimiento extraño. LaLiga y la Federación Española de Fútbol también activaron sus protocolos. De hecho, una denuncia del Comité de Competición de la institución presidida por Luis Rubiales ante la Fiscalía Provincial de Huesca en junio de 2018 fue la que puso en marcha la maquinaria judicial.

“Había apuestas de más de 10.000 euros por la combinación del empate 0-0 en el descanso y la victoria final del visitante”, explicó entonces Francesco Baranca, secretario general de Federbet, el organismo internacional que lucha contra las apuestas ilegales en el deporte. “Saltó la alarma de manera clara. En todo el mundo se registraron apostantes a este partido”, añadió Baranca, que subrayó lo extraño de que el dinero llegara desde lugares tan recónditos para la Segunda española como Ucrania y Asia. Y lo que sucedió en el campo no hizo sino aumentar las sospechas de fraude. Un gol de cabeza de Ikechukwu Uche en el minuto 72, adelantándose a los defensas y al portero del Huesca, decidió el duelo para los tarraconenses.

La investigación ha puesto los focos también sobre el Valladolid-Valencia (0-2) de la última jornada de esta temporada, disputado el pasado 18 de mayo. Como en el encuentro de Huesca, el partido era de celebración para los locales, que habían conseguido salvarse seis días antes con su victoria en Vallecas y la derrota en casa del Girona. El conjunto de Marcelino, sin embargo, se jugaba entrar en la Champions. Necesitaba ganar en Zorrilla, y así lo hizo. Carlos Soler en el minuto 36, tras un grave fallo de la defensa pucelana, y Rodrigo Moreno en el 52, en otro garrafal error de la retaguardia y el guardameta, resolvieron la contienda. Los locales estrellaron dos tiros en los palos.

Según la investigación, el capitán del equipo blanquivioleta, Borja Fernández, uno de los detenidos este martes, fue el contacto de la trama para amañar el partido. Fuentes policiales aseguraron que tanto los jugadores del Valencia como sus dirigentes fueron totalmente ajenos al caso. Precisamente Fernández, de 38 años, eligió este encuentro para retirarse del fútbol. Tras salir de titular y disputar 84 minutos, Zorrilla despidió al centrocampista gallego con todos los honores, con el estadio en pie, para poner fin a una carrera que arrancó en 2003 en el Real Madrid de Vicente Del Bosque y que lo llevó a la ciudad del Pisuerga en tres etapas (2006-10, 2016 y 2017-19).

Horas después de conocerse su detención, el Valladolid emitió un comunicado en el que rechazó “cualquier tipo de conducta o comportamientos fraudulentos, denunciando la corrupción entre particulares, el blanqueo de capitales, las organizaciones criminales o cualquier tipo de conductas que originen la distorsión y corrupción de cualquier competición deportiva”.

El último partido investigado deja una nota curiosa e intrigante en medio de un caso tan turbio. Se trata del Sariñena-Cariñena de la jornada 38 del grupo 17 de la Tercera División de Aragón de la temporada 2017-18. Acabó 1-1. Los visitantes se adelantaron en el minuto 31 y los locales igualaron en el 89. Sin embargo, según los investigadores, el amaño “resultó infructuoso”. Ese no era el resultado pactado con la organización y su presunto cabecilla, Raúl Bravo, pidió explicaciones al jugador al que había entregado el dinero. Al final, los implicados se comprometieron a “compensar las pérdidas con otro en un futuro”.

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