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Carlos Aranda, el jugador con más equipos diferentes en Primera

El exdelantero malagueño, de 38 años, escapó de la delincuencia tras una infancia terrible. Fue reclutado por Del Bosque para el Madrid tras destacar con su equipo del barrio

Aranda pelea por el balón con Carvalho, en un encuentro entre Osasuna y el Real Madrid en 2011.
Aranda pelea por el balón con Carvalho, en un encuentro entre Osasuna y el Real Madrid en 2011. REUTERS

Para leer al completo el currículo de Carlos Aranda (Málaga, 38 años), detenido este martes acusado de formar parte de una organización criminal dedicada al amaño de partidos para obtener beneficios en apuestas deportivas, hacen falta dos cosas: paciencia y papel y lápiz. Porque el que fuera un delantero contundente, con un físico llamativo, ha recorrido tantos clubes que hasta ostenta un récord exclusivo: es el futbolista que con más equipos ha disputado al menos un partido en Primera División, ocho. Ahí van, por orden de aparición: Villarreal, Albacete, Sevilla, Numancia, Osasuna, Levante, Zaragoza y Granada. Esta lista compete solo a los equipos de la máxima categoría, pero existen otros tres más con los que ha participado en Segunda: Murcia, Granada 74 y Las Palmas.

La vida de Carlos Aranda es, sin embargo, el retrato de un superviviente. De un hombre que nunca tuvo la vida de cara y que se refugió en el fútbol para escapar de lo que parecía un destino marcado y tratar de progresar. Nacido en el barrio de El Palo, uno de los más complicados de Málaga, su padre los abandonó cuando era niño, y cuando tenía nueve años su madre murió consumida por las drogas. La playa le sirvió de terapia. Allí daba patadas al balón tratando de esquivar un futuro que lo dirigía hacia la delincuencia aparentemente sin remedio. Sus abuelos se hicieron cargo de él. Destacaba como jugador del equipo del barrio, El Palo, pero no lograba dar el salto a ningún equipo mayor. Hasta que Vicente del Bosque se lo llevó al Real Madrid con apenas 15 años.

 Allí pronto descubrieron que no era un chaval al uso. De mirada y aspecto imponente, no se amilanó ante sus compañeros. Aunque nunca llegó a debutar en Primera con el Madrid, sí que disputó dos partidos de Liga de Campeones. El primero con tan solo 19 años ante el Molde con John Benjamin Toshack de entrenador. El siguiente fue ante el Lokomotiv, ya con Del Bosque, su descubridor, en el banquillo.

Una vez abandonó el Madrid comenzó ese periplo interminable que le llevó en su trayectoria posterior a acumular tan solo dos años en un mismo club como mayor tiempo de estancia. Fue con Osasuna (2009-2011), entrenado por José Antonio Camacho. Su mejor marca como goleador la consiguió con el Murcia, en Segunda, en la temporada 2006-2007, cuando anotó 12 dianas.

Tras dejar el Numancia en febrero de 2015 regresó al equipo de su barrio, El Palo, donde colgó las botas en julio de 2017.

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