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Valentino Rossi, el piloto y la leyenda cumplen 40 años

El italiano celebra su cumpleaños a tres semanas de empezar su 20ª temporada en MotoGP. Lleva año y medio sin ganar, pero se resiste a dejarlo

Valentino Rossi, el año pasado en Mugello. Ampliar foto
Valentino Rossi, el año pasado en Mugello.

Es posible que Giacomo Agostini, el mito del motociclismo, conozca las letras de las canciones de Joan Manuel Serrat, casado como está con una española, de nombre María y nacida en Cádiz. Puede que, por eso, parafraseara al cantautor catalán con aquel “Fa vint anys que tinc vint anys” para decir que Valentino Rossi, que este sábado cumple 40 –cuando se prepara para una nueva temporada de MotoGP, la vigésima de su historial–, tiene “dos veces 20”. “Yo, a su edad, hacía tiempo ya que lo había dejado”, señala el 15 veces campeón del mundo en una entrevista concedida al Quotidiano italiano. Y añade: “Si sigue, evidentemente, es porque se divierte”. Agostini lo dejó a los 35 porque no soportaba perder. Rossi, que acumula un año y medio sin victorias, confía, en cambio, en que el problema estos últimos meses sea más responsabilidad de Yamaha que del piloto, que consiguió cinco podios en nueve carreras al inicio del curso pasado.

Hoy, aunque con más arrugas y el mismo físico enjuto, el 46 no cree que la edad sea un problema para seguir corriendo. Imprime todavía respeto entre sus rivales y mantiene su poder e influencia en el seno de la fábrica japonesa a la que regresó en 2013 tras dos frustrantes años en Ducati. “Está muy motivado, nunca ha dudado de sí mismo. En Malasia, en los últimos entrenamientos, era él el que nos apretaba a todos. No se cansa. Parece que tenga 20, de verdad”, indica Matteo Flamigni, uno de sus mecánicos y buen amigo. Pero aunque lo parezca, Rossi cumplirá 40. Y los celebrará en casa, con los suyos y a lo grande. Señala la prensa italiana que prepara una cena íntima para este viernes noche y una gran fiesta para el día siguiente, citas que supuestamente se desarrollarán entre Tavullia, su pueblo, y Pesaro, la capital. Sea como fuere, lo festejará rodeado de amigos. Entre ellos, estará Francesca Novello, 25 años y modelo, su pareja desde hace poco más de un año, cuya juventud frena a aquellos que reclaman que el campeón italiano haga un hueco en su vida para la paternidad. “Se lo he pedido alguna vez, le he dicho que ahora es el momento, pero mientras corra lo veo crudo”, señala Graziano Rossi, su padre, en una entrevista publicada en Il Corriere della Sera.

No se sabe cuándo dejará de correr Rossi, que hace poco más de un año renovó su contrato con Yamaha para ser piloto oficial de la fábrica de Iwata esta temporada y la siguiente. “Podría seguir corriendo perfectamente hasta los 46”, se lanza su padre. Claro que una cosa es correr y otra seguir ganando carreras, ahora que el objetivo de conseguir el décimo título mundial, aquel que rozó con las yemas de los dedos en 2015, se aleja por el peso de la realidad, por bien que se resistan los suyos: “Todos pensamos que puede conseguirlo. Y trabajamos en esa dirección”, añade Flamigni después de un año que califica como “difícil y largo”. Rossi pasó el 2018 lamentándose por la falta de tracción de la M1, la mala aceleración de la moto, el empeoramiento de su paso por curva y, en definitiva, el mal entendimiento de la máquina con los neumáticos.

Rossi sufre los sábados, especialmente estos últimos años, desde que cambió el formato de lucha por la pole y esta se decide en apenas 15 minutos. Él, que siempre fue un piloto de sensaciones, más de domingos que de sábados, echa de menos ahora la explosividad de otros tiempos.

“Para Valentino divertirse es la adrenalina de ir en moto”, explica Graziano, también en Il Corriere. Ahora que a Rossi le cuesta ganar en MotoGP cobra cada vez más sentido la competencia que busca día a día en esa pista de tierra en la que practica flat track con los jóvenes pilotos italianos –la mayoría integrantes de su VR46 Riders Academy, esa que empieza a ganar títulos mundiales, como hizo con Morbidelli o Bagnaia–, o en las carreras de resistencia que organiza en Tavullia, a escasos kilómetros de su casa. O con sus participaciones en el Rally de Monza, donde se exhibe a cuatro ruedas.

Valentino Rossi, el día de su última pole, en el GP de Italia el año pasado. ampliar foto
Valentino Rossi, el día de su última pole, en el GP de Italia el año pasado.

“Lo que me digo a mí mismo es que me tengo que retirar cuando dé pena”, decía Rossi el año pasado después de conseguir la pole position en Mugello, ante un público entregado. Lo de dar pena todavía no ha pasado. Puede que ya no sea el más rápido de la parrilla, pero le sobra oficio para poner en apuros a la mayoría. Su físico responde y ni siquiera sigue una dieta estricta. “Muchos de los pilotos de la Academy, más jóvenes, no pueden comer lo mismo que él. Si tú te comes una hamburguesa y otro día una pizza y no haces nada, tienes un problema. Él lo hace y no pasa nada”, apuntaba hace unos meses Uccio Salucci, su amigo inseparable.

Su mala relación con Marc Márquez, campeón de MotoGP, llamado a ser su sucesor por poco que le guste al italiano, ha marcado su trayectoria de los últimos años. Desde Sepang, en 2015, a Argentina, el año pasado, cuando acusó al español de estar “destrozando” su deporte, Rossi ha tenido más palabras duras que días de cava y podio. ¿Podrá volver a ganar? “Ahora estamos en la era Márquez, que va realmente rápido y tiene la moto buena”, asume Agostini, que, como tantos, le admira más por lo que dio que por lo que pueda conseguir a partir de ahora: “Los italianos no olvidamos todas las emociones que nos ha transmitido. Valentino representa algo especial en el imaginario colectivo”.

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