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Los 300 grandes premios de Valentino Rossi en MotoGP

Con 38 años y tras haber disputado 299 carreras en la categoría reina, ha pasado el verano buscando cómo ganar su décimo título, con diez horas diarias de entrenamiento

GP de Gran Bretaña de MotoGP Silverstone Ampliar foto
Valentino Rossi, durante la sesión de clasificación en el circuito de Silverstone. EFE

Cuando se escuchan anécdotas de Valentino Rossi, uno no acaba de tener claro cuánto de verdad hay en ellas. Tan majestuoso es el personaje, tan perspicaces como él son quienes le rodean, dispuestos a ayudarle a tejer la misma tela de araña en la que acaban cayendo, a menudo, los rivales. Pero dado el hermetismo del mito y su excelente manejo del discurso —pocas veces dirá algo que no quiera decir—, expliquemos lo que sabemos, lo que se cuenta y lo que declaran sus amigos para tratar de aproximarnos a la figura del mito, que este domingo, en Silverstone, cumple 300 grandes premios en la categoría reina.

Y, como dice su amigo y socio Uccio Salucci, “son 300 estando siempre entre los mejores”. Cómo lo ha conseguido se explica por una serie de factores físicos y naturales, y otros que tienen que ver con el trabajo. Para ser el mejor hay que echarle horas. Y Rossi hace un par de años que desarrolla jornadas larguísimas.

Corrobora su amigo de la infancia que el nueve veces campeón del mundo se ha pasado entrenándose las vacaciones estivales (tres semanas de julio sin carreras). Unas diez horas al día, dice. “Tenemos un programa de entrenamiento con la Riders Academy, los chicos que trabajan con Vale, que combina gimnasio y moto: un poco de cross, horas en el Ranch [el circuito de tierra propiedad del piloto de Yamaha] haciendo flat track, y también en el circuito de Misano, donde vamos una vez al mes y él se entrena con la R-1. Su vida es más o menos eso”, ríe Uccio.

Cuentan en el paddock que los ratos que ha tenido para dedicar a sus amigos este verano los pasaba sin decir ni pío. “Le ponían la birra delante y no paraba de darle al coco”. “Es difícil relajarse en el parón estival, es cuando se trabaja más y cuando más piensas cómo hacer para intentar ganar”, asume Uccio.

El piloto con más grandes premios

N. T., Silverstone

Nadie supera a 'Il Dottore'. Rossi sumará en Silverstone 300 grandes premios en la categoría reina y es difícil imaginar quién pueda igualarle en el futuro: el segundo en la tabla de pilotos con más participaciones es Barros, ya retirado, con 245, y los que más se le acercan y están todavía en activo son Pedrosa (192), Dovizioso (171) y Lorenzo (167), todavía lejos.

En total son 359 carreras en el Mundial, este domingo serán 360, pues se suman 30 en 250cc y otras 30 en 125cc. La única cifra a la que todavía puede aspirar son las 122 victorias totales que cuenta Agostini; él suma 115.

299 carreras, 89 victorias. La cifra es majestuosa, pero más los números que la visten: Rossi ha ganado 89 carreras de 500cc y MotoGP, más de un 29%, y ha subido al podio en el 63% de las veces. Un porcentaje digno de un mito que solo aspira a seguir celebrando.

Rossi siempre tuvo un físico perfecto para pilotar. Y lo sigue teniendo. Es de los pocos en el paddock que no sigue una dieta estricta, lo que, conscientemente o no, sirve para desmoralizar a sus rivales. Le pasó a Lorenzo y le pasa ahora a Viñales: difícil no cabrearse con el mundo cuando estás pasando hambre y a tu lado alguien como tú, con tus mismos objetivos, se pide un bistec o una hamburguesa para cenar. “Muchos de los pilotos de la Academy, más jóvenes, no pueden comer lo mismo que él. Naturalmente, está atento a lo que come, sobre todo los días de carrera. Pero no sigue una dieta específica. Si tú te comes una hamburguesa y otro día una pizza y no haces nada, tienes un problema, como yo. Pero él lo hace y luego se pasa el día entrenando. Y no pasa nada”, concede Salucci.

“Además, —añade— él tiene una relación muy especial con la moto, su físico está hecho para pilotar”. Lo explica mejor que nadie Lorenzo: “Es tan alto, tiene las piernas, los brazos y los dedos tan largos que eso le permite mover la moto con más facilidad y sin agotarse lo mismo que se fatigaría un piloto más pequeño”.

Los 300 de Rossi, a sus 38 años, están repletos de hazañas, triunfos y lecciones para la historia del motociclismo. Pero al italiano le interesa más su presente que su pasado. Ni hablar, el futuro. “Es un gran número. Una cifra bella. Pero, la verdad, para mí no cambia nada”, decía ayer. El de hoy será un domingo como cualquier otro en la vida de Rossi, que solo piensa en ganar el décimo título mundial, por mucho que al llegar a Silverstone este jueves dijera que se veía lejos de la lucha por el campeonato.

“Pensamos en el décimo como en su momento pensábamos en ganar el octavo, más o menos lo mismo”, reconoce Uccio. Y añade Alberto Tebaldi, representante de Rossi y otro de sus inseparables: “Es el pensamiento y el objetivo de todos. No se lo decimos, pero trabajamos para ello. No se habla de ello, pero estamos aquí para ganar. Cuando él sienta que no es competitivo ya no le gustará tanto esto. Vive para ganar. Es así en las carreras y en los entrenamientos. Le encanta competir”.

Pese al drama que acompañó al 2015 —le dio una patada a Márquez en Malasia en plena desesperación de la lucha por el Mundial—, aquella temporada fue clave para darse cuenta de que seguía vivo. “Queremos el décimo porque en 2015 estuvimos realmente cerca. Fue el año en el que él volvió a decir ‘puedo ganar’. En 2013 y 2014 se estaba reencontrando con la Yamaha, en 2015 se dio cuenta de que podía ser competitivo como antes”.

Y lo es. En su carrera 300 en la categoría reina (16.30, Movistar MotoGP), la 360 en el Mundial, saldrá desde la segunda posición de la parrilla tras terminar a menos de una décima de Márquez.

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