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Rossi: “Necesitamos más ayuda de Japón”

El piloto de Yamaha firma su peor clasificación y señala la inoperancia de una fábrica que lleva 22 carreras sin ganar

Valentino Rossi habla con un mecánico de Yamaha durante el Gran Premio de Aragón.
Valentino Rossi habla con un mecánico de Yamaha durante el Gran Premio de Aragón. Getty Images

“Como tengo que quedarme aquí hasta este domingo, intentaré hacer la carrera lo más rápido que pueda, que así el fin de semana acabará antes”. Así explica Valentino Rossi, 18º clasificado en Aragón, cómo es capaz de mantener la motivación, algo que le está costando “mucho” últimamente. Entre otras cosas porque “se necesita trabajar mucho para mejorar muy poco”.

Pero él no pierde la sonrisa. Ni el humor. Dice que no entiende a esos tipos que se enfadan y vociferan porque perder la cabeza no te ayuda a mejorar. Pero tampoco pierde su espíritu crítico. Por mucho que lleve 22 carreras sin ganar, las mismas que en la peor racha histórica de Yamaha (entre los años 1997 y 1998), y tenga la sensación de que hace meses que lanza el mismo mensaje.

“El equipo funciona bien, Silvano [Galbusera, su jefe técnico] y Ramon [Forcada, el de Viñales], son gente con mucha experiencia. Pero, últimamente da la sensación de que cualquier cosa que podamos hacer desde el box no va a cambiar mucho la situación, la moto sigue teniendo los mismos problemas. Necesitamos más ayuda de Japón”, dice Rossi, que tiene muy claro a quién señalar.

La fábrica de Iwata se equivocó, menospreció la incidencia de la electrónica y lo importante que era integrar el nuevo sistema de Magneti Marelli con su moto —no ha incorporado en su equipo a un experto en la materia hasta hace unas semanas, dos años y medio después del cambio—, y, además, no transmite ninguna confianza a sus pilotos, perdidos, desesperados, a veces, irreconocibles en la pista, tan incómodos van a lomos de su M1.

Sin proyecto

“Yamaha es así, no te informan de lo que pasa en Japón, creo que es común a todas las fábricas japonesas, pero el problema es que yo no sé cuál es el proyecto, no lo conocemos, no sabemos qué pasará. Solo esperamos que trabajen para mejorar la moto, porque tenemos muchos problemas. Estamos sufriendo mucho”.

La 18ª posición de Rossi en Alcañiz (saldrá 17º tras ser sancionado Morbidelli) es la peor clasificación del italiano en sus 23 años en el Mundial, solo equiparable a otro 18º puesto en Assen el 2006 del que el corredor ni se acordaba. Aquel día terminó octavo, pero, en cambio, no tiene muchas esperanzas puestas en este gran premio de Aragón, un escenario que nunca se le dio demasiado bien a Yamaha; un circuto que exige una buena aceleración, su mayor deficiencia el último año, en combinación con la habitual falta de agarre con la goma trasera, y una buena frenada, uno de sus principales problemas estos días. “No creo que acabemos ni entre los diez primeros”, concede Rossi.

Aunque también fue penalizado y saldrá 14º, inicialmente le fue un poco mejor a su compañero de equipo, que logró hacer un tiempo para clasificarse 11º. Pero no son distintos los problemas que afectan a Viñales, que, en busca de soluciones, llegó incluso a despedir a Forcada, su jefe de mecánicos, para el año próximo. “Así, es difícil mantener la motivación, porque sabemos que tenemos el potencial para estar entre los tres mejores”, indicaba. La moto, en cambio, no responde. “Todos han mejorado casi un segundo desde el año pasado, nosotros hemos bajado dos décimas”. En 12 meses ha pasado de la pole a salir 14º.

Pol Espargaró se rompe de nuevo la clavícula e ingresa por tercera vez en el hospital

Espargaró, junto a los doctores de la Quirón Dexeus que lo operaron.
Espargaró, junto a los doctores de la Quirón Dexeus que lo operaron.

No existe consuelo para Pol Espargaró. Se fue al suelo durante el primer libre del sábado y se rompió la clavícula. De nuevo. Habían pasado solo siete semanas desde que se produjera aquel accidente terrible en Brno (principios de agosto) que se saldó con un fuerte traumatismo cervical, afectado el sistema nervioso, además de una fractura de clavícula. En aquella ocasión no pudo ser intervenido quirúrgicamente por la complejidad de la lesión cervical, pero le dijeron que el hueso soldaría en un periodo de cuatro a seis semanas. Al parecer, no lo estaba del todo. Porque bastó una caída común para volver a romperse.

Este mismo sábado viajó a Barcelona para ser operado por la tarde. Le han puesto una placa de titanio de 4 centímetros y seis tornillos. Será la tercera vez este año que el piloto de KTM sea hospitalizado. Han sido múltiples las caídas y muchas las lesiones desde que se estrenara en el primer test de pretemporada en Malasia (a finales de enero) con múltiples contusiones. Antes del test en Thailandia (mediados de febrero) se observó que aquella caída inicial le había provocado una hernia discal. Y tuvo que pasar por el quirófano de inmediato. Empezó el año renqueante, pero no sufrió contratiempos al inicio del curso. Hasta que llegó a Sachsenring (mediados de julio): Otra caída. Contusiones. El ojo morado. Reposo. Tuvo dos semanas de tregua, de vacaciones, para recuperarse y celebrar su boda. A su vuelta, en Brno, siguió con la negra.

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