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El mayor triunfo de Lorenzo, el reto de ganar junto a Márquez

El piloto mallorquín convenció con una llamada telefónica a Honda, que juntará a los dos últimos campeones mundiales en el mismo box

Jorge Lorenzo, el pasado domingo en el podio de Mugello. Ampliar foto
Jorge Lorenzo, el pasado domingo en el podio de Mugello. GTRES

Él ya le llama el Dream Team. Jorge Lorenzo ha firmado un contrato con Honda Racing Corporation (HRC) para las próximas dos temporadas, tal y como confirmó este miércoles la casa japonesa, solo un día después de anunciar que Dani Pedrosa no renovaría. Y eso convierte al mallorquín en el compañero de Marc Márquez. De modo que los dos últimos campeones del mundo —son los únicos ganadores en activo de la parrilla desde el 2010: tres títulos para Lorenzo, cuatro para Márquez, uno para Stoner, ya retirado— competirán con la misma moto y convivirán bajo el mismo techo. Un auténtico Dream Team. Un equipo tan potente como no se veía desde los tiempos de Doohan y Crivillé.

Quizá por todo eso, porque el de Ducati es el único piloto que ha sido capaz de ganarle (lo hizo en el 2015), porque se cree capaz de volver a hacerlo, Lorenzo no se ha amedrentado ante el reto que se le presenta. Entre otras cosas porque ya sabe lo que es hacerse un hueco en un equipo que ya tiene un líder, como le ocurrió al llegar a MotoGP y compartir box en Yamaha con Valentino Rossi. No le falta carácter. No le faltó con 20 años, ni mucho menos ahora.

Y sabe hacerse respetar. Lo demostró, de nuevo, el pasado domingo en Mugello cuando le advirtió al CEO de Ducati que él no era un “gran piloto”, sino “un gran campeón”. Y aquello fue antes incluso de ganar una carrera, su primera victoria con la moto italiana. Un triunfo que en Borgo Panigale —donde Danilo Petrucci será el sustituto del español— ya describen como “uno de los logros legendarios de la compañía”.

Márquez, a quien Honda le tuvo siempre al corriente de las operaciones que tenía abiertas en el mercado, siempre dijo que lo único que le había pedido a la fábrica japonesa era un compañero competitivo. Veía con buenos ojos a Zarco, pero este renunció para ser el número uno de KTM, al igual que lo hizo Mir, que escogió Suzuki, donde tendrá menos presión; y hubiera deseado el 93 que Dovizioso se decantara por Honda, cosa difícil, siendo, también, el piloto referencia en Ducati. Del italiano valoraba especialmente su sensibilidad y su mano para desarrollar la moto. Ese aspecto suma también a favor de Lorenzo, cuya llegada cabe entender que también se le comunicó con anterioridad al campeón del mundo.

El mallorquín trató de mantener a raya al catalán desde su llegada a MotoGP, el 2012. Sus formas, tan agresivas, no gustan al 99, que sin embargo lo admira. Por su peculiar estilo sobre la moto, por su velocidad. “Le tiene un gran respeto a Marc, es el piloto más fuerte de los últimos años y para él es un desafío correr a su lado”, señala su entorno. Algo parecido le ocurre al de Cervera, que es consciente de que si alguien puede ganarle ese es su futuro compañero de equipo. Talento bruto, imparable cuando se encuentra a gusto con la moto.

Lorenzo, por otro lado, sabe que el reto es mayúsculo. Eso es lo que más le gusta. Y así se lo hizo saber al director deportivo de HRC, Alberto Puig, a quien telefoneó para reivindicarse como la mejor opción si había que dar relevo a Pedrosa. Le contactó para reiterarle lo que ya le había dicho antes su representante, Albert Valera, que quiso llamar a la puerta de Honda aun siendo consciente de que aquello parecía una quimera. Todo se aceleró después de la carrera, terrible, en Le Mans; tras una actuación que precipitó la decisión de Ducati de prescindir de su estrella. Y también la sensación de Lorenzo de que algo se había roto con quienes mandaban en la casa para la que seguirá compitiendo hasta final de año.

En dos semanas, las que han pasado desde el gran premio de Francia y el de Italia, el futuro de Lorenzo quedó maravillosamente despejado. Podría correr con una Yamaha en un equipo satélite patrocinado por la petrolera Petronas –el proyecto para volver a pilotar una M1, la moto más dulce y que mejor se le adapta, hecha casi a su medida, estaba muy encaminado ya– o con una Honda oficial en el equipo esponsorizado por Repsol. Y, al final, “se abrió la puerta que parecía imposible de abrir”, afirman en su equipo. Lorenzo había convencido a Puig. Le dijo que estaba más motivado que nunca para aceptar el reto. Y ni siquiera necesitó demostrárselo con una victoria con la que se hinchó, aún más de confianza. El trato se cerró antes de que el mallorquín se subiera a lo alto del podio de Mugello.

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