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Lorenzo: “Muchos decían que era demasiado fino para ganar con esta moto”

El piloto de Ducati lamenta que la fábrica no confiara lo suficiente en él y tardara tanto en traerle las mejoras que deseaba

Jorge Lorenzo celebra con sus mecánicos el triunfo en Mugello. Ampliar foto
Jorge Lorenzo celebra con sus mecánicos el triunfo en Mugello. REUTERS

En sus primeros meses de relación, cuando todavía andaban conociéndose, Jorge Lorenzo aseguraba que Ducati haría una moto que se adaptara a su estilo, que girara mejor para así poder aprovechar la mejor condición de su pilotaje. Mientras tanto, Ducati afirmaba que el carácter y peculiaridad de su moto eran lo que la hacía especial y que había detalles que no podrían cambiar nunca: el piloto debería adaptarse a la moto. Y no al revés. Al final, con el paso del tiempo, con la convivencia, las dos partes se han ido acercando. Conociendo. Cediendo. Y, aunque ha costado, piloto y moto han logrado su gran objetivo común: ganar. Ocurre que la victoria ha llegado justamente, caprichoso el destino, el primer fin de semana en que se sabe que el matrimonio firmará su separación a final de año.

Mi futuro ya está decidido y este resultado no va a cambiar. Una parte de mí está triste porque sé que con esta moto podía luchar por ser campeón del mundo y porque ganar con Ducati era algo especial. Vine para conseguirlo y se invirtió mucho en mí, intentaron cambiar la moto para adecuar la moto a mi estilo, no se ha conseguido al 100%, ni se ha creído en algunas cosas al 100% hasta ahora. Y ahora, desafortunadamente, es demasiado tarde”, declaró el español tras la victoria.

Mientras el entorno de Lorenzo confiaba en que Ducati mantuviera su palabra de esperar a la carrera de Montmeló (en dos semanas) para decidir sobre su futuro, el consejero delegado de la fábrica de Bolonia, Claudio Domenicali, descartaba esta misma semana, en público y con unas declaraciones que nadie esperaba –“Lorenzo es un gran piloto que no ha podido sacar lo mejor de nuestra moto, una moto que tiene puntos fuertes y algunas debilidades”, dijo– la continuidad del mallorquín. La victoria, pues, no cambiará las cosas. Ya lo advirtieron. No se está negociando. “La negociación está acabada. Y ahora es, además, una cuestión de amor propio”, concedió el piloto.

Ha pasado un año y medio desde su último triunfo. Venció en Valencia, en la última carrera del 2016, la última que él corría con Yamaha (y con una Yamaha volverá a correr el año próximo), y en ese tiempo ha escuchado críticas y consejos de todos los colores. Incluso ha flaqueado su confianza. “Es imposible no tener pequeñas dudas cuando las cosas no salen; somos humanos, no robots, pero dentro de lo humano me considero una persona fuerte mentalmente que siempre intenta pensar en positivo y que se centra en sus convicciones. No me dejo guiar mucho por lo que dicen los demás. Yo seguía diciendo a la gente, al equipo, ‘creed en mí, traedme lo que necesito’, pero quizá ha sido demasiado tarde”.

Porque Lorenzo, que sabe desde este invierno qué necesita de su Ducati para recuperar su mejor versión –ha cambiado su entrenamiento y ha intensificado los ejercicios de musculación en el tren superior- ha tenido que esperar a la sexta carrera para probar un tanque del combustible más grande, un cambio en la ergonomía de la moto (con una pieza supletoria sobre el depósito) que, asegura, lleva pidiendo desde los tests en Tailandia, el pasado febrero. También ha probado un buen montón de asientos distintos. Y en Jerez llegaron otras modificaciones que han ayudado al comportamiento del motor.

“Si hubiesen llegado antes esos cambios quizá hubiese ganado antes una carrera y hubiese hecho más podios. Pero el pasado no se puede cambiar. Ahora me concentraré en conseguir más victorias con una Ducati. Y en disfrutar mucho de esta. Este es un momento histórico de mi carrera”, añadió.

Y, como apuntaba el propio Márquez –“Hoy habrá callado algunas bocas”– el desahogo y la felicidad se medían por igual este domingo en Mugello. “Más que tapar bocas, que está bien, al final lo que a uno le llena es poder demostrarte a ti mismo otra vez que el poder de convicción funciona, el tener esa determinación y capacidad mental para no venirse abajo o desconfiar de tu potencial o de tus cualidades cuando no salen los resultados durante tanto tiempo. Mucha gente decía que era demasiado fino para ganar con esta moto y que no era para mí. Yo estaba convencido de que mi método iba a funcionar. Solo necesitaba algo más de Ducati para encontrarme mejor, salvar más energía y poder pilotar como yo sé”.

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