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El rearme de Allegri después de las secuelas de Cardiff

El técnico, que meditó marcharse después de la goleada sufrida en la final contra el Madrid, cementó al grupo con un objetivo histórico: ganar siete ligas seguidas

Massimiliano Allegri gesticula durante el partido contra el Milan.
Massimiliano Allegri gesticula durante el partido contra el Milan. REUTERS

El primero en respirar aliviado después del 3-1 de la Juve contra el Milan el sábado fue Massimiliano Allegri. Con esos tres goles, su equipo amplió a cuatro puntos la ventaja con el Nápoles en la lucha por el scudetto y quitó presión al ambiente. Tenía miedo el técnico de la Juve de tener que gestionar un Cardiff II en medio de la temporada y en plena pelea por el título liguero. La derrota en la final de la Champions contra el Madrid el 3 de junio de 2017 dejó secuelas en el vestuario y en el banquillo: por la goleada —la Juve había encajado tres tantos en toda la Champions y se llevó cuatro en los 90 minutos de Cardiff— y por cómo se produjo. El equipo italiano no supo competir en la segunda parte.

Allegri, en su segunda final en dos años, había labrado una buena imagen como técnico en el extranjero. Después de aquella noche entendió que había perdido credibilidad. Se dio cuenta, además, de que su equipo había transmitido una sensación de fragilidad y de que de ahí en adelante sólo podía ir a peor. Es decir, para la hinchada con la que nunca ha comulgado demasiado —y que lleva celebrando seis campeonatos seguidos— sólo vale llegar a otra final (han perdido siete de nueve) por lo que caer en octavos o en cuartos de Champions se tomaría como un fracaso.

Por eso el técnico italiano pensó en marcharse. Cuando se reunió con Andrea Agnelli, sin embargo, este le ofreció una consistente mejora de contrato por lo que Allegri firmó dos años más. Le respaldó, además, cuando sentó a las estrellas del equipo en los momentos en los que no brillaban. Allegri se puso manos a la obra para rearmar el grupo —sin Bonucci ni Alves— y volver a levantar los ánimos del vestuario con la ayuda de dos veteranos como Buffon y Chiellini.

Decidió cementar el grupo con la ida de un objetivo histórico: el séptimo scudetto seguido. Nadie en Italia lo ha conseguido nunca. En ello anda la Juve ahora que ha mantenido una lucha codo con codo con el Nápoles hasta ahora. Ha perdido dos encuentros y empatado otros dos. Ha vuelto a convertirse en un equipo sólido en este 2018. El sábado contra el Milan encajó el primer gol del año en el campeonato en 11 jornadas. En las primeras 19 encajó 15. En Champions le han anotado ocho en ocho partidos.

Sufrió el conjunto italiano al principio debido a las lesiones, pero Allegri, una vez más, hizo de la necesidad virtud y ha ido cambiando sistemas y esquemas varias veces, incluso a lo largo de un mismo partido. Matuidi ha dado orden a la medular y Douglas Costa profundidad a la banda. Cuadrado, que acaba de volver de una pubalgia, sigue siendo el único jugador capaz de inventarse algo. Y esta vez la Juve llega al choque contra el Madrid con un perfil más bajo. “Esperemos no encajar tanto como en Cardiff”, dijo Buffon el sábado. En Europa todavía no han disputado un gran partido, pero la remontada contra el Tottenham demostró que son capaces de dar un zarpazo cuando más lo necesitan.

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