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OBITUARIO

Fallece Enrique Fernández Prado, el asturiano que llenó de estrellas el Celaya mexicano

El empresario reunió en el mismo equipo a Butragueño, Míchel y Hugo Sánchez

Enrique Fernández Prado, entre Míchel y  Butragueño, en 1996.
Enrique Fernández Prado, entre Míchel y Butragueño, en 1996.

Enrique Fernández Prado (Langreo, 1940), el orquestador del gran golpe del fútbol de México, falleció el pasado sábado en Cancún. En los años noventa sedujo a Emilio Butragueño, Míchel y Hugo Sánchez, estrellas en su recta final profesional, para labrar la historia del Atlético Celaya, un equipo recién ascendido a la Primera División mexicana.

Fernández Prado, que había estudiado Derecho en las Universidades de Sevilla y Oviedo, desembarcó en Ciudad de México en 1967 para hacerse cargo de la gerencia de la cadena de supermercados Gigante. Allí aguantó tres años antes de lanzarse a protagonizar su propia aventura. Con 30 años fundó la empresa Productos Alimenticios Asturias, que con el tiempo se convertiría en Lastur, un grupo especializado en surtir harina y mantequilla a panaderías que crecería hasta convertirse en una empresa con medio millar de trabajadores.

Aficionado al fútbol, durante la fiebre por el balón derivada del Mundial de México en 1970, Fernández compró un equipo de Segunda División llamado Toros de Texcoco. Después, trasladó al equipo a Cuernavaca (Morelos) y lo rebautizó como Atlético de Cuernavaca. Tras una nueva mutación, el equipo terminó convirtiéndose en Atlético Celaya, la ciudad de la cajeta (dulce de leche).

En 1994 el club consiguió el ascenso a la Primera División y abrió una época insólita en el fútbol mexicano. Llegó lo nunca antes visto. Enrique Fernández anunciaba en agosto de 1995 el fichaje de Emilio Butragueño, el delantero centro del Real Madrid, una estrella del fútbol mundial, entonces con 32 años.

En su primera temporada en Primera, el Celaya se clasificó para la fase final del campeonato de Liga mexicano. Nunca antes lo había conseguido un equipo recién ascendido ni nunca después ha ocurrido. El equipo sorprendía y Butragueño no se cansaba de marcar goles. El Ayuntamiento de Celaya trató con honores al delantero al que otorgó las llaves de la ciudad. Aunque perdieron el campeonato contra Necaxa en el estadio Azteca, Enrique Fernández había puesto en el mapa del fútbol internacional al Celaya. Al final de esa temporada, el presidente aún soltaría dos bombas más.
He venido aquí por Butragueño. Si se hubiera ido a jugar a Grecia me habría marchado allí”, comentó José Miguel González, Míchel, el día de su presentación, el 5 de julio de 1996, como nuevo jugador del Celaya. Dejaba el Real Madrid con 33 años. A inicios del siguiente año, Hugo Sánchez recibió la oferta para unirse con sus excompañeros del Real Madrid.

El empresario asturiano había hecho lo que ningún equipo mexicano pudo hacer ante incluso con mayor presupuesto: lograr una contratación internacional de tal envergadura. Ni siquiera el Club América, conjunto del conglomerado de medios de comunicación, Televisa, lo logró.

Al borde del abismo

Enrique Fernández echó mano del asturiano Jaime Cuesta para que dirigiera a sus muchachos y lo que parecía un cuento de hadas terminó al borde del abismo: acabaron en el puesto 16º de 18 equipos. Hugo y Michel decidieron retirarse. Fernández mantuvo en su plantel al Buitre hasta 1998. No consiguieron el campeonato, aunque el delantero español se convirtió en el tercer mejor goleador del equipo con 30 goles.

Los Toros de Celaya se ensombrecieron y cayeron en una fuerte crisis financiera. Enrique Fernández vendió al equipo a un empresario del ramo de las aerolíneas, Jorge Rodríguez Marié. En menos de un año, el nuevo patrón dejó la ciudad y mudó el conjunto a Morelos.

Para Fernández Prado la desaparición del Celaya significó su obligada partida del fútbol de México. Con 62 años no quiso saber más de fútbol. Su viejo equipo ha tenido una convulsa historia en la que ha pasado por distintas manos hasta que en 2011 encontraron su estabilidad en la Segunda División. Desde hace dos años el equipo juega en un estadio renombrado como Emilio Butragueño.

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