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El Real Madrid desmonta al Zalgiris con casta y frialdad

Los de Laso, liderados por Felipe Reyes (16 puntos y 21 de valoración), se imponen al cuadro lituano (88-81) en un duelo clave por la cuarta plaza y el factor cancha en cuartos

Felipe Reyes lanza ante White
Felipe Reyes lanza ante White EFE
Euroliga Fase Regular

Finalizado

Con la casta de Felipe Reyes y Campazzo y la frialdad de Causeur y Thompkins el Madrid resolvió un duelo enrevesado ante el meritorio Zalgiris de Jasikevicius (88-81) y afianzó sus opciones para llegar en posiciones de privilegio al top-8 de la Euroliga. Estaba en juego la cuarta plaza de la clasificación y con ella el factor cancha en la eliminatoria de cuartos de final. Un premio crucial atendiendo a la historia puesto que desde el curso 2008-2009, cuando el playoff comenzó a disputarse al mejor de cinco partidos, el balance en 36 cruces es de 28-8 para los equipos con ventaja de cancha; 17-3 si se reduce la fotografía al último lustro. Con el triunfo, el 17º en el torneo, los de Laso marcan distancias con un rival directo y se quedan a un palmo de concretar el objetivo frente a Estrella Roja y Brose en las dos últimas jornadas de la fase regular. La antepenúltima etapa la solventó Felipe con 16 puntos y 21 de valoración en 12 minutos y 33 segundos en pista.

La pelea por el ritmo prescindió de los minutos de tanteo y convirtió los primeros minutos en un vertiginoso intercambio de canastas. El Zalgiris reaccionó al 4-0 del Madrid con un 0-8 de parcial, volvieron a marcar territorio los blancos con dos mates consecutivos de Randolph y Tavares que iniciaron una secuencia de 11-2 y regresaron los lituanos con los triples de Milaknis y Udrich. La efervescente puesta en escena concluyó con 19-16 en el marcador, con Doncic testando sensaciones tras 18 días de baja y Pangos buscando las rendijas al exhaustivo marcaje madridista, con Tavares gobernando el rebote y Jasikevicius abroncando a su tropa al estilo Obradovic.

Estiró la constancia el Madrid con la puntería de Doncic y la brega de Felipe. En ausencia de Ayón, lesionado el martes en Valencia, el capitán madridista encadenó ocho puntos entre el minuto 12 y el 14 y construyó el primer estirón serio de la noche (32-24). No se agobió el Zalgiris que, al amparo de su iluminación desde el triple, volteó el marcador en un santiamén. Dos bingos de Milaknis y uno más de White elevaron la contabilidad del conjunto lituano a un 5 de 5 desde el 6,75 frente al 2 de 11 de los locales. Cortó la racha Taylor, pero antes del viaje a los vestuarios llegó el cuarto triple de un febril Milaknis, sexto sin fallo de su equipo (41-44, m. 20). Un cien por cien de efectividad que anuló el dominio blanco de los tiempos y bajo los aros. Con el paso de los minutos languideció la puntería lituana y del 6 de 6 de la primera mitad pasó al 2 de 7 en triples de la segunda. Les faltó acierto y depósito a los de Jasikevicius pero, atendiendo a su libro de estilo, pelearon con intrepidez.

Durante muchos minutos que construía el Madrid a base de ataques elaborados lo desmontó el Zalgiris a golpe de martillo. Milaknis, que antes de la cita del WiZink Center lucía un respetable 45,7% de acierto desde el triple (59 de 129 en las 27 jornadas precedentes), desató el optimismo en los verdes y las tribulaciones en los de Laso. Un parcial de 0-4 para el conjunto lituano y dos ataques seguidos con la tercera de Campazzo y unos pasos de Causeur espesaron la situación de los blancos, que se agarraron a su defensa para sostenerse el pulso.

Con Doncic en el banquillo en el tramo inicial de la reanudación fue Campazzo, como en las últimas semanas y en gran parte de la temporada, el que se puso el partido por montera y comenzó a erosionar el muro lituano mezclando dinamismo y bravura. Cinco puntos del base argentino y sus asistencias para los triples de Causeur (10 puntos en el tercer cuarto) liberaron al Madrid de unos minutos claustrofóbicos. El tiento del base argentino para alterar los biorritmos del duelo rompió la inercia positiva del Zalgiris y, sobre todo, quitó el miedo a los suyos (61-56, m. 27). Pero aguantaron los de Jasikevicius abrazados a Jankunas para llegar con opciones a la recta de meta (67-67, m. 31, tras un triples de Pangos).

Volvió Felipe, orgulloso y productivo, como antes, como siempre, pero también apareció el Pangos más atinado para declarar el estado de incertidumbre (75-74, m. 35). Momento para aunar pasión y frialdad como entendieron Campazzo y Thompkins. La conexión entre ambos acercó al Madrid al premio y un triple certero de Rudy ejerció de descabello y cerró la contienda. Los de Laso tienen muy cerca la última posición de privilegio rumbo a cuartos. El Viernes Santo viajarán a Belgrado para medirse al Estrella Roja y el 6 de abril cerrarán la competición en casa ante el Brose.

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