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El PSG toca la corneta

El club parisino apela a los árbitros, a los ultras y a toda Francia para intentar su remontada ante el Madrid. Zidane cree que su equipo sufrirá y no desvela el estado de Kroos y Modric

Cavani, ayer junto a sus compañeros en el entrenamiento. En vídeo, declaraciones de Segio Ramos y Zinedine Zidane. FOTO: EFE / VÍDEO: ATLAS

¿Cómo ser el Real Madrid siendo el Paris Saint Germain? A tal reto mayúsculo se enfrenta el suntuoso conjunto parisino (20.45, Antena 3 y TV-3). El cuadro francés precisa de su remontada más sonora para doblegar al campeón de campeones tras el 3-1 de la ida. Si el Madrid se juega la temporada en su fetichista Copa de Europa, para el PSG es un jaque a su creso modelo. Desde luego, no es la única institución que se dispara en el forbes futbolero, pero sí la que menos cepa tiene. Nada que ver con el calado del Madrid, el Barça, el United, el Bayern, la Juve...

Con el Real como espejo, el PSG ha tecleado todos los resortes posibles. Sin un Juanito que apele a lo largos que son 90 minutos ante el Madrid, o un Valdano que acuñe el miedo escénico, desde París se ha puesto el foco en el orgullo nacional, los árbitros, los ultras... Al PSG no le respalda la historia. La suya está por hacer. El florido mañana que busca pasa por el toque de corneta de hoy en el Parque de los Príncipes.

El club parisino no solo persigue una cima europea, sino enraizar en su propio país. Alumbrado anteayer, en 1970, por ahora el PSG solo se agita en una esquina de París, quizá la gran capital europea menos umbilical con el fútbol. Apenas hay generación capaz de rebobinar a los tiempos del embrionario Racing de París, fundado en 1896 y que hoy se ve atrapado en las catacumbas de la quinta regional francesa. Racing, también millonario en su época, penó con creces. Y, de momento, por mucho que truene en todo el planeta su eco multimillonario, el PSG no ha sembrado en toda Francia. De ahí las soflamas de sus rectores al espíritu nacional.

Tras el arbitraje de la ida en Chamartín y el del pasado curso en el Camp Nou, Antero Henrique, director deportivo del PSG, fue contundente en una entrevista el domingo pasado en la atalaya de L’Équipe: “Fue una falta de respeto para París y toda Francia”. En esta vuelta de octavos el juez será Felix Brych, un muniqués de 42 años internacional desde 2007. Sin ir más lejos, fue el colegiado de la final de Cardiff de 2017. Si el París quería alguien con experiencia, a Brych no le falta. El PSG no solo ha hecho una proclama arbitral, también ha procurado erizar a la hinchada, ya fuera con arengas en vídeo de sus futbolistas o con guiños a sus radicales, a los que abrirá las puertas de par en par.

Dudas en los equipos

Desde el plano futbolístico, Unai Emery y Zinedine Zidane, los dos técnicos, han amplificado un curioso código del fútbol. Un espectáculo al que se acude sin saber los actores, ni los principales ni los de reparto. A Emery le condiciona la baja del mesías Neymar, más con la vista puesta en el Mundial ruso que en lo que resta de curso en París. Además, Mbappé y Marquinhos han tenido estos días problemas físicos. Di María, pletórico esta campaña aunque haya tenido horas de banquillo, parece la opción más previsible como relevo de Neymar. En el eje no se prevé que el preparador vasco repita con Lo Celso tras el fiasco del Bernabéu. Thiago Motta, de 35 años, y Lass, que el sábado cumplirá 33, son las alternativas. Emery no resolvió ayer ningún acertijo, pero enfatizó la línea editorialista de la institución: “Es un momento único, un momento importante para los seguidores del club y para toda Francia”.

Tampoco Zidane dio muchas pistas del equipo titular. Sobre Modric y Kroos, que no juegan por lesión desde la ida, el 14 de febrero, solo deslizó: “Nunca pondré a alguien que esté al 70%”. Dada por hecha la titularidad de Navas, Carvajal, Varane, Ramos, Marcelo, Casemiro, Cristiano y Benzema, quedará dilucidar las tres plazas restantes. Y a ellas no solo optan Kroos y Modric, sino Kovacic, Lucas, Isco, Asensio y Bale. Zidane, lo mismo que Emery, tiene cesto. Y, al contrario que su colega con Neymar, sí tiene a un Cristiano al que ha tutelado con mimo. El luso, disparado en lo que va de 2018, año en el que ya lleva 14 goles en 10 partidos, solo ha disputado completo uno de los últimos cinco encuentros.

Lo que sí sabe Zidane es que al Madrid le espera un “ambiente caliente” y “sufrirá”. ¿Y qué hacer? “Jugar al fútbol”. Aunque sea 10 minutos, como dijo Alves que suele necesitar el Real Madrid para ventilar un partido. “Vive de eso”, sostuvo el brasileño. Obvió que el mito blanco ha fecundado tras una larga y mítica historia. Justo lo que busca iniciar el PSG en un país fundador del torneo y con un solo título. Encima, aquel Olympique de Marsella de 1993 resultó un fraude de aúpa.

Declaraciones de Zinedine Zidane, este martes.

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