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Coutinho se queda en la insinuación

El 14, desubicado en la derecha, busca sin éxito puentes con los compañeros

Coutinho, durante el encuentro ante el Alavés. Ampliar foto
Coutinho, durante el encuentro ante el Alavés. AFP

Valverde lo advirtió un par de días después de su llegada. “Los buenos se adaptan rápido”, sentenció en referencia a Coutinho. Y así se lo pareció porque en el segundo encuentro, el brasileño salió de la partida. Lo hizo a la derecha, posición un tanto forzada porque en el Liverpool estaba acostumbrado a desplegarse a pierna cambiada, acaso de enganche. Y, aunque lo intentó, Coutinho no acabó de salirse con la suya, más solista que coral, quizá porque todavía le faltan minutos de competición junto a sus nuevos compañeros.

Tampoco se lo puso sencillo el Alavés, puntual en la tarascada para evitar males mayores. Se lo aclaró Duarte en la primera acción y se lo remarcaron Wakaso, que le pisó en el tobillo —debió de ver la segunda cartulina amarilla—, y Guidetti, que le cazó por detrás. Y, para su infortunio, también se dio un topetazo solo cuando trató de controlar un balón sobre la línea de cal y se desequilibró hasta golpearse con la valla.

Con el balón en los pies tampoco fue todo lo fluido que se esperaba. Futbolista diferente porque hace lo que muchos ni siquiera piensan, evidenció que es un virguero de la pelota, como ese pase en el área a Semedo que no supo concluir o esos quiebros hacia dentro para intentar filtrar el pase definitivo, su tara anoche como la del resto del equipo. Pero poco más ofreció el 14, quizá porque jugó lejos de Messi y Luis Suárez, que por costumbre o por naturaleza se apoyaron mucho más en el costado izquierdo, donde Iniesta brillaba. Mejoraron sus números y fútbol cuando se colocó de volante y Paulinho ocupó la banda, con conducciones ágiles y asociaciones seductoras con Iniesta. Pero ni con esas ni con ninguna porque cuando pudo marcar, la pelota se estrelló en la zaga.

Desconectado del juego, Coutinho reclamó protagonismo a balón parado, ejecutor de los córners. Una decisión extraña —no por su facilidad para el golpeo, que es notoria— porque difícilmente conoce cómo se mueven sus compañeros y dónde prefieren atacar la pelota. No hubo premio ni una buena versión de Coutinho, sustituido por Alcácer a falta de 25 minutos. Pero, como advirtió Valverde, es cuestión de tiempo, de poco tiempo.

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