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BLOGS Coordinado por DIEGO MANCERA

Andrés Guardado, el capitán sin brazalete

El mediocampista mexicano se ha convertido en el eje del Betis y se alista para encarar su cuarto Mundial de fútbol

Andrés Guardado
Guardado disputa el balón contra Asensio. Getty

En México hay maleficios que persiguen a sus futbolistas. Uno de ellos es la predisposición a fracasar. Andrés Guardado está harto de ello. No cree que él, y los futbolistas que le preceden, deban cargar con los errores sucesivos del pasado. "Todo empieza por creer y soñar, y eso no cuesta nada", ha dicho el centrocampista en una entrevista con el diario AS. Su sueño es darle un revoltijo a su fútbol. El mexicano ha sido la tuerca maestra en el Betis, el único representante de su país en la Liga española. 

Este lunes, el Betis ganó contra el Leganés 3-2, en un partido que aventajaban los béticos, les alcanzaron y un penalti de Rubén Castro sentenció el juego. Guardado era el maestro de la orquesta que trataba de ordenar a los suyos y darles soporte en el medio del campo. La semana pasada se dio todo un banquete de goles en el derbi andaluz frente al Sevilla, 3-5. La victoria fue un golpe de entusiasmo para poner al equipo en la búsqueda de la media tabla. 

Guardado fue nombrado como el cuarto capitán del conjunto dirigido por Quique Setién. Ha visto en él un líder versátil que puede cambiar el medio campo por alguna de las bandas. El mexicano, con 31 años, dejó la comodidad en Eindhoven con el PSV - donde levantó dos veces la Eredivisiey  fue capitán - para emprender un reto en España. Se quería probar a sí mismo para llegar a tope a su cuarta Copa del Mundo. 

"Es un futbolista extraordinario en todo, es un '10' enorme y nos dará mucho", consideró Setién. Con Betis, Andrés Guardado ha estado en modo asistente. En la campaña ha otorgado seis pases de gol, atinados. Además, ha celebrado un gol de tiro libre contra el Girona, una imagen que recuerda a sus primeras campañas con el Deportivo. La madurez la transpira a cada metro que avanza por el campo para encontrarle espacios a Boudebouz y a Joaquín. El mexicano superó una lesión provocada de un choque con Thomas, jugador del Atlético de Madrid. 

Setién sabía que Guardado podía ser más que útil bajo una de sus premisas, "yo creo que el centro del campo de un equipo es fundamental para interpretar el juego". Guardado ha servido como el mejor embajador y de paso le ha servido para jugar como interior. El mexicano nacido en Guadalajara ha transitado por posiciones como la de extremo por izquierda, centrocampista, interior y, en el Valencia, como lateral. 

Guardado inició su carrera en primera división gracias a una regla, 20-11, que forzaba a los clubes debutar jóvenes. En Atlas, un equipo sin miedo a producir futbolistas, se encontraron con la mejor sorpresa. Al año, el mexicano fue reclutado por Ricardo La Volpe. El argentino no tuvo reparo en darle oportunidad en el seleccionado absoluto y llevarlo a su primer Mundial en 2006. El cobijo hacia el chico de los rizos se potenció con Hugo Sánchez y empezó su aventura en Europa en Coruña. 

Andrés Guardado
Guardado puntea el balón frente a Rodrigo durante un partido contra el Valencia. AFP vía Getty

El internacional por México también se ha sumado a la creación de la Asociación Mexicana de Futbolistas, un organismo fundado por los futbolistas que son y juegan en su país. Guardado ha estado en contra de privilegiar el talento extranjero y del menosprecio de los dirigentes hacia los jóvenes. O sintetizado en una idea: proteger los derechos de los futbolistas. 

Cuando Hugo Sánchez tomó la selección de México lanzó un mensaje un tanto temerario: "seremos campeones del Mundo". La prensa le liquidó con esa declaración. Guardado y otros jugadores como Javier Chicharito Hernández han retomado ese discurso que, más allá de levantar los ánimos, significa romper las cadenas que han aprisionado la confianza de los mexicanos, romper el techo de las ambiciones. Guardado es un creyente y, claro, un líder. 

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