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El COI suspende al Comité brasileño por la compra de votos de Río 2016

El presidente del organismo olímpico de Brasil, Carlos Arthur Nuzman, apartado de sus cargos tras su detención

Arthur Nuzman, detenido el jueves.
Arthur Nuzman, detenido el jueves. REUTERS

Prosigue la caída en desgracia del brasileño Carlos Arthur Nuzman, quien hasta hace poco aún se jactaba de haber llevado los Juegos Olímpicos a Río de Janeiro en 2016 y que el jueves fue detenido por, supuestamente, comprar los votos que permitieron aquel logro. El Comité Olímpico Internacional (COI) suspendió provisionalmente al Comité Olímpico Brasileño (COB), presidido por Nuzman desde 1995, y apartó a este de sus responsabilidades en la organización internacional.

La sanción, que tiene un efecto inmediato, conlleva la pérdida de “los derechos, privilegios y funciones derivadas de su cargo como miembro de honor” del COI, según se leía en un comunicado. En el mismo también se especificaba que las medidas serán revertidas cuando la entidad estime que el COB sigue las reglas de gobernanza de los estatutos olímpicos.

A la vez, el COI anunció la congelación de los pagos destinados al COB, si bien indicó que esto no afectaría las subvenciones de los atletas. Según la organización, estos podrán competir en los Juegos de invierno que tendrán lugar el año que viene en Pyeongchang (Corea del Sur), “con todos los deberes y obligaciones”.

El anuncio llegó un día después de que Nuzman fuera detenido en su casa de Río de Janeiro, acusado por la Fiscalía brasileña de corrupción, lavado de dinero y de haber participado en una trama criminal. La policía ha hallado indicios de que él y su brazo derecho en el COB, Leonardo Gryner, maniobraron para comprar el voto de una serie de miembros del COI justo antes del XIII Congreso Olímpico, en el que la candidatura de Río de Janeiro a capital olímpica de 2016, derrotó a las de ciudades como Madrid y Tokio y llevó por primera vez unos Juegos Olímpicos a América del Sur.

Nuzman era, según los agentes, la “figura central” de aquella trama. Su intermediario, añaden, había sido el senegalés Lamine Diack, expresidente de la Federación Internacional del Atletismo (IAAF), que recibió al menos dos millones de dólares a cambio de influir en el voto de otros dirigentes deportivos. El responsable de pagar el dinero era, según la policía, el empresario Arthur César Soares de Menezes, más conocido en la ciudad como El rey Arthur por ser el principal contratado por el Estado para obras públicas (sus contratos llegaron a sumar mil millones de dólares). Vista su presencia en la trama, la investigación avanza bajo la tesis de que otros empresarios beneficiados por contratos públicos relacionados con Rio 2016 están bajo sospecha.

La caída en desgracia de la figura de Arthur Nuzman es total. A sus 75 años su carrera en el mundo del deporte olímpico se da por acabada. Una trayectoria que comenzó en los Juegos de Tokio 1964, cuando representó a Brasil en la pista de voleibol. El COI anunció que también le retira del Comité Coordenador de Tokio 2020. Al margen del asunto de la compra de votos de Río 2016, Nuzman ha sido acusado por la fiscalía de intentar modificar su declaración de la renta y blanquear 16 kilos de oro que ocultaba en un cofre en una entidad bancaria de Suiza.