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Un nostálgico Grecia-Rusia de regreso al primer plano en cuartos de final

La Italia de Messina intenta el asalto a las semifinales ante Serbia, subcampeona olímpica y mundial

Shved, perseguido por Tomas en el Rusia-Croacia. Ampliar foto
Shved, perseguido por Tomas en el Rusia-Croacia. AP

Holden y Kirilenko, los jugadores que dieron a Rusia su último oro a costa de España en la final del Eurobasket 2007; Diamantidis, Papaloukas y Spanoulis, el trío de estrellas que llevaron a Grecia a su último gran triunfo en 2005 a costa de la Alemania de un inmenso Nowitzki. Son los nombres y las gestas que se evocarán en el duelo de cuartos que dirimen hoy Grecia y Rusia (17.45, Be Mad). Tampoco faltarán elementos nostálgicos en el partido que cerrará los cuartos entre Italia, mucho tiempo alejada de la élite, y Serbia (20.30 Be Mad).

Rusia estiró su estancia en la élite con las medallas de bronce en los Juegos de Londres en 2012 y en el Eurobasket un año antes. Pero su desplome en los últimos cuatro años fue vertiginoso, en la cola de los Europeos y ni siquiera capaz de clasificarse para el Mundial de 2014 y para los Juegos de 2016. El bajón de Grecia fue más suave: novena en el Mundial de 2014, quinta en el Eurobasket de 2015, pero también ausente en Río de Janeiro.

El equipo ruso se ha diseñado en función de la calidad ofensiva de Aleksey Shved, escolta de 28 años. Regresó hace dos años al baloncesto ruso después de tres temporadas y cuatro equipos diferentes en la NBA (Minnesota, Philadelphia, Houston y Nueva York). Mucho más a gusto en el Khimki, Shved ha propulsado a la selección rusa hasta los cuartos de final. Se ha erigido en el máximo anotador del Eurobasket con una media de 23,7 puntos. Junto a él, Mozgov, el pívot de 31 años que prosigue su larga carrera en la NBA y que, tras su última temporada en los Lakers, ha fichado por Brooklyn Nets. En este Eurobasket, el gigante de 2,16 metros promedia 13,3 puntos y casi siete rebotes. Junto a ellos, tiradores como Fridzon y Kurbanov, y un ala-pívot muy atlético y dinámico como Vorontsevich han aupado al equipo ruso. Brilló en los octavos de final ante Croacia (101-78) y encauzó la fase de grupos al vencer a Turquía y Serbia.

Grecia recuperó su perfil más fiero en el cruce de octavos, en el que dio la sorpresa y eliminó a Lituania (77-64). La generación del 90 ha pasado a copar el plantel griego. Algunos jugadores ya experimentados se están mostrando en un punto de forma ideal. Es el caso del base-escolta Sloukas, sobresaliente ante Lituania y el mejor anotador de su equipo en el campeonato con una media de 16,2 puntos, por delante del veterano ala-pívot Printezis, con 13, y del base Calathes, con 11,7. Bourousis, Papanikolau y Pappas completan un grupo que se está mostrando más cohesionado que otras veces y con un buen potencial, a pesar de las notables bajas de Antetokounmpo (Milwaukee) y Koufos (Sacramento).

Serbia, la selección que dirige Sasha Djordjevic, plata en el Mundial y en los Juegos, aparece como favorita frente a la Italia de Ettore Messina. Ambas comparecen con muchas bajas. Bogdan Bogdanovic lidera a Serbia, que eliminó a Hungría en octavos después de haberse mostrado muy solvente en la fase de grupos, en la que solo perdió ante Rusia. Italia, de la mano de Belinelli y Datome, eliminó a Finlandia en octavos. Aspira a su primera semifinal europea después de 18 años.

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