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Casemiro como síntoma

El centrocampista brasileño culminó contra el Dépor con un gol una jugada de 44 pases, que resume el momento de dominio y confianza del Madrid y el estilo que busca Zidane

Eleonora Giovio
Casemiro celebra el gol del 0-2 al Deportivo.
Casemiro celebra el gol del 0-2 al Deportivo. Cabalar (EFE)

En lo que va de temporada, los máximos goleadores del Real Madrid son Asensio y Casemiro, con dos tantos cada uno. Posiblemente no hay jugador que mejor exprese el momento que vive el equipo de Zinedine Zidane que el brasileño, que acumula ocho tantos en lo que va de año. Casemiro dice que es feliz robando una pelota. Barrer es su misión y mientras algunos se emocionan con una pared o un pase en profundidad, él disfruta haciendo el trabajo sucio. Sin embargo, en este Madrid polifacético que lo mismo se planta en el área rival con tres toques a toda carrera, que trenza jugadas de 107 segundos y 44 pases que acaban en gol y sin bostezos, Casemiro ha descubierto que también sabe jugar al fútbol. Y marcar.

La jugada de los 44 pases el domingo en Riazor la culminó él. También marcó en Skopje en la final de la Supercopa de Europa contra el Manchester United. También marcó en Cardiff en la final de la Champions contra la Juve. Tres días antes de la cita en Gales le había dicho a su representante que anotaría. Callado se quedó, en cambio, en Macedonia y antes de volar a Coruña. La seguridad, estas veces, la ha mostrado directamente en la cancha. Se descuelga como un pelotero más.

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Su evolución es el síntoma de este Real Madrid de Zidane. Ha adquirido tal confianza que transmite dominio de la situación incluso cuando su portero [Keylor Navas] tiene que salvar dos mano a mano en menos de quince minutos. A Kroos y a Modric, Zidane sí le pide goles. No al centrocampista brasileño, ahora en su versión más llegadora. “Case [como le llaman en el vestuario] tiene estas cosas. Cuando estamos en campo contrario a balón parado o en jugadas donde hay un centro él puede estar allí. Me alegro por el gol, pero no es su primer trabajo”, explicó el técnico francés el domingo por la noche en la sala de prensa de Riazor Abanca.

Ninguno de sus últimos tres goles, sin embargo, ha venido de una jugada a balón parado. Todo lo contrario. Case (que nunca había marcado tanto) se descuelga porque tiene confianza. Igual que el equipo que el domingo dio 648 pases, más del doble que el Deportivo (290). Casemiro tuvo un porcentaje de acierto del 90,1% (contra el Manchester en Macedonia el 93,6%). Estos datos, por cierto, junto a más estadisticas como recuperaciones y pérdidas, se los envía su equipo de comunicación al móvil después de cada partido y él lee los que considera más importantes.

El centrocampista brasileño, al que Zidane mima dosificándole (en el clásico de vuelta de la Supercopa jugó la última media hora y el domingo se marchó en el minuto 69) es igual de camaleónico que este Madrid. Maneja cantidad de recursos en el mismo partido sin perder el norte. Ha aprendido a mezclar la pausa y la verticalidad como si fueran un único estilo. O así lo parece.

Equipo camaleónico

El Madrid, que no ganó ni un partido en la pretemporada, ha despejado todas las dudas en cuanto han empezado las competiciones oficiales. “Tenemos jugadores para tocar e intentamos hacerlo, disfrutar y jugar bien. Es lo que trabajamos y lo que queremos hacer cuando jugamos”, analizó Zidane después de la victoria contra el Deportivo cuando le preguntaron si el estilo que buscaba era el de la jugada de los 44 pases. Fue el gol con mayor frecuencia de pases en Liga desde la temporada 2005-06.

Sin la BBC (Cristiano está sancionado y se perderá tres jornadas más), el Madrid juega con un centrocampista —o mediapunta— más. Combina la velocidad con la pausa y el toque. Los fichajes que ha hecho este verano van en esa dirección. Théo es la rapidez, Ceballos la pausa, y Marcos Llorente es bueno en el corte pero también en la creación.

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Sobre la firma

Eleonora Giovio
Es redactora de sociedad especializada en abusos e igualdad. En su paso por la sección de deportes ha cubierto, entre otras cosas, dos Juegos Olímpicos. Ha desarrollado toda su carrera en EL PAÍS; ha sido colaboradora de Onda Cero y TVE. Licenciada en Ciencias Internacionales y Diplomáticas por la Universidad de Bolonia y Máster de EL PAÍS.

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