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Dani Ceballos, el peleón al que rechazó el Sevilla

El nuevo jugador del Madrid, de 20 años, llega al Bernabéu tras una carrera llena de obstáculos

Dani Ceballos
Ceballos, durante la final del Europeo sub-21 ante Alemania. REUTERS

“Este tiene capacidad para llevar al Betis en sus hombros pese a ser tan joven. Si hace lo que tiene que hacer, va a ser millonario”. Eso confesaba Pepe Mel en febrero de 2015. Hablaba de Dani Ceballos, que con 20 años acaba de firmar por seis temporadas con el Real Madrid, con el que será presentado el próximo 20 de junio. Le cortejaba también el Barcelona, pero el centrocampista de Utrera prefirió el conjunto blanco –y así se lo hizo saber la semana pasada al Betis- pese a la competencia y a tener que jugarse un puesto con Kroos, Modric, Llorente, Asensio, Isco, Casemiro… La opción de irse cedido, según aseguraban en el Madrid, nunca la ha contemplado. Viajará el día 21 a Estados Unidos junto al resto de compañeros que disputaron el Europeo sub-21 dispuesto a hacerse un hueco. Carácter peleón tiene de sobra.

Con 12 años, cuando el Sevilla prescindió de él en las categorías inferiores, volvió al pueblo (Utrera) y no tiró la toalla. Siguió dando patadas a un balón aunque no tuviera equipo. Lo descartaron por asmático, porque era el pequeñito y no daba el estirón y porque tenía una constitución física débil. El propio Ceballos reconoció en una entrevista con este periódico que no era la primera vez que le marginaban por pequeñito.

En la escuela del Utrera, con cinco o seis años, tampoco le dejaban jugar por ser el más chico y se pasaba las tardes entrenando solo. Igual que en el Betis con la llegada de Gustavo Poyet. El técnico no contaba con él. Según contaba de puertas para dentro porque Ceballos no se entrenaba bien y salía demasiado. Fuera del equipo durante seis partidos, Ceballos se puso a trabajar el doble. Por las tardes solía trabajar solo. Petros fue su gran apoyo en el vestuario, su ‘hermano’ en los malos momentos.

Con Víctor Sánchez del Amo recuperó su sitio. Habilidoso en proteger la pelota, con buena visión de juego y calidad en el toque, el Madrid se ha querido asegurar a uno de los mayores talentos del fútbol español. Dani Ceballos, que después de ser descartado por el Sevilla recaló en la cantera del Betis, tuvo un ascenso meteórico. Pasó directamente de la División de Honor del juvenil al primer equipo sin pasar por el filial. Debutó justo el día que el Betis bajó a Segunda. Después del ascenso el conjunto andaluz lo blindó a la desesperada porque quedaba libre el año siguiente. Le fijó una cláusula de 15 millones más variables; un porcentaje de la venta iría directamente al jugador y a sus representantes. Ceballos, que en el Betis cobraba casi un millón de euros, tendrá un sueldo en el Madrid de algo más de dos.

Hijo de churreros, tiene una relación muy estrecha con la madre la que, dicen, manda en casa. Cuando no está vendiendo churros de feria en feria, es ella la que siempre le acompaña a los entrenamientos. Lo hizo hasta que Ceballos se sacó el carné de conducir (hace un mes). La madre no se ha perdido un partido ni una sesión de trabajo y muchas veces también ha viajado en los partidos de fuera. “Tener una familia humilde y tan trabajadora te inculca unos valores que después los trasladas al terreno de juego. Mi familia ha sido fundamental para que yo sea futbolista y es verdad que mi madre un poco más. Todo se lo debo a ella y mucha de la culpa de que yo esté jugando hoy una final del europeo sub-21 es suya”, contaba hace poco en Polonia.

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