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Así fue la fiesta de los hinchas de Boca en Sevilla

Agrupaciones de aficionados de distintas partes de España y de Europa acompañan al equipo en el Sánchez Pizjuán y recuerdan, por unas horas, lo que más extrañan de su tierra

La fiesta de los hinchas de Boca en Sevilla.

Mientras Marcos Durán, argentino de 24 años, se pone una camiseta azul y amarilla y se sube a un bus para ir desde Málaga a Sevilla, Renato Giordano, otro argentino de más de 40, enciende el motor de su coche para salir de Madrid. Son las 9 de la mañana y ambos viajan para ver a Boca Juniors ante el equipo de Jorge Sampaoli. Boca se enfrenta al Sevilla por el trofeo Antonio Puerta y ningún hincha xeneize que esté cerca del evento se lo quiere perder. Cerca es un decir porque algunos viajan cientos o miles de kilómetros para cumplir un sueño que esperan desde hace años, para sentir el olor a bostero que los acerca a su tierra y a sus seres queridos. Aquellos que en Argentina comparten una misma pasión: sangre azul y amarilla. 

Durán vino con su familia en el 2002, como Giordano, para escapar de la crisis del 2001, que obligó a miles de familias argentinas a emigrar de su país. Durán nunca había ido a la Bombonera hasta hace dos años, cuando acudió por primera vez a un partido, y nada más que a un superclásico entre Boca y River. "Fue una vez que perdimos con un gol de Funes Mori, pero el recuerdo no me lo quita nadie. Me vine a Málaga cuando era muy pequeño y no había podido conocer la cancha hasta entonces", explica entre el humo azul y amarillo de las bengalas de los más de 500 hinchas que se agruparon frente al hotel donde concentraban los jugadores del equipo argentino.

Desde chico, su familia le transmitió la pasión y él se acercó a Boca de la forma que pudo: a través de su vocación periodística y con las redes sociales. Durán es un efusivo tuitero boquense, que además colabora con La12tuittera, una de las cuentas de Twitter más grandes de la afición del equipo argentino. "Estuve estudiando en Italia y colaboraba con algunas radios de España, casi siempre me pagaba los viajes solo con tal de ver a algunos jugadores y poder hablar con ellos. Cuando Tevez jugaba en la Juventus, cumplí el sueño de hacerle una breve entrevista en la final de la Copa Italia", cuenta emocionado. Hoy, está en contacto con periodistas argentinos que siguen al conjunto porteño.

La historia de Giordano es distinta. Él ya conocía el barrio de La Boca. "Nací allí y de chico paseaba por la calle los días de los partidos. Todos conocían a mi padre y me agarraban de la mano y me llevaban a la cancha. Conozco La Bombonera mejor que nadie", asegura. Su hijo Santiago tiene cinco años y nunca fue a la cancha de Boca, nació en Madrid pero es bostero a muerte y sabe todas las canciones de la afición. Mira para todos lados y se ríe sentado sobre los hombros de su papá. "Nunca vio a la hinchada como hoy, esto es único, pensá que el nunca fue a la cancha", destaca Giordano. También debió abandonar el país tras el corralito del 2001 y ahora trabaja en una agencia de viajes en Madrid. "Soy socio hace 20 años, iba a la popular y después tuve abono de platea. Vi toda la época de Bianchi. Yo nací en Caminito, ¿eh?", asevera orgulloso. Ahora, cuando no tiene que cuidar a Santi se escapa para ver los partidos con la Peña de Boca Juniors en Madrid, un grupo de argentinos que se junta todas las madrugadas para seguir al club de sus amores.

Como ellos hay muchos más. Todos cantan sin parar, saltan y se abrazan. El equipo no va bien y acaba de quedar fuera de la Copa Libertadores 2017, pero nada los frena. Los coches sevillanos tocan las bocinas. Se juntaron desde las 17.00 en la puerta del NH Collection de Sevilla, donde concentraban los jugadores de Boca y no se fueron de allí hasta pasadas las 19.00 cuando el equipo partió hacia el Sánchez Pizjuán. Todas las peñas europeas de Boca se contactaron a través de las redes sociales y coordinaron el encuentro. Vinieron hinchas de Barcelona, de Madrid, de Málaga, de Valencia, de Italia, de Israel y de Francia.

"Soy del barrio de La Boca y siempre te voy a seguir, en las malas a todas partes, las buenas ya van a venir", corean a los gritos los cientos de hinchas afuera del hotel. Muchos no son del barrio de La Boca, pero por unas horas, las calles de Sevilla se transforman en ello, y nadie quiere perderse la fiesta.

"Vinimos especialmente para este partido. Nosotros fundamos una peña oficial en París hace tres años. Vienen a ver los partidos cerca de 80 personas. Estamos en contacto con todos los chicos de España y cuando hay una oportunidad así tratamos de aprovecharla", cuenta Carlos Muguruza, el dueño del restaurante Volver de la capital francesa, que sirve de sede de la peña de allí. Lo acompaña su hijo Kevin, de 21 años, que nació en Francia, pero que se declara "bostero a muerte".

Todos coinciden en una cosa: Boca es lo que más extrañan viviendo afuera del país. Muchos no van a la cancha hace años y este viernes han recreado la atmósfera de la Bombonera en todo su esplendor. Entre Fernet con Coca-Cola y cervezas todos disfrutan de una colorida fiesta y alientan a sus jugadores que salen por las ventanas a saludarlos y a cantar con ellos. Al fin y al cabo es una forma de sentirse más cerca de casa. Esto es Boca.

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