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Caterine Ibargüen logra la medalla de oro en triple salto

La saltadora colombiana se impone en la final a la venezolana Yulimar Rojas

Ibargüen, en uno de sus saltos.
Ibargüen, en uno de sus saltos. EFE

La saltadora colombiana Caterine Ibargüen se subirá con su eterna sonrisa a lo más alto del podio en Río de Janeiro después de lograr la medalla de oro en triple salto. La antioqueña se impuso en la final con un salto de 15.17, por delante de la venezolana Yulimar Rojas y de la kazaja Olga Rypakova, que le arrebató el sueño dorado en Londres hace cuatro años. 

Atletismo Atletismo
· Triple Femenino
Oro Caterine Ibargüen (COL) 15.17 m
Plata Yulimar Rojas (VEN) 14.98 m
Bronce Olga Rypakova (KAZ) 14.74 m

De Caterine Ibargüen se puede decir que es la atleta más importante en la historia del deporte de Colombia. Pero los éxitos de esta antioqueña de 32 años traspasan su país. Solo así se puede considerar a quien después de lograr la plata en Londres ha sido bicampeona del mundo y ganadora de las sucesivas Ligas Diamante. Una carrera marcada por la continua superación a la que se ha sometido la saltadora, acorde con la letra de ese vallenato, Mi propia historia, que tiende a escuchar antes de alguna competición: “Ay cada quien tiene en la vida su cuarto de hora. Que lo motiva, que lo entusiasma a ser triunfante…”

Los de Río son los terceros Juegos Olímpicos en los que ha participado Ibargüen, después de la plata en Londres y de su estreno en Atenas, hace ya 12 años. En aquella ocasión, no pasó de la primera fase en salto de altura, una especialidad que le privó de la cita en Pekín, cuatro años más tarde. Ante tamaña decepción su entrenador le animó a pasarse al triple salto, donde con el tiempo se ha consolidado en lo alto de los cajones.

Deslumbrante, pizpireta, la antioqueña, de 32 años, sonríe desde hace más de tres años como reina mundial del triple salto. Ibargüen es además una de las deportistas más queridas de su país, algo que a la antioqueña le llena de orgullo: “Me gusta que la gente vea todo el trabajo que he hecho, me emociona que me vitoreen, porque es un compromiso para ser mejor”.

Desde que logró la plata en los Juegos de Londres, la colombiana no ha tenido quién la tosa en su especialidad. Solo la kazaja Olga Rypakova, la que le despertó del sueño dorado hace cuatro años, ha conseguido romper la imbatibilidad de Ibargüen en este ciclo olímpico: en junio terminó con 34 triunfos consecutivos de la atleta colombiana. En Río, Ibargüen no dio opción. La gloria era para su sonrisa

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