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La situación de Villar abre grietas en la Federación

En su investigación al dirigente español, la FIFA se interesó por el manejo del presupuesto de la candidatura ibérica para el año 2018

Villar junto a Platini en un congreso de la FIFA en 2014.
Villar junto a Platini en un congreso de la FIFA en 2014. AFP

Los enfrentamientos de Ángel María Villar con las instituciones, su ausencia y su silencio como cabeza visible del fútbol español en casos como la violencia ultra y el manejo en la sombra de su vicepresidente económico, Juan Padrón, ya habían generado un ambiente de discrepancias en el seno de la Federación Española de Fútbol (FEF). Ahora, con el reconocimiento por parte de la FIFA de que Villar está siendo investigado por negarse a cooperar en las pesquisas sobre la presunta compra de votos en las elecciones de Qatar y Rusia como sedes de los Mundiales 2018 y 2022, respectivamente, la sensación de inquietud y turbiedad ha aumentado en la sede federativa.

En algunos corrillos de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas (Madrid) se diagnostica desánimo, desencanto y brazos caídos por el desgobierno y la inestabilidad existentes ante los numerosos conflictos abiertos por su presidente. La amedrentadora figura de Padrón también contribuye ya a esa sensación de hartazgo entre algunos presidentes de las federaciones territoriales, el principal bastión electoral de Villar, aunque siguen sin manifestarlo abiertamente.

La incertidumbre de qué sucederá con Villar ha aumentado la preocupación interna tras saberse que su caso ha llegado ya hasta la cámara de resolución del Comité de Ética. El fiscal del órgano de instrucción de dicho comité, Cornel Borbely, ha reunido indicios suficientes como para que su investigación y su denuncia fueran aceptadas por Joachim Eckert, presidente de la cámara de resolución. Esto ha hecho que la inquietud alcance ya a algunos ejecutivos federativos que muy pocas veces se habían atrevido a cuestionar la figura de Villar.

Temor al FBI y al fiscal

La caída de los implicados en el Informe García

Joseph Blatter, Franz Beckenbauer, Ángel María Villar, Jack Warner, Worawi Makudi, Chung-Moon-Joon, Jacques Anouma... Todos ellos aparecían en el informe del fiscal Michael García, expresidente de la cámara de instrucción del Comité de Ética de la FIFA, sobre la presunta corrupción en la elección de Rusia 2018 y Qatar 2022 como sedes mundialistas.

García dimitió de su cargo cuando la FIFA se negó a publicar su informe al completo y lo redujo a un inane resumen de apenas 40 folios. Sin embargo, la actuación del Comité de Ética en los últimos tiempos parece seguir las pautas marcadas por aquel documento que gran parte de la plana mayor de la dirigencia del fútbol mundial, ahora o suspendida o investigada, no quería que viese la luz. Uno tras otro han ido pasando primero por la cámara de instrucción del Comité de Ética y después por la de resolución, presidida por el alemán Joachim Eckert. En el caso de Beckenbauer, Eckert ha anunciado que no formará parte de la decisión al compartir nacionalidad.

Empieza a haber dirigentes temerosos de que el FBI y las fiscalías estadounidense y suiza sigan desmadejando el ovillo de la corrupción que tiene al fútbol mundial descabezado, con ocho de sus dirigentes procesados ya por supuestos delitos de corrupción o por negarse a colaborar en los procesos, como ha sido el caso del presidente del fútbol español.

A Villar no le pilló por sorpresa que la FIFA anunciara que estaba siendo investigado por negarse a colaborar en las pesquisas sobre la compra de votos en las elecciones de Rusia y Qatar. Su hijo Gorka Villar, que forma parte del Comité de Reformas de la FIFA, le tenía al corriente de que el artículo 36 por el cual el Comité de Ética no podía informar de los miembros del Comité Ejecutivo investigados iba a ser modificado en la reunión del pasado martes. Como dirigente del fútbol español, europeo y mundial, Villar ha sido un devoto de gestionar los asuntos internos con silencio y opacidad. Fuentes cercanas al dirigente aseguran que está tranquilo y que no espera una sanción excesivamente dura. Confía en que no pase de un castigo económico, una suspensión temporal breve o una simple amonestación.

En el proceso de investigación abierto contra Villar y el papel que jugó la candidatura ibérica (España-Portugal), que aspiraba a organizar el Mundial 2018, el Comité de Ética de la FIFA se ha interesado por saber de qué modo se empleó el presupuesto. También por si hubo colusión en posibles pactos en la recolección de votos con otras candidaturas, como la de Qatar.

A pocos días de que se decidieran las sedes de los Mundiales de 2018 —al que optaban españoles y lusos—, y de 2022, la candidatura ibérica era favorita. La noche antes, Villar ya sabía que la batalla estaba perdida en favor de Rusia. Con todo, entonó aquel discurso en el que defendió la pureza y la integridad de los miembros de la FIFA y del Comité Ejecutivo.

Villar está ahora mismo en un todo o nada. Si no es sancionado su figura saldrá muy reforzada; si lo es, será una tacha ya imborrable en su carrera como dirigente.

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