Rosell defendió y gestionó un acuerdo de patrocinio que investiga EEUU

El expresidente del Barcelona dice que él no negoció el contrato entre Brasil y Nike sospechoso de sobornos

Sandro Rosell, en 2014.
Sandro Rosell, en 2014.GONZALO ARROYO (GETTY)

La investigación de la Fiscalía de EE UU sobre la FIFA planea sobre Sandro Rosell, expresidente del FC Barcelona y exdelegado de Nike en Brasil. Una de las ramas de la investigación trata el contrato de patrocinio de 160 millones de dólares que la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) firmó en 1996 con Nike —la fiscalía omite el nombre de la marca pero da datos para identificarla—. Ese contrato fue gestionado poco después por Rosell, aunque insiste en que él no lo negoció. En un libro en 2010 el expresidente del Barcelona defiende el acuerdo: “El contrato de CBF-Nike era el mejor contrato de patrocinio de la historia del deporte y constituía, innegablemente, un acierto de Ricardo Teixeira”, entonces presidente de la CBF y firmante del acuerdo. Según la fiscalía, este cobró unos 15 millones de dólares en sobornos por este acuerdo.

La fiscal general de EE UU, Loretta Lynch, apuntó el pasado miércoles que la investigación sobre la corrupción en la FIFA afecta también al “patrocinio de la selección nacional de Brasil por una gran empresa deportiva de EE UU”. Aunque no citó a Nike, por los datos que da se infiere que es la multinacional de Oregon, la que en esas fechas y por esas cantidades logró el acuerdo con la CBF.

Rosell, en 2006: “El contrato de CBF-Nike era el mejor contrato de patrocinio de la historia del deporte y constituía, innegablemente, un acierto de Teixeira”

En 1994, poco después de que Brasil ganase el Mundial de EE UU, Nike decidió introducirse en el fútbol y fue a lo grande, a por la selección de Brasil, hasta entonces vestida por Umbro. La fiscalía de Nueva York detalla que el contrato Nike-CBF se cerró en julio de 1996 en Nueva York, donde firmaron cuatro representantes de Nike, uno de la CBF (presumiblemente Ricardo Teixeira, que es quien firma) y José Havilla, dueño de la agencia de representación Traffic y que colabora con la justicia de EE UU tras haberse declarado culpable para reducir su condena.

Nike pagó a la CBF 160 millones de dólares por 10 años de patrocinio y dio otros 40 millones a Traffic como intermediario en una cuenta en Suiza. Además, entre 1996 y 1999, Traffic facturó 30 millones de dólares a Nike. Según la fiscalía de EEUU, Havilla había acordado con el representante de la CBF darle “la mitad del dinero que consiguió del acuerdo de patrocinio que sumaba millones de dólares como soborno”.

“Ahora sabemos que Nike pagó 15 millones de dólares a Teixeira por este contrato”, dice un diputado

Sandro Rosell era entonces directivo de Nike en España. Rosell había negociado el patrocinio con el Barcelona y después del Mundial de Francia 98 fue enviado a Río de Janeiro como responsable de Nike en América Latina. “El contrato más importante que gestionábamos era el de la CBF”, declaró después. Ayer, se desmarcó de la firma del acuerdo. “No lo negocié yo. Lo negociaron americanos desde Portland, con lo que no sé nada de la negociación”, afirmó a través de un portavoz.

Al poco de llegar allí, Rosell ya se encontró con problemas, según detalló en su libro Bienvenido al mundo real (2006). “La prensa deportiva sensacionalista presentó lo que era un acuerdo comercial como un pacto misterioso e inexplicable que suponía un menosprecio de la soberanía nacional y que sometía a la selección de Brasil a los intereses de una multinacional norteamericana”.

Según él, todo era una campaña contra RicardoTeixeira, que “se había convertido en un objetivo político, en el blanco ideal para canalizar el descontento por el fracaso deportivo de su país. Para las fuerzas políticas de izquierdas era una gran oportunidad y la aprovecharon".

Nike afirma que “cree en el juego limpio y ético en los negocios y el deporte”

En el libro, Rosell sostiene que la creación de la comisión de investigación en Brasil para investigar el contrato de la selección nacional con Nike “no tenía ningún fundamento jurídico y se basaba tan solo en artículos publicados” en prensa.

También describe cómo viajó a Oregon, (Portland, sede central de Nike) para preparar la defensa de la compañía y cómo decidieron que no compareciera él, sino un brasileño —su jefe de prensa, Ingo Ostrovski—, para no parecer arrogantes. Detalla que en el hotel recrearon la sala de la vista en el parlamento y contrataron a periodistas para formular las preguntas más duras. Parecía un teatro, afirma.

“El contrato entre la CBF y Nike era muy anglosajón En más de 100 páginas se había previsto hasta el último detalle. Pero a la hora de redactarlo se les había escapado lo que no era precisamente un detalle: la selección de Brasil es tomada como cuestión de Estado”, añade.

 El Parlamento brasileño abrió una comisión de investigación. La presidió el aún diputado Silvio Torres (del principal partido de la oposición, conservador). “No se sabía cómo se había hecho el contrato, era clandestino y daba muchas ventajas a Nike”, dice por teléfono. “Ahora sabemos que Nike pagó 15 millones de dólares a Teixeira por este contrato”.

La comisión de investigación concluyó en 2001 con un informe de 676 páginas que “Nike dictó un contrato y la CBF, representando muy mal los intereses de nuestra selección y por lo tanto del pueblo brasileño, aceptó con los ojos cerrados sus términos, condiciones, imposiciones y, principalmente, su remuneración”.

Una de las conclusiones de la comisión parlamentaria que investigó el contrato entre Brasil y Nike.
Una de las conclusiones de la comisión parlamentaria que investigó el contrato entre Brasil y Nike.

El diputado Torres destaca que hasta que la justicia de EE UU no ha intervenido no han llegado a saber cuánto recibió Teixeira de la intermediaria Traffic por firmar. Por un lado se mostró satisfecho de que 14 años después se confirmen los motivos de su investigación, pero añade:“Es triste que tengamos que depender de otros países para conocerlo todo”. Sobre el papel de Rosell en la negociación, Torres señala: “Sandro Rosell era dirigente de Nike. Él y Teixeira tienen otros negocios juntos, aunque en la comisión de investigación no recuerdo que se hablara de él”.

En 2013, el diario brasileño Estadao publicó que una empresa de Rosell recibió ocho millones por los amistosos de Brasil entre 2006 y 2012, cuando Teixeira era presidente.

Nike no hace comentarios y remite a un breve comunicado en el que señala que “cree en el juego limpio y ético en los negocios y el deporte”, que "se opone a cualquier forma de manipulación o soborno". Aseguró que ha cooperado con las autoridades y que seguirá haciéndolo. El viernes añadió que de lo publicado por la fiscalía no hay pruebas de que sus empleados participaran en los sobornos.

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