Jada Pinkett Smith da por zanjada la polémica por la bofetada de su esposo y dice que es tiempo “de sanar”

La ceremonia de los premios Oscar registra una audiencia de 16,6 millones de personas, el segundo peor año después de 2021

Will Smith y su esposa, Jada, en un momento de la ceremonia de los Oscar.
Will Smith y su esposa, Jada, en un momento de la ceremonia de los Oscar.EUROPA PRESS (Europa Press)

“Es temporada para sanar y estoy lista para ello”. Este es el escueto mensaje en Instagram de Jada Pinkett Smith, esposa de Will Smith, y objetivo de la broma de mal gusto que cambió el curso de la gala de la edición 94ª de los premios Oscar, el pasado domingo en el teatro Dolby de Los Ángeles. La actriz se ha convertido así en la última en pronunciarse entre los protagonistas del momento que protagonizó la ceremonia de los galardones de la Academia de Hollywood. La pulla del comediante Chris Rock sobre su corte de pelo, con la cabeza rapada, provocó una bofetada de su marido vista en directo por 16,6 millones de personas, de acuerdo con las cifras definitivas de audiencia anunciadas este martes. Rock, quien se negó a presentar cargos, es el único que sigue guardando silencio sobre este asunto.

El inesperado acto de violencia no catapultó los números de espectadores, como se podía pensar. Según la empresa Nielsen, unas 614.000 personas sintonizaron la emisión entre las 23.00 y las 23.14, el momento en el que Will Smith aceptó entre lágrimas el primer Oscar de su trayectoria, como actor protagonista, después de haber estado nominado por las cintas Ali y En busca de la felicidad. Ese fue el momento cumbre para la cadena ABC, que registró 17,4 millones de personas (una audiencia del 3,9) siendo los testigos del incómodo momento en el que el intérprete, entre lágrimas, pedía perdón a la academia y a los nominados. En internet, no obstante, el nombre de Smith se buscaba en Google 25 veces más que la película ganadora de la noche, CODA, según los datos de la firma de audiencias. La edición de este año creció casi un 60% respecto a la audiencia de 2021. Sin embargo, ello no ha evitado que sean las segundas peores cifras de espectadores en la historia de los Oscar, después de precisamente los del año pasado, que solo rozaron los 10 millones.

El mensaje de Pinkett Smith llegó pocas horas después de que su esposo acudiera también a Instagram a pedir perdón a Chris Rock, a quien, sin embargo, había dejado fuera de sus disculpas la noche del domingo cuando recogió su Oscar. “La violencia, en cualquiera de sus formas, es venenosa y destructiva. Mi comportamiento anoche fue inaceptable e indefendible... Me gustaría disculparme públicamente contigo, Chris. Estuve fuera de lugar y me equivoqué”, escribió en la red social.

Carolyn Smith, la madre del actor, se confesó sorprendida por el episodio durante una entrevista con una televisión local de Filadelfia. “Es la primera vez que le veo hacer algo así. La primera vez en su vida... No lo había visto nunca”, dijo de él. Carolyn Smith calificó a su hijo, de 53 años, como una persona con don de gentes. Will Smith es el mayor de cuatro hijos de un matrimonio formado por un ingeniero dedicado a la refrigeración de pequeños negocios y una empleada de la junta escolar en un suburbio de clase media.

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Mientras, la bofetada sigue sumando muestras de repudio. Richard Williams, el patriarca de las tenistas superestrellas Venus y Serena Williams, el hombre en cuya vida está basada el filme que le valió a Smith el Oscar, señaló en un comunicado que rechaza toda la violencia física “a menos que sea usada como forma de defensa personal”. Las deportistas acudieron a la gala del domingo, pero evitaron a toda la prensa que se acercó a ellas para preguntarles por el episodio.

Sobre la firma

Luis Pablo Beauregard

Es uno de los corresponsales de EL PAÍS en EE UU, donde cubre migración, cambio climático, cultura y política. Antes se desempeñó como redactor jefe del diario en la redacción de Ciudad de México, de donde es originario. Estudió Comunicación en la Universidad Iberoamericana y el Máster de Periodismo de EL PAÍS. Vive en Los Ángeles, California.

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