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Del tirador a la ciudad
Coordinado por Anatxu Zabalbeascoa

El mejor espacio público europeo es un canal

La recuperación del canal Catharijnesingel en Utrecht del estudio OKRA landschapsarchitecten gana el undécimo Premio Europeo del Espacio Público Urbano

Vista del tramo recuperado del canal Catharijnesingel en Utrecht.
Vista del tramo recuperado del canal Catharijnesingel en Utrecht.Stijn Poelstra | Stijnstijl Fotografie

Los problemas urbanos de Europa se parecen. Precisan desarrollar resistencias al cambio climático y hacer las ciudades más habitables. ¿Cómo lograrlo? Adaptándose (plantando árboles que no mueran) y reaccionando (reduciendo la presencia de los coches y apostando por el espacio público). Por eso el Premio Europeo de Espacio Público Urbano es, en realidad, un observatorio de los males —casi todos comunes— que aquejan a las ciudades europeas. Y, también, un aplauso a las mejores soluciones que ingenieros, paisajistas, políticos, iniciativas ciudadanas y arquitectos logran encontrar para intentar paliar esos males.

Desde que el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) lo convocara por primera vez en el año 2000, hemos visto cómo la presencia de los peatones expulsaba a los coches de los centros urbanos y cómo iniciativas sociales convivían con edificios monumentales a la hora de sanear y redibujar las urbes.

Parque lineal que bordea el canal.
Parque lineal que bordea el canal.Fotografía/OKRA landschapsarchitecten

En Utrecht (Países Bajos), una recuperación híbrida ha ganado la undécima edición del premio. Se trata de un proyecto transversal, una intervención que conjuga saberes para atender a varias necesidades a la vez. Así, una autopista —que funcionaba desde hace 50 años— ha sido convertida en un canal saneado, restaurado como espacio público y también como vía de transporte. El canal es una instalación deportiva y también un parque urbano —gracias al jardín lineal que recorre sus orillas—. La recuperación del canal Catharijnesingel dibuja la apuesta europea por renaturalizar las ciudades como respuesta al cambio climático y como reacción a las carencias cívicas en plena era pospandemia.

El proyecto restaura un tramo de 1,1 kilómetros de la ciudad, añade 40.000 metros cúbicos de agua al canal y se suma a una longitud total de casi seis kilómetros que reconstruye un ecosistema. En sus prioridades recuerda otras intervenciones que relacionan río, o canal, y naturaleza con movilidad y recreo urbanos como: Madrid Río, la recuperación de las orillas del Segre en Lleida, las del Ebro en Zaragoza o la de las rutas junto al Besós en Barcelona. Es, como estos proyectos, un espacio abierto e interpretable, a la vez un parque y también un camino, un trabajo de paisaje, ingeniería y arquitectura que hace convivir el desplazamiento y el reposo de peatones y lo prioriza sobre la presencia de coches. También defiende el cuidado de la vegetación sobre la construcción para tratar de paliar los efectos del cambio climático.

En la ribera se plantaron olmos, álamos y plátanos.
En la ribera se plantaron olmos, álamos y plátanos.Fotografía/OKRA landschapsarchitecten

La principal decisión para recuperar el canal de Catharijnesingel y ampliar el Zocherpark, que tomó el estudio OKRA landschapsarchitecten, fue la reorganización del tráfico, el desvío de los coches para levantar senderos peatonales, sombreados por olmos, plátanos, prunus y álamos y salpicados de zonas de descanso. La variedad vegetal y la recuperación del agua aseguran también la biodiversidad animal: el regreso de las abejas y la transformación de una carretera en un parque lineal que se suma al jardín Zocherpark ya existente.

Los materiales empleados en la intervención —ladrillos clínker (los antiguos ladrillos del Rin) y grava— apenas se ven. Y, sin embargo, relacionan esta nueva intervención con la factura del centro histórico de la ciudad. Los muelles de madera también sirven varias funciones. Son el embarcadero de los piragüistas, el asiento de los paseantes y pueden convertirse en escenarios.

La movilidad, el deporte y el descanso conviven en los nuevos 1,1 kilómetros de parque lineal.
La movilidad, el deporte y el descanso conviven en los nuevos 1,1 kilómetros de parque lineal.Stijn Poelstra | Stijnstijl Fotografie

El jurado internacional, presidido por la paisajista, ingeniera forestal y catedrática de la Escuela Federal Politécnica de Zurich, Teresa Galí-Izard, considera que la reconstrucción del canal, junto con la recuperación del parque lineal que discurre a lo largo de sus orillas, es una intervención modélica para la supervivencia de las ciudades en la nueva era climática porque recupera un ecosistema y hace explícita la voluntad europea de renaturalizar las ciudades.

En Utrecht, el canal aumenta la capacidad de la ciudad para hacer frente al calor extremo y, drena y evacúa también el agua de las tormentas. La recuperación del agua y la vegetación contribuyen a capturar el carbono y reducir la contaminación. En un mismo espacio conviven la ambición lúdica y el hábitat para los seres vivos. La humanidad, la sostenibilidad y una respuesta al clima se dan cita en este canal que busca regenerar la vida en las ciudades, prever las inundaciones, sombrear los veranos, llevar aire fresco, y descender la velocidad de los desplazamientos.

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