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Nil Moliner: “Hay canciones que son puñaladas”

El cantante, popular por su “buen rollo”, presenta ‘Lugar paraíso’, su nuevo disco, a un grupo de lectores de EL PAÍS

El músico Nil Moliner participa en un encuentro con suscriptores de EL PAÍS en los Teatros Luchana de Madrid. Foto: MARIO BERMUDO

“¿Cuál es tu lugar paraíso, ese lugar al que acudes para desconectar y ser libre?”. Con esta pregunta lanzada al público para que reflexionara, la periodista Laura Piñero abrió el encuentro que tuvieron hace unos días un grupo de suscriptores de EL PAÍS con Nil Moliner (Sant Feliu de Llobregat, 1992) en los Teatros Luchana de Madrid. El cantante compartió con los lectores su nuevo trabajo, Lugar paraíso, un disco que habla de encontrar un refugio donde sentirse uno mismo. El evento forma parte del programa de actividades exclusivas de EL PAÍS+.

El “lugar paraíso” de Moliner es el escenario y la música. Durante su última gira, el artista aprovechaba los momentos muertos viajando de ciudad en ciudad para componer nuevas canciones, así que este disco es un trabajo “compuesto en movimiento”.

En esos ratos libres, el artista también escucha el podcast Nadie sabe nada, de Andreu Buenafuente y Berto Romero. Por eso, Moliner explica que la voz de Buenafuente “tenía que estar” y presentar el álbum, concretamente en El manifiesto, una introducción que de alguna forma “cierra el círculo”.

Siguiendo la filosofía del podcast de Buenafuente, la música de Moliner se caracteriza por el positivismo y el “buen rollo” en sus letras. Sin embargo, el cantante confiesa que es eso, “pero también lo contrario”, y que hay canciones que siente como “puñaladas” y en las que se ha desgarrado. Y es que, aunque el álbum se presenta como una unidad, “cada canción es una película distinta”. Por ejemplo, un sentimiento que el catalán ha explorado es el de vivir fuera de casa y lejos de su familia. “Enséñame habla de dejar tu hogar de siempre y convertir un sitio distinto en tu nuevo hogar”, comenta. O Mi bandera, que trata sobre el amor estando lejos y perderse muchos momentos con seres queridos.

Moliner se siente muy unido a su familia, que siempre le ha apoyado: “Me ha dado las alas necesarias para poder volar”. De hecho, fue su padre quien le enseñó los cuatro primeros acordes que aprendió a tocar con la guitarra y que puso en práctica para animar cualquier fiesta con sus amigos. Por ti, de El Canto del Loco, fue de los primeros temas que versionó. Pronto, también comenzó a tocar en garitos en los que tenía que ingeniárselas para que la gente, pendiente de otras cosas, le escuchara.

Moliner conversa con el público.
Moliner conversa con el público. Mario Bermudo

La música siempre le ha ayudado, por ejemplo, a lidiar con su ansiedad. “Es muy poderosa; en algún momento me ha salvado la vida”, reconoció. “Cuando escucho las historias que me cuenta la gente sobre que mi música le ha salvado es maravilloso”, añadió. Sin embargo, trata de no cargar con ese peso para que no interfiera en su composición: “Es algo que no me puedo llevar a casa porque con ese peso y esa responsabilidad no escribiría igual”.

Así que el disco también es un homenaje a esa música que a él le sirve de refugio, de ahí que haya referencias a artistas como Camila Cabello, Billie Eilish o Black Eyed Peas. Además, explora distintos ritmos como el afrobeat en Good day, con el artista ghanés Camidoh; o la ranchera en Súbeme el volumen, con la colombiana Pitizion. Otra colaboración, y el primer tema que interpretó en el encuentro, Luces de ciudad, la hace con Dani Fernández y Álvaro de Luna. También, la catalana Quan no siguis a prop, con Lluís Gavaldà.

A Moliner le hace “especial ilusión” cantar en catalán. Por eso, en sus discos siempre trata de incluir algún tema en su idioma, como ya hizo en el anterior con Som ocells. “Es muy emocionante ir de concierto a Murcia, por ejemplo, y escuchar a la gente cantar en catalán”, compartió.

El artista contestó a algunas de las preguntas que le hicieron los lectores. Muchos de ellos estarán en el primer concierto de la gira, el 20 de abril en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Además, adelantó que habrá más fechas en más ciudades, entre ellas, Madrid, aunque no desveló cuándo. Se despidió con Vuela alto, una canción que casi se queda fuera del disco porque cuando la compuso Lugar paraíso ya se estaba produciendo. “Esto demuestra que no todo está tan programado y a veces pasan cosas maravillosas como esta”, aclaró. Por eso, aunque no llegó a la versión física, en la digital sí que está: “Vuela alto es muy ‘Lugar paraíso’ y tenía que estar”.

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