obituarios
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Jacinto Rivera de Rosales, el filósofo valiente

Especialista en filosofía clásica alemana, su actividad investigadora y académica le convirtió en figura internacional de referencia

Jacinto Rivera de Rosales, catedrático de filosofia de la UNED
Jacinto Rivera de Rosales, catedrático de filosofia de la UNED

En la carrera de la vida importan mucho los compañeros de viaje. Al empezar nuestro recorrido académico, cuando es tanto lo que depende de la ayuda que se reciba, tuvimos la suerte de encontrar excelentes compañeros. Entre ellos se hallaba Jacinto Rivera de Rosales Chacón (Lorca, 1949-Madrid, 2021). Nos espoleó a salir de nosotros mismos, a exponer nuestras ideas, a realizar estancias de investigación en otros países: con la prudencia y el coraje de un padre, nos ayudó a crecer.

Su pensamiento hunde las raíces en la filosofía clásica alemana y busca superar las escisiones de la Modernidad. Seguidor de Kant en la centralidad que éste reconoce a la perspectiva trascendental y a la libertad, le corrige en aspectos relevantes. A veces lo hace desde Fichte, Hegel o Heidegger; otras, desde intuiciones originales. En este sentido, sus aportaciones sobre la subjetividad prerreflexiva y el cuerpo orgánico como a priori resultan cruciales. No tenía empacho en confrontarse con los grandes.

Afrontaba deportivamente los retos. Ya su tesis lo había sido: titulada La realidad en sí en Kant, fue dirigida por Oswaldo Market y defendida en 1987 en la Universidad Complutense de Madrid. Le valió el premio extraordinario de doctorado. Profesor ayudante en la UCM desde 1979, en 1989 ganó la titularidad en la UNED. Catedrático en 2008, de 2011 a 2015 decano de la Facultad, enseñó historia de la filosofía –de Descartes a Nietzsche– hasta su jubilación en 2019.

Entre sus libros destacan El conocimiento objetivo del mundo. Guía de lectura de la “Crítica de la razón pura” (1994), La “Crítica del juicio teleológico” y la corporalidad del sujeto (1998) y El punto de partida de la metafísica transcendental. Un estudio crítico de la obra kantiana (2011). Su Fichte (2015) fue traducido al francés y al italiano. Algunos de sus artículos abren perspectivas rompedoras; como botón de muestra, Cuerpo y libertad. El experimento neurológico de Libet (2016).

Era un políglota: conocía bien las lenguas alemana, inglesa e italiana y llegó a dominar el francés hasta el punto de ser tomado por hablante nativo. Disfrutaba comunicando.

Su tesis, titulada La realidad en sí en Kant, defendida en 1987, le valió el premio extraordinario de doctorado

A esa vocación comunicativa responde su actividad. En 2007 y junto con Teresa Oñate fundó el grupo de investigación Ontología, Lenguaje y Hermenéutica. Ese año, junto a Jorge de Carvalho, creó la Red Ibérica de Estudios Fichteanos. En 2012, fue elegido presidente de la Sociedad Fichteana internacional. Desde 2019 participaba en un proyecto sobre la hegeliana Ciencia de la lógica. En 2020, respaldó la creación del Grupo de Estudios Schellingianos. En 2021 se incorporó, en su fundación, al centro internacional Kant-València.

En 2010, durante un congreso en Pisa, gestó la Sociedad de Estudios Kantianos en Lengua Española (SEKLE). A lo largo de su presidencia de la SEKLE demostró un talante constructivo y una apertura a la escucha que se revelaron esenciales a la hora de fortalecer una sociedad hoy vital y pujante. Para los que tuvimos la suerte de colaborar con él, ser testigos de ese talante y esa apertura ha supuesto una enseñanza valiosa.

Tenía espíritu poético. Sus poemas se hallan recogidos en La luz de la jornada (2000). Hoy nos conmueven especialmente algunos de sus versos: “Deshecha la palabra y la figura / queda sólo el gesto del silencio. / Mas siempre quedará, aun en cenizas, / todo el amor y el mar que siempre llevo”. Nos dejó en la madrugada del 15 de octubre, recién cumplidos los 72 años.

En una carta dirigida a Agnes von Funk, Immanuel Kant le transmitía sus condolencias por el fallecimiento de su hijo Johann Friedrich. Desplegaba una semblanza del joven: “Era de ánimo manso y sosegado, afable y modesto con cada uno, bondadoso y tendente a querer el bien de todos… Jamás ha afligido a nadie en modo alguno, excepto con su muerte”. Estas palabras se pueden aplicar a Jacinto Rivera de Rosales, siempre joven de espíritu. Nunca nos afligiste en nada, Jacinto: sólo con esta partida tuya. Y es que ¡has hecho tanto bien…!

Pedro Jesús Teruel y Óscar Cubo son profesores en el departamento de Filosofía de la Universitat de València.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por nuestros mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Regístrate gratis para seguir leyendo

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS