FALLECE TOMÁS LLORENS

Muere el historiador del arte Tomás Llorens, el primer director del IVAM, del Reina Sofía y del Thyssen

El experto valenciano fallece a los 85 años tras protagonizar una de las trayectorias más relevantes en la museografía española de los últimos 40 años

Tomás Llorens, cuando era conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, en 2004, en una de las salas del centro.
Tomás Llorens, cuando era conservador jefe del Museo Thyssen-Bornemisza, en 2004, en una de las salas del centro.Uly Martín

Tomás Llorens ha fallecido este jueves por la mañana a los 85 años en Dénia (Alicante). Llevaba unos años enfermo. Ingresaba en el hospital y volvía a salir. Él conocía la gravedad de su enfermedad y fue preparando el camino, pero “lo llevaba con dignidad y entereza”, ha explicado su hijo Boye Llorens a este periódico. Hasta el último momento estuvo trabajando en nuevas exposiciones de arte, la gran pasión de su vida. No en vano, el historiador y crítico valenciano ha protagonizado una trayectoria clave en la museografía española de los últimos 40 años. Fue el primer director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), del Museo Nacional Reina Sofía y del Museo Thyssen de Madrid, como conservador jefe.

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Los dos primeros museos, con las obras completamente acabadas, no llegó a inaugurarlos, pero su impronta quedó para siempre, al igual que su magisterio como crítico, teórico y promotor de un arte comprometido en las postrimerías del franquismo que tuvo al Equipo Crónica como el ejemplo más emblemático. El presidente valenciano, Ximo Puig, ha anunciado su fallecimiento en las Cortes valencianas, poco después de producirse y ha trasladado sus condolencias a la familia.

Nacido el 4 de octubre de 1936 en Almassora (Castellón), Llorens también estaba trabajando en su gran obra bibliográfica: el catálogo razonado de Julio González. Iba por el sexto tomo de los siete que componen la que es la obra referencial del escultor sobre cuya obra se edificaron los pilares del IVAM. El crítico desempeñó un papel fundamental en la compra de los fondos de lo que hoy es la colección museística más importante del forjador del hierro, amigo de Picasso. En los años ochenta, Julio González apenas estaba cotizado. Hoy es uno de los escultores de las vanguardias más valorados.

A la izquierda, Tomás Llorens y Rafa Solbes (que formaba el Equipo Crónica junto a Manuel Valdés); desde la derecha, Alberto Corazón y Josep Renau, en Berlín, 1974.
A la izquierda, Tomás Llorens y Rafa Solbes (que formaba el Equipo Crónica junto a Manuel Valdés); desde la derecha, Alberto Corazón y Josep Renau, en Berlín, 1974. Archivo Lafuente

La última gran exposición en la que Llorens ejerció como comisario fue una de las retrospectivas más completas realizadas a Antonio López en la Fundación Bancaixa, inaugurada el pasado año. Su último escrito publicado en este diario fue un sentido y analítico artículo a propósito de la muerte de su amigo y diseñador Alberto Corazón el pasado mes de febrero. Preparaba con su hijo Boye una exposición antológica del escultor Joan Cardells, que se presentará en la Fundación Bancaixa tras el verano y que será un homenaje a Tomás Llorens. Deja una abundante bibliografía, numerosos escritos y artículos.

Desde que murió su mujer, la pintora Ana Peters, en 2012, con la que tuvo tres hijos, el historiador del arte apenas salía de su casa en Las Rotas de Dénia, donde se dedicaba a la lectura, al estudio y al cuidado de su jardín, frente al mar. Allí ingresó varias veces en el hospital comarcal, aquejado de una enfermedad compleja, si bien finalmente ha muerto en la Clínica San Carlos de la población alicantina. “Ha sido todo muy rápido. Y él era consciente de todo y no dejaba de trabajar en lo suyo”, apunta Boye Llorens, que trabajó con su padre en numerosas exposiciones y proyectos.

Culto, elegante, serio, solícito, polemista, defensor de una visión del arte moderno y contemporáneo alejada de las modas y reivindicativa de la figuración y el realismo (por lo que era tildado de conservador en determinados cenáculos), Llorens fue profesor de Estética en la Universidad Politécnica de Valencia entre 1962 y 1972, de donde fue expulsado tras su encarcelamiento durante la dictadura franquista.

Carmen Thyssen-Bornemisza y Tomàs Llorens junto al cuadro <i>Portuguesa. La gran portuguesa</i>, de Robert Delaunay, de 1916.
Carmen Thyssen-Bornemisza y Tomàs Llorens junto al cuadro <i>Portuguesa. La gran portuguesa</i>, de Robert Delaunay, de 1916.RICARDO GUTIÉRREZ

Llorens y su amigo Valeriano Boza, también crítico de arte, fueron los comisarios de una exposición en 1976 que figura en todos los manuales de arte contemporáneo de España. Se exhibió en la Bienal de Venecia y fue organizada fuera de las instituciones españolas por un grupo de artistas e intelectuales comprometidos políticamente. En aquella bienal roja, como fue calificada, el pabellón español permaneció cerrado porque no se invitó de forma oficial al país que tan solo un año antes, cuando se preparaba el principal encuentro mundial del arte contemporáneo, aún estaba bajo el régimen franquista. Artistas como el Equipo Crónica, Jordi Teixidor, Antonio Tàpies, Eduardo Arroyo, Alberto Corazón o Antonio Saura mostraron sus obras en el edificio central de los Giardini di Castello.

Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, trabajó en la Portsmouth Polytechnic School of Architecture (Gran Bretaña), regresó a España y fue profesor invitado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (1977-1980). También ejerció en la Politecnic of Central London y la Escuela de Arquitectura venezolana de Maracaibo. En 1984, estuvo a su cargo de la concepción, redacción y el seguimiento del programa para la creación del IVAM, en sus vertientes arquitectónica, museológica y administrativa. También fue director general de Patrimonio de la Generalitat cuando la consejería de Cultura estaba dirigida por su amigo, el socialista Ciprià Ciscar.

No obstante, el Gobierno central, presido entonces por Felipe González, le llamó en 1988 para poner en marcha un proyecto problemático que tenía la pretensión de configurarse como el buque insignia del arte moderno y contemporáneo de España, el Museo Nacional Reina Sofía. Entonces pasó el testigo a Carmen Alborch, que fue la que inauguró el museo valenciano en 1989. Tras presentar algunas exposiciones con el edificio aún sin acabar, Llorens fue destituido como director del Reina Sofía a finales del 1990 por desavenencias con el Ministerio de Cultura. El centro abrió sus dependencias completamente al público en 1992.

De izquierda a derecha, los directores del Reina Sofía Carmen Giménez, Juan Manuel Bonet, José Guirao, Manuel Borja-Villel, María de Corral, Ana Martínez de Aguilar y Tomás Llorens, en una imagen de 2019.
De izquierda a derecha, los directores del Reina Sofía Carmen Giménez, Juan Manuel Bonet, José Guirao, Manuel Borja-Villel, María de Corral, Ana Martínez de Aguilar y Tomás Llorens, en una imagen de 2019.Gorka Lejarcegi

Un mes después de salir del Reina Sofía, no obstante, fue nombrado conservador jefe de la colección Thyssen Bornemisza, cargo que equivalía en la práctica a la dirección artística de la pinacoteca que abrió sus puertas al público en 1992. Llevó las riendas del museo del palacio de Villahermosa hasta 2005, situándolo en uno de los vértices que jalonan la milla del oro del arte de Madrid: el Prado, el Reina Sofía y el Thyssen. Le sustituyó el actual responsable, Guillermo Solana. En su partida, Llorens manifestó entonces que quería más tiempo para el estudio, para sus proyectos, para sus exposiciones, como Realismos de entreguerras, Vanguardias rusas o Sargent-Sorolla.

Sus proyectos, las lecturas y su jardín ocuparon los últimos años de su vida hasta que la muerte le ha sobrevenido este jueves, muy cerca de su querida casa de Dénia y del Mediterráneo.

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