Lengua

“Hablar correctamente no está asociado a ninguna pronunciación concreta”

‘Las hablas andaluzas. Glosario de una realidad lingüística’ desmonta tópicos y reivindica términos vinculados con el andaluz

Cubierta de la separata 'Las hablas andaluzas. Glosario de una realidad lingüística', publicado en la revista 'Archiletras'.
Cubierta de la separata 'Las hablas andaluzas. Glosario de una realidad lingüística', publicado en la revista 'Archiletras'.EL PAÍS

Ni el andaluz es una variedad peor o menos inteligible que el español; ni es el castellano del futuro ni es una consecuencia del clima. Las hablas andaluzas. Glosario de una realidad lingüística, el suplemento que acompaña este mes de febrero a la revista Archiletras no se limita únicamente a desmontar viejos y nuevos tópicos sobre esta variedad, sino que resume y pone en valor un vocabulario diverso, fenómenos de pronunciación (seseo, ceceo) y fonética o hechos de gramática propios (el empleo del ustedes) y reivindica figuras que han ayudado a conocer mejor el andaluz, como Benito Arias Montano, Antonio Machado o Fernando de Herrera.

“Hemos tratado de explicar de forma asequible para un interesado con una cultura media términos científicos que caracterizan la pronunciación, la fonética o términos, algo que podemos hacer fácilmente en la universidad, pero que es más difícil de trasladar fuera de ese ámbito”, explica Lola Pons, catedrática de la Universidad de Sevilla y miembro de la Real Academia de Antequera, coautora del glosario junto con la profesora titular de la Universidad de Jaén, Marta Torres. Ambas pretenden desmontar prejuicios sobre el andaluz que aún siguen muy arraigados entre la gente, tanto dentro como fuera de la comunidad

“En general con respecto a las lenguas falta cultura lingüística”, señala Pons. “Lo importante es que las lenguas y sus variedades son competentes para todos los hablantes, el andaluz no es una variedad lingüística, ni mejor ni peor que otras”, apunta. A través de sus colaboraciones en distintos medios de comunicación, entre ellos EL PAÍS, Pons ha conseguido normalizar y prestigiar las hablas andaluzas. “La defensa y la reivindicación del andaluz está calando, antes se extrañaban de escucharme hablar con acento, pero cada vez es más habitual escuchar en la televisión o en la radio a periodistas que hablan en andaluz, debería extenderse más al mundo de la ficción, donde siempre se asocia con la clase baja”, sostiene.

El glosario defiende las razones que hacen que se considere a una lengua o sus rasgos mejores o peores no son nunca lingüísticas, sino socioeconómicas. “Toda forma de hablar es identitaria, pero hablar correctamente no está asociado con ninguna pronunciación, sino con la estructura léxica, la sintaxis y la coherencia del discurso”, puntualiza Pons.

En cuanto al léxico, la separata de Archiletras es una suerte de buscador de términos diferenciales de los españoles que además permiten refrendar la riqueza lingüística de Andalucía. Botines, alfiler, fatiga, guasa, cansino, tela, churreteo, capillita, angustia… Son muchos términos y no están todos, pero es una selección que demuestra que no hay que hacer el carajote cuando hablamos del y el andaluz.

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