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Antonio de la Torre, del videoclub a la alfombra roja

El intérprete con más nominaciones en la historia de los Goya regresa a los lugares de su infancia en Málaga, que este sábado acoge la gala de los premios

Antonio de la Torre, la semana pasada, en la malagueña calle Larios. En el vídeo, el actor pasea por su barrio natal y recorre la Málaga cinematográfica.

En el videoclub Bárbara, en una balda de la estantería destinada al cine español, empiezan a aparecer filmes de Antonio de la Torre (Málaga, 52 años). Es uno de los tres locales de alquiler de películas que resisten en Málaga, y está a la vuelta de la esquina del mismo bloque donde se crio el actor, el intérprete español más veces candidato a los premios Goya (14 nominaciones), ganador de dos cabezones y finalista en esta edición por el topo Higinio en La trinchera infinita.

De la Torre está emocionado. Llevaba años sin pisar Ciudad Jardín, su barrio natal, y en menos de media hora se ha cruzado con un amigo de la infancia, que ahora regenta el bar de enfrente de su casa, con un compañero de clase... "Qué viaje me está dando", confiesa con el acento malagueño desatado mientras mira una ventana desconchada del tercer piso. Se le quiebra la voz: "Ahí dormía mi madre". Vuelve a su alegría y explica: "En ese piso vivíamos mis dos abuelas, mis padres, mis dos hermanos mayores y yo. Cuéntame en low cost". A la dueña del Bárbara la ha cazado saliendo con el carrito de la compra, y ella vuelve al local feliz: "¡Haberme avisado, que me hubiera vestido bien y te hubiera puesto unas cervecitas!". De la Torre empieza a listar títulos alquilados por él de adolescente, y acaba con un "¡Y Fanny Pelopaja!".

Cuando el sábado arranque la gala de la 34ª edición de los premios Goya, Banderas no será el único Antonio que compita en casa. También está De la Torre, aunque su carrera como actor se fraguó en Madrid, donde estudió en la escuela de Cristina Rota tras haberse licenciado en Periodismo en Sevilla junto a Alberto San Juan, compañero de fechorías y dudas existenciales. Sus inicios, en los que compaginó su trabajo como periodista deportivo en Canal Sur con pequeños papeles sin nombre en series y películas, forman ya parte de la leyenda del cine español.

Hoy se confiesa parte de "un 8% de privilegiados", los actores que pueden vivir de su trabajo. "No te engañes, somos pocos". A él le llegó la vocación en séptimo de EGB, cuando un día apareció la compañía Arlequín. "Hacían actividades con niños y recuerdo ensayar la obra La historia de Pituchín y Pituchina. No lo podré olvidar. Tuve muy claro que era lo que le gustaba", recuerda. Dejó la compañía. "Culpa de los amigos que tenía entonces, de cuestiones culturales...". Treinta años después, rodando Caníbal en Granada, se cruzó con un excompañero de aquellas obras infantiles. "Y me contó que don Joaquín [Eléjar], el director de la compañía, les contó al resto el día en que me fui que era una pena porque me veía madera de actor. Él vio en mí algo que ni yo intuía".

"Esto se basa en trabajar mucho y en dar el pego. No te puedes poner un traje de policía y ser policía"

El actor asegura que pasó una época de dudas: "Acabé Periodismo, me quedé huérfano... Iba preguntándole a todo el mundo qué debía hacer. Me acuerdo y se lo agradezco a todos. Entre ellos estaba Juan Antonio Vigar, el actual director del festival de Málaga, que me hizo caso, que me escuchó muy en serio. Y acabé yéndome a Madrid, a la escuela de Cristina Rota".

Se sintió actor tras trabajar en Poniente (2002), de Chus Gutiérrez. Y le lanzó a la fama Daniel Sánchez Arévalo en Azuloscurocasinegro, con la que De la Torre ganó el Goya a mejor actor de reparto. “También me impulsó Volver, porque Almodóvar llega a todas partes”, incide. Antonio de la Torre reflexiona mucho sobre su profesión. “En realidad, esto se basa en trabajar mucho y en dar el pego. No te puedes poner un traje de policía y ser policía. En un mundo ideal harías cuatro o a lo sumo cinco papeles en tu vida”, asegura. “Hay que ser serio, esforzarte. Sumergirte en la complejidad del ser humano”. Algo hará bien si ya lleva 14 candidaturas a los Goya. “Sí, o no. O que me quieren. De ego voy bien, lo controlo. Me siento halagado con que me conozcan por mi trabajo, pero al mismo tiempo va en contra del anonimato necesario para espiar y construir un papel. En estos momentos estoy con el '¿y ahora qué hago?'. Me preocupa el qué cuento. Puede que venga de un 2019 muy hermoso, en el que gané 10 premios de interpretación, entre ellos un Platino y el segundo Goya”. Y en esas dudas, De la Torre sigue su camino.

La 'troupe' andaluza

Como si fuera una celebración del cine andaluz, en estos Goyas en Málaga hay numerosos candidatos tanto apartados técnicos como interpretativos: Banderas, De la Torre, Belén Cuesta, Mona Martínez, Natalia de Molina, Vicente Vergara, Pilar Gómez... "No sé por qué ocurre eso. Recuerdo que ya oí eso de que hay muchos actores malagueños desde que uno de mis primeros castings, el de Cuernos de mujer, en 1994", confiesa De la Torre. "La verdad, es que no tengo datos ni una teoría. Tampoco creo que haya una industria andaluza de cine, porque a duras penas hay una española... Sí hay numerosos técnicos y actores que van y vienen a golpe de AVE. Y aunque vivo en Sevilla, tengo que tener un pie en Madrid". Y recuerda a los primeros: "Creo que gente como Banderas, María Barranco y Kiti Mánver han hecho mucho por esta efervescencia actual". Actores de los ochenta que influyeron a los actuales. "Y he vivido el proceso de naturalizar los acentos. Desde la serie Padre Coraje se pudo hablar en andaluz".

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