Una novela a cuatro manos contra la discriminación LGTBI

Iria G. Parente y Selene M. Pascual publican ’La flor y la muerte’, el último de los 14 títulos de temática juvenil que han creado conjuntamente

Las escritoras Selene M. Pascual, izquierda, e Iria G. Parente posan con dos de sus novelas en Madrid.
Las escritoras Selene M. Pascual, izquierda, e Iria G. Parente posan con dos de sus novelas en Madrid.Andrea Comas

Escriben a cuatro manos, crean para los jóvenes y sus novelas relatan las aventuras fantásticas de personajes con distinto color de piel, identidad o preferencia sexual. Una de las autoras, la madrileña Iria G. Parente, de 27 años, lo hace para apoyar una metamorfosis: “Animamos a la gente a reclamar su lugar en el mundo o reclamar el mundo que quieren”. La viguesa Selene M. Pascual, de 31 años, lo secunda: “Queremos tratar de involucrarnos socialmente en cada novela”. Se conocieron en un foro hace 14 años y han creado el mismo número de novelas. Su última publicación, La flor y la muerte (Nocturna Ediciones), está inspirada en mitos clásicos y es una apuesta por un género nuevo para ellas: la ciencia ficción.

En los seis días de preventa vendieron 500 ejemplares y una semana después, en Twitter, los usuarios publicaron tanto sobre la novela que llegaron a ser primer Trending Topic nacional (Tema de Tendencia) con #SoyDeOlympus, en referencia a una gran corporación que, en el futuro que describen, lo controla todo. Aun así, para ellas, la calidad literaria no se mide en sus seguidores, y cifran sus ventas en un 10% de los que interactúan.

“Los jóvenes sí leen”, sentencia Parente. “También hay adultos que consumen este tipo de literatura”, asegura Pascual. Las autoras lo percibieron en Alma y los siete monstruos (Nube de Tinta), para niños de hasta 9 años. Trata la salud mental, concretamente la depresión; un tema que provocó la reacción de muchos padres porque, según explican, tienen miedo de que su hijo vaya al psicólogo o porque decidieron leer junto a sus hijos para hablar así de los síntomas de la enfermedad. ”Queremos iniciar conversaciones. Para eso está la literatura”, apunta la madrileña.

Iria G. Parente compagina la profesión con su trabajo de ejecutiva de cuentas en una empresa de publicidad. Su compañera, que estudió Filología Inglesa, se dedica por completo a las novelas. Lo peor para ambas es la precarización del sector, aunque en su caso hayan podido publicar tres novelas este año.

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Configuran nuevos mundos desde su piso en Madrid. Se levantan por la mañana y, mientras una revisa las redes sociales, el correo o descansa; la otra empieza a hilar. “Es como si los personajes fueran nuestros compañeros de piso, sin distancia de seguridad”, bromea Parente. Los nombres tan particulares que eligen para sus protagonistas no son arbitrarios; son acordes con el papel que desempeñan. En la novela, Ianthe se dedica a la biología y significa flor violeta, y el nombre de la otra protagonista, Asha, quiere decir vida. “Son pistas que a veces desvelan la historia”, reconoce Pascual.

La escritura las ha salvado de la inapetencia durante el confinamiento. Empezaron el 11 de marzo y sobre el 20 de mayo ya tenían escrita La flor y la muerte. Ante la pregunta de si ven diferencias entre la ciencia ficción y la fantasía apuntan hacia el trabajo previo, la documentación; ambos géneros la necesitan, pero los lectores de ciencia ficción, opinan, son más exigentes porque esperan credibilidad.

Las escritoras Selene M. Pascual, izquierda, e Iria G. Parente posan en Madrid.
Las escritoras Selene M. Pascual, izquierda, e Iria G. Parente posan en Madrid.Andrea Comas

“Somos muy rápidas en el proceso de escribir, pero tardamos meses e incluso años en la creación de ese mundo, en las bases, los personajes, la estructura literaria”, comenta la autora madrileña. Recurren a los sentimientos para conectar a sus personajes y critican que esta decisión literaria se vincule a la escritura femenina. “Acusan a la literatura de las mujeres de ser más emocional, como si fuera algo negativo”, añade con indignación.

Entre sus referentes destacan a la escritora de novelas juveniles y de fantasía Laura Gallego, en concreto Memorias de Idhún, un hito para su generación que hace poco se convirtió en una serie de animación de Netlix. Las novelistas están a la espera de que también lleven a las pantallas una de sus sagas. Globomedia compró los derechos de adaptación de Antihéroes, que trata de adolescentes con superpoderes. “Solo esperamos que los actores no sean muy mayores”, pide Parente.

“Es importante representar todas las realidades para servir de hogar. Me hubiera sido más sencillo considerarme bisexual o ver que tenía depresión si hubiera leído sobre ello cuando era más joven”, afirma la publicista. Parente continúa: “Podemos protagonizar otro tipo de historias, es más, lo hacemos. Soy bisexual, pero también soy escritora. Cuando hablamos de historias no realistas, ¿por qué no es posible ser piloto de nave espacial por ser bisexual, por qué no ser protagonista de la aventura?”. Se responde a sí misma y a los lectores: “Por supuesto que puedo”.

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