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MUERE JOTA MAYÚSCULA
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Pionero con talento

Más centrado en su labor comunicativa en los últimos años, como todo gran melómano siguió conservando el olfato por los nuevos sonidos y las voces emergentes

El Club de los Poetas Violentos, en una fotografía de promoción, con Jota Mayúscula a la derecha. En vídeo, trayectoria de Jota Mayúscula.

La primera vez que entrevisté a Jota Mayúscula fue en 1997. CPV, antes El Club de los Poetas Violentos, estaban a punto de publicar su segundo álbum, La saga continua 24/7, y a pesar de mi insistencia en recalcar el carácter pionero y referencial del grupo y su debut, Madrid Zona Bruta, el DJ y productor madrileño prefirió restarle trascendencia y repartir méritos. “Por coincidencias de la vida fuimos la primera banda en publicar un disco de hip-hop real, no manipulado. Nos tocó hacerlo a nosotros y ya está. Ya había gente antes de nuestra aparición, la diferencia es que nosotros tuvimos la suerte de poder grabar”, explicaba. Era una forma elegante de mostrar respeto y honrar a los pioneros anónimos de la escena, pero Jota Mayúscula tenía muy claro que la puesta de largo de la formación suponía un punto de inflexión en la crónica musical española: los aficionados al hip-hop ya no estaban solos, por fin un grupo del ámbito nacional era capaz de abordar el género con seriedad, talento, conocimiento de causa y referencias bien asimiladas.

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DJ habilidoso, productor perspicaz y divulgador cercano, Jota Mayúscula fue uno de los arquitectos sonoros de la época dorada del hip-hop español, con una apuesta que arrancaba en el boom bap neoyorquino de los noventa y se alimentaba de numerosas influencias ajenas al hip-hop, desde el jazz o el funk a los ritmos latinos, a medida que se expandía su mirada creativa. Fue decisivo porque fue uno de los primeros, pero también porque fue uno de los mejores y uno de los más inquietos. En sintonía con muchos productores de los noventa, Jota Mayúscula diversificó su actividad más allá de CPV y normalizó una práctica muy extendida en Estados Unidos: el interés en producir a nuevas promesas, desde Violadores del Verso a SFDK, y a artistas de otro perfil, como Mala Rodríguez o Ari, o el apoyo incondicional a los proyectos en solitario de los miembros de su propio grupo. El lanzamiento en el 2000 de Hombre soltero busca, el primero de sus cuatro álbumes en solitario, supuso otro movimiento importado de la cuna del hip-hop, donde es habitual que los productores publiquen discos con colaboraciones de la flor y nata de raperos del momento, que conseguiría darle empaque y naturalidad a nuestra escena. Jota Mayúscula demostró que en el hip-hop español el productor también podía ser la estrella y el centro de atención.

Más centrado en su labor periodística y comunicativa al frente de El rimadero –programa de Radio 3 co-presentado junto a Frank T. en el que volvía a ejercer de pionero al difundir la cultura hip-hop desde un medio público– que en su faceta musical, quién sabe si consciente de que las nuevas generaciones van por otro camino, en la última década Jota Mayúscula se alejó paulatinamente del circuito discográfico, pero como todo gran melómano y creador siguió conservando el olfato y el gusto por los nuevos sonidos y las voces emergentes.

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