La película de la semana | Las niñasCrítica
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Esas niñas tan auténticas, confundidas y frágiles

La directora Pilar Palomero opta en su debut por la sutileza, por buscar la credibilidad con una protagonista hija de madre soltera, una cría tan expectante como secreta

Andrea Fandos, en una imagen de 'Las niñas'. En vídeo, el tráiler de la película.

Me llevo una sorpresa grata al retornar a ese espacio largamente deshabitado, gravemente enfermo y no solo por culpa del pegajoso monstruo, llamado sala de cine. Es un martes en la sesión de las siete de la tarde. Me informan en la taquilla de que solo quedan libres las tres primeras filas. Por mi parte, ningún problema. Son las que ocupo normalmente, intentando no tener a nadie al lado ni delante. Y no por pavor a los contagios. Sí ante la posibilidad de que mi paciencia estalle con intenciones homicidas ante los vecinos que hacen ruido con su nada educada boca masticando palomitas o parloteando sobre lo que ven en la pantalla, algo que no solo ocurre en los cines convencionales sino también en los que proyectan versión original.

¿Qué ha ocurrido para que los feligreses abandonen el miedo y se junten en la iglesia para continuar el ritual? La responsable de este milagro es una película estadounidense en la tradición del gran espectáculo. Se titula Tenet y viene firmada por un peso pesado de la industria llamado Christopher Nolan. También está permanentemente convencido de que es un artista. Para mi gusto, lo ha demostrado en ocasiones. Me gustan mucho Insomnio, El truco final, El caballero oscuro y Dunkerque. En otras me resulta tan pretencioso como insoportable. Origen, adorada por tanto profesional de la modernidad, resulta nítida sobre la masturbación mental de este director cuando su cerebro desparrama sin una mínima restricción. Tenet, rodada espectacularmente, atiborrada de pasta, como es habitual en él, combina una intriga en la línea de James Bond con consideraciones filosóficas cercanas al ridículo. Todo es vacío, incluidos los personajes, detrás del tono ampuloso y trascendente. Acabo mareado con su discurso sobre el espacio y el tiempo, el algoritmo, la entropía, las balas que retroceden o avanzan en el pasado y en el futuro y no sé cuántas bobadas más. Pero me alegro de que posea imán para muchos receptores, que sirva para frenar la deserción del público ante la forma ancestral y natural de ver el cine.

Si en Tenet todo es ruido y furia, en la apreciable película española Las niñas su inteligente directora Pilar Palomero opta por la sutileza, por buscar algo tan infrecuente como la credibilidad, una narrativa especial para hacer un retrato complejo de las cosas que pueden ocurrir en esa edad convulsa en la que todo son preguntas y las certidumbres escasas. En el proceso de niña a mujer, que diría esa apoteosis de la cursilería que responde al nombre de Julio Iglesias.

Las crías que aparecen aquí imagino que tienen entre 12 y 14 años. Igualmente aparece una ligeramente mayor, la sádica hermana de una de ellas en esa secuencia rebosante de crueldad verbal en la que esta machaca con su desprecio y su lengua venenosa a las más pequeñas. La protagoniza una niña inquietante y tierna, hija de madre soltera, tan expectante como confusa, secreta y comunicativa, con los ojos y los oídos muy abiertos.

Es verosímil y agridulce lo que ocurre en sus vidas. Hablan de muchas cosas, comparten las primeras bocanadas a un cigarrillo (lo van a tener crudo las pobres si pretenden seguir fumando), el contacto inicial con el alcohol, su curiosidad respecto a los preservativos, el llevadero aburrimiento en las clases que les imparten las señoras monjas, los primeros intentos de ligoteo, sus miedos, sus dudas, sus esperanzas. Existe un guion, por supuesto, pero en algunos momentos tienes la agradable sensación de que la directora les permite improvisar a sus actrices, de que su cámara filma con cercanía y naturalidad las conversaciones de esas criaturas. Nada es estridente ni forzado, se utiliza la delicadeza y la observación. Salgo de la proyección con buen sabor de boca. Es una ópera prima. Se tiende a juzgar con paternalismo y comprensión los errores que se cometen en ellas. Yo aquí no veo ninguno, es una película que consigue lo que pretendía ser. Es discreta, sensible y veraz.

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