Arqueología

El hallazgo que muestra que Cádiz fue como Venecia

La ciudad estuvo partida en dos islas durante las épocas fenicia y romana

Investigadores de la Universidad de Cádiz han descubierto la existencia de un puerto en un canal que atravesó la ciudad durante más de 1.500 años
Investigadores de la Universidad de Cádiz han descubierto la existencia de un puerto en un canal que atravesó la ciudad durante más de 1.500 añosELABORACIÓN DE A. ÁLVAREZ MARSAL, CON LA ASESORÍA DE D. BERNAL CASASOLA

La idolatrada playa de La Caleta que muchos en Cádiz consideraban casi inmortal no es fenicia, ni siquiera romana. Como mucho, medieval. Más allá del shock emocional, la revelación pone patas arriba lo que se conocía hasta ahora del urbanismo de la ciudad durante, al menos, los primeros 1.500 años de su historia. La Gadir de los fenicios y la Gades de los romanos estuvo atravesada por un potente y profundo canal que partió la capital en dos e hizo las veces de puerto. Ese uso portuario, descubierto por investigadores de la Universidad de Cádiz, es el que pone en solfa todo lo que se sabía de un brazo de mar que, hasta ahora, se creía casi colmatado cuando los primeros pobladores se asentaron en la localidad hace 3.000 años.

El catedrático del área de Arqueología Darío Bernal es quien está detrás de este hallazgo, publicado en la revista científica Journal of Maritime Archaeology, por el que ya asume que acabará referido “en alguna letra del Carnaval del año que viene”, como reconoce entre risas. El equipo del arqueólogo — integrado también por los investigadores José J. Díaz y Macarena Lara— ha conseguido demostrar que el ya conocido como canal Bahía-Caleta estuvo operativo desde, al menos, el año 800 antes de Cristo hasta que acabó totalmente colmatado en torno al 600 de nuestra era.

Un estudio elaborado por el catedrático de arqueología Darío Bernal ha conseguido demostrar que el ya conocido como canal Bahía-Caleta estuvo operativo desde, al menos, el año 800 antes de Cristo hasta que acabó totalmente colmatado en torno al 600 de nuestra era

El amplio lapso de tiempo es también cuantificable en distancia, concretamente en los 50 metros que van desde la cota actual de la ciudad hacia abajo. Esa es la longitud que han alcanzado los tres sondeos geotécnicos en dirección norte-sur que el equipo ha realizado en los bajos del edificio Valcárcel, una construcción neoclásica cercana a la playa de La Caleta que la UCA tiene previsto rehabilitar para albergar la Facultad de Educación. Al igual que ya ocurrió en el próximo edificio del Olivillo en el que Bernal ya descubrió un inmenso vertedero romano, la Universidad encargó al arqueólogo que se encargase del estudio del subsuelo. Y él optó por ahondar mucho más allá de lo necesario para la obra y explorar cotas que “nunca” se habían explorado en Cádiz. De los tres, solo uno alcanzó la roca madre, lo que sugiere que aún puede haber restos a aún más profundidad.

Trozos de cerámica, carbón, maderas, pepitas de uva y otras semillas, espinas de peces… En los tubos extraídos de apenas 10 centímetros de diámetro Bernal ha encontrado todo “un excepcional archivo sedimentario”. Los abrumadores indicios hablan de una Cádiz “como una ciudad partida en dos con una actividad febril en su canal”, según explica el catedrático que apunta al Gran Canal de Venecia como ejemplo gráfico que permite comprender cómo se organizó el urbanismo de la ciudad a lo largo de dos orillas de, aproximadamente, un kilómetro de largo.

Que la Gadir que se encontraron los fenicios era un archipiélago compuesto por las islas Erytheia y Cotinusa era algo que ya se conocía. Con dudas aún por resolver, se cree que la división entre ambas islas se formó hace miles de años por el paleocauce del cercano río Guadelete. Sin embargo, las investigaciones hasta ahora apuntaban a que los fundadores de la ciudad se encontraron una división en vías de colmatación que les obligó a tener dos puertos: uno exterior en las inmediaciones de La Caleta y otro interior en la Bahía, donde hoy están los muelles de la ciudad. Pero los cortes estratigráficos localizados refutan esa teoría y hablan de una realidad muy diferente con un canal-puerto totalmente navegable de una profundidad de más de 20 metros.

Los tres sondeos han localizado rastros de una actividad portuaria intensa entre las cotas -50 y -25 metros que apuntan a actividad portuaria que fue constante durante los periodos fenicio-púnico y romanos de la ciudad. A partir de esa profundidad aparece una colmatación natural que sugiere que el brazo de mar se colmató hasta que las dos islas se soldaron en torno el final de la época tardorromana y el inicio del medievo. La división obliga a replantear lo que se conocía del urbanismo gaditano en periodos fenicios y romanos. En ese nuevo planteamiento, las viviendas y calles del yacimiento visitable Gadir (siglo IX a.C.) serían edificaciones ribereñas de este canal en la isla de Erytheia. En el periodo romano, el teatro hoy conocido (del I a.C.) caería en la zona de Cotinusa en una ciudad que entonces dedicaba la isla de enfrente a zona manufacturera y de producción, como ya demostró el hallazgo del testaccio o basurero que llegó a alcanzar los 30 metros de altura.

“Habrá que analizar ahora la ubicación de los puertos, templos o faros en la ciudad”, avanza el catedrático. Y es solo parte del trabajo que queda por hacer. El equipo transdisciplinar —integrado por 25 investigadores de cuatro países— ya está estudiando los restos de polen fósil de los sondeos, además de plantear nuevas vías de estudio centradas en las variaciones climáticas en la Bahía de Cádiz o la aparición de restos complatibles con un tsunami desconocido. “Al menos vamos a estar dos o tres años estudiando todo el contenido estratigráfico de estas tres columnas. Creo que habrá más sorpresas”, zanja entusiasmado Bernal.

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