Música

La falta de sensatez de Los Enemigos

En tiempos de zozobra el cuarteto madrileño apuesta por la rabia en su nuevo disco, ‘Bestieza’

El grupo Los Enemigos esta semana en Madrid.
El grupo Los Enemigos esta semana en Madrid.KIKE PARA

Bestieza procede del catalán bestiesa, que hace referencia a “la cualidad de gente que actúa de manera irracional o con falta de sensatez”. A Josele Santiago (Madrid, 55 años) se le ocurrió el título del nuevo álbum de Los Enemigos, que se publica este viernes, después de acudir al médico. “Me lo dijo un día en la consulta y se me quedó en la cabeza. Ahí, guardado. Las canciones estaban quedando realmente brutas. Bastante punkis. Y un día íbamos en el coche y, pensando en el disco, dije en alto: ‘Bestieza’. A todos le pareció bien. Lo teníamos”.

Gente que actúa con falta de sensatez. Es algo en lo que, con sorna, se reconocen Los Enemigos, la banda nacida a mediados de los ochenta en el agitado barrio madrileño de Malasaña y que ahora regresa con nuevo disco después de seis años desde Vida inteligente, un álbum que ya los volvió a reunir tras 15 años de separación.

Entonces, como ahora, dicen sus protagonistas, el regreso surge de forma natural después de haber girado previamente con bastante aceptación. “En los conciertos nos estábamos sintiendo como un grupo vivo”, confiesa Santiago, compositor, cantante y guitarrista de la banda. “La respuesta del público en nuestros conciertos fue muy positiva y eso nos ayudó mucho”, señala el bajista, Fino Oyonarte. “Hay momentos que se colocan las piezas en su sitio y todo coge una velocidad que no hay dios que la pare”, remata Santiago.

Hace un año Los Enemigos decidieron meterse en el estudio y para el verano pasado ya estaban grabando después de que cada uno aparcase sus distintos proyectos, como en el caso de Oyonarte y Santiago con sus carreras en solitario consolidadas, sobre todo este último. Junto al baterista Chema Animal Pérez, se sumó por primera vez el guitarrista David Krahe (que ya acompañaba a Josele Santiago en solitario), procedente de Los Coronas y quien sustituye a Manolo Benítez, que no puede compaginarlo por su pertenencia a Los Porretas.

Ligero cambio de formación, pero las mismas señas de siempre. Bestieza guarda la energía insumisa de Los Enemigos, que no han parado de batallar en el rock español con una propuesta de guitarras musculosas, convirtiéndoles en el mejor estandarte de ese ya lejano sonido Malasaña, oficialmente no reconocido por los manuales de estilo, pero real como un puñal al clavarse.

Es decir, rock grasiento de The Stooges (de Iggy Pop) y MC5 combinado con el sugerente perfil alternativo de new wave. “Nosotros es que somos así. Tíos de guitarras. No podemos ser otra cosa”, confiesa Santiago, quien reconoce: “Esto del rock lo matan cada cierto tiempo, como a la novela. Luego resulta que no muere ni su puta madre. Son congrios pensando”. A lo que apunta Oyonarte: “Nos emociona algo como el rock y nos tiramos al precipicio”. Producido por Carlos Hernández (que ha trabajado con Los Planetas o Pereza), Bestieza ha llevado a estos veteranos a tirarse como con más rabia que nunca.

El disco ruge alto, pero con una capa muy actual. “Hay mucho fuzz, pero con matices, tantos que hay canciones que parece que no tienen saturación”, explica Krahe.

“Carlos Hernández, el productor, nos decía: ‘Tocáis muy fuerte, pero no tocáis con distorsión’”, indica Oyonarte. “Antes se metían muchas guitarras, pero sonaban a pared. Ahora creo que ya no tanto. No hay tantas pistas de grabación. Es el tratamiento del sonido que hace que con una sola guitarra puedas sentir una bola de demolición encima”, añade el batería, Chema Pérez.

Otra de las marcas enemigas son las letras afiladas, que casi siempre escribe Santiago. El nuevo disco está repleto de composiciones que oscilan entre el sarcasmo y la cólera hasta conseguir que la bola golpee también a las conciencias y, sobre todo, a los gurús de nuestros tiempos, rendidos a la tecnología y el progreso sin límites.

“Lo que creo es que están poniendo a prueba la paciencia del ser humano y, sobre todo, su salud mental”, dice Santiago. Y se explica: “Nos hablan de calidad de vida, pero no es para nada verdad. Calidad de vida para ellos significa comodidad. Por eso, admiro tanto a los que se muestran cínicos, a los verdaderos cínicos, a los primeros de Grecia de la secta del perro. Se echaban al monte, estaban todo el día en pelotas, follaban al aire libre y pasaban absolutamente de todo. No buscaban la comodidad. Buscaban hacerse duros. Tenían una disciplina férrea y algo de bestieza”.

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