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SUBASTAS DE ARTE

El San Ignacio de Loyola de Goya se queda sin comprador

Las ofertas recibidas no han alcanzado el mínimo de 600.000 euros, el precio de salida

Retrato de San Ignacio de Loyola, de Goya, fechado en torno a 1775.
Retrato de San Ignacio de Loyola, de Goya, fechado en torno a 1775.

El retrato de medio cuerpo de San Ignacio de Loyola, óleo que Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746-Burdeos, 1828) pintó en torno a 1775 y que salía a subasta este jueves en la casa Ansorena, de Madrid, se ha quedado, por ahora, sin comprador. "Las ofertas recibidas no han alcanzado el precio de estimación", que partía en 600.000 euros, han informado fuentes de la sala de subastas. El cuadro, de 81 por 56 centímetros, representa al fundador de la Compañía de Jesús, Ignacio de Loyola (1491-1556), girado y mirando al espectador. El santo viste el hábito de la orden y en las manos porta un libro con la inscripción Ad maiorem dei gloriam (A la mayor gloria de Dios). Además, aparece el anagrama de la Compañía en el ángulo superior derecho.

Ansorena señala en su web de esta obra, declarada inexportable por el Ministerio de Cultura en 2015, que "Goya le representó con gran expresividad en su mirada, de manera realista, como si fuera el 'retrato del santo', como indicó José Camón Aznar [historiador del arte], quien dio a conocer la obra en 1979". Además, "la forma de pintar al santo sin barba está alejada de las representaciones habituales desde su canonización en 1622".

La expectación levantada desde que se supo esta semana que esta obra salía a subasta, puesta a la venta por un coleccionista de Zaragoza, se ha visto defraudada. Ansorena añade sobre esta pieza que "Goya debió de pintarla justo antes de abandonar Zaragoza, tras su periodo de formación en Italia, o en los primeros momentos de su estancia en la Corte. Tradicionalmente se ha aceptado que fue un encargo de Juan Ignacio Ezcurra (1750-1827), virrey del Río de la Plata. Él lo legó a su hija, doña Encarnación Ezurra, y esta lo traspasó después a su hermana, Gregoria Rosas de Ezcurra. El cuadro estuvo en manos de sus herederos hasta los años setenta del siglo XX".

La casa de subastas ha subrayado del óleo "la profundidad de la mirada del santo, su expresividad y emotividad", así como "la forma de iluminarlo, resaltando el halo de santidad sobre el fondo abstracto, y la construcción a base de pinceladas seguras, el uso de veladuras y el color".

La anterior ocasión en que salió a subasta esta obra fue en febrero de 1976, en la casa Christie’s de Londres, donde fue adquirida por 1.100 libras (1.300 euros de hoy, que teniendo en cuenta la inflación serían unos 93.000 euros).

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