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Charli XCX reivindica la madurez del pop a los 27 años

La cantante británica publica su tercer álbum 'Charli'

La cantante Charli XCX, en un hotel de Madrid.
La cantante Charli XCX, en un hotel de Madrid.

En el documento de identidad de Charli XCX dice que se llama Charlotte Emma Aitchison, que tiene 27 años y nació en Cambridge. Ella añade que es, además, amante de los coches. Hace 10, cuando aún estaba en la adolescencia, empezó a subir sus canciones a MySpace -esa plataforma musical de inicios de siglo de la que ya ni se acuerdan los millennials- y a actuar en raves clandestinas, algunas veces en compañía de sus padres. Estos días presenta en España su tercer álbum Charli. Dice que su nuevo trabajo reúne "la música que le gusta escuchar, su música". Es decir, pop. En la habitación de un hotel de Madrid, la cantante británica puntualiza: "Una versión extrema del pop, más experimental".

En estos 10 años, Charli XCX ha pasado de MySpace a escribir canciones para otros artistas al mismo tiempo que aparejaba su nombre al pop más mainstream con temas como Boom clap y I love it en colaboración con Icona Pop. Millones de descargas y reproducciones después, se convirtió en telonera de Taylor Swift. Un formato breve, destinado a entretener a un público que no había pagado la entrada para escucharla. La artista supo aprovechar este espacio reducido para forjarse una carrera y una marca. Aunque fuera a partir de grandes éxitos.

Ahora, antes de cumplir 30 años, hace balance de su carrera sin renegar de sus inicios pero tratando de marcar una clara línea entre lo que fue y lo que pretende ser a partir del lanzamiento de Charli. "Me siento más segura que nunca en cuanto a mis decisiones creativas", asegura. "Estoy orgullosa del trabajo que he hecho en los últimos años. No me arrepiento de nada. Sé quién soy como artista, no como persona, todo estamos en ese camino de averiguar quiénes somos".

Como artista busca, asegura, hacer una música que produzca "una reacción física", que se sitúe en "los márgenes del pop", ese lugar donde conecta con sus seguidores y los colaboradores -todos de su edad- que participan en su nuevo disco. Entre otros Pabllo Vittar, drag queen y cantante brasileño, en plena presidencia de Jair Bolsonaro. 

Es en este punto de encuentro fronterizo en el que su discurso se acerca a las de las divas del pop del que, en apariencia, pretende huir. "Una de las razones por las que mis fans se identifican conmigo es porque mi música tiene ese punto outsider con el que se pueden identificar. Porque ellos mismos se consideren o hayan sido considerados de esta manera. De alguna manera se sienten especiales", desarrolla la cantante con un argumento muy similar al de, por ejemplo, Lady Gaga y su prole de little monsters (pequeños monstruos), el apelativo que usa para referirse a sus seguidores que escapan, según su interpretación, de cualquier etiqueta socialmente establecida.

Charli XCX trata de escapar también de la carga que conlleva haberse convertido en un icono feminista. "Soy consciente de que hay mucha gente que me escucha y está pendiente de lo que digo y hago. Intento transmitirles el mensaje de que sean buenas personas, que defiendan determinadas causas y traten al resto como les gustaría que les trataran, pero no vivo pendiente de esta responsabilidad", opina. "Yo cometo errores y debe haber espacio para el perdón". ¿También para las artistas? "Si me equivoco, lo asumo y sigo hacia adelante. Pero no puedo estar todo el tiempo pensando en lo mismo. Mis ideas sociales, culturales, políticas… concuerdan con las de mis fans. No le doy muchas más vueltas a lo que digo".

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