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FERIA DE ALBACETE

Desesperante frialdad

Ginés Marín corta una oreja de poco peso ante una desigual corrida de Alcurrucén

Ginés Marín se adorna ante uno de sus toros.
Ginés Marín se adorna ante uno de sus toros.

Por segundo día consecutivo, antes de que doblara el sexto toro, buena parte de los espectadores que acudieron a la plaza de toros de Albacete se levantaron y abandonaron sus localidades. No como señal de protesta, simplemente por aburrimiento y desesperación. Y por frío. Este otoño prematuro ha cogido a muchos de improviso y está causando estragos.

“Cerveza, coca cola, ¡agua fría!”, exclamaban los vendedores de bebidas, con las neveras llenas y los bolsillos vacíos. Si hubieran ido provistos de café o chocolate caliente habrían hecho el agosto. O si, al menos, lo acontecido en el ruedo hubiera colmado de emoción a los presentes. Pero tampoco. Como contagiados del ambiente, toros y toreros protagonizaron una tarde de desesperante frialdad.

Algo de calor transmitieron por momentos Román y Ginés Marín. Ambos pusieron ganas y pegaron muchos pases, pero evidenciaron una preocupante falta de gusto y verdad. ¡Qué vulgaridad y ventajismo! Pese a que sus oponentes no se comieron a nadie, abusaron del pico, citaron fuera de cacho y remataron los muletazos a una distancia sideral. Y lo peor: apenas dijeron nada.

ALCURRUCÉN / ROMÁN, MARÍN, DE MIRANDA

Toros de Alcurrucén, bien presentados (salvo el muy escurrido quinto) y de juego desigual. La mayoría, mansos con más movilidad que casta.

Román: pinchazo y estocada corta ligeramente delantera, desprendida y atravesada (saludos); _aviso_ estocada caída y muy atravesada que hace guardia, pinchazo y bajonazo (saludos).

Ginés Marín: estocada trasera y tendida (oreja); estocada trasera, tendida y desprendida _aviso_ (saludos).

David de Miranda: tres pinchazos, media caída y atravesada, cuatro descabellos _aviso_ y se echa el toro (silencio); dos pinchazos, espadazo muy bajo, trasero y tendido y un descabello (silencio).

En la enfermería fue asistido el subalterno Hazem Al Masri El Sirio, de la cuadrilla de Román, de traumatismo costal derecho con presencia de dolor en los arcos costales derechos, probablemente a consecuencia de fracturas costales y una contusión en la rodilla izquierda. Pronóstico grave. Fue trasladado a un centro sanitario para un estudio radiológico.

Plaza de toros de Albacete. Miércoles, 11 de septiembre. Cuarta de feria. Algo más de media plaza.

Firme anduvo Román frente al que abrió plaza, con fondo de manso, pero que sacó un punto de casta, movilidad y transmisión en el último tercio. A la salida de un par de banderillas fue arrollado el subalterno El Sirio, que pasó a la enfermería. Aunque el de Alcurrucén pedía ganar un paso y atacar más, el valenciano casi nunca lo hizo. Tampoco aprovechó la buena clase del cuarto, que, aunque fue a menos, mereció un mejor trato.

Por despaciosos delantales de manos bajas (algunos enganchados) recibió Ginés Marín al segundo, un animal que se arrancó con prontitud, pero que tuvo el defecto de rematar los muletazos con la cara a media altura, desentendido. Marín, que comenzó la faena doblándose por bajo, rehusó colocarse en el sitio para torear en redondo, pero recurrió con eficacia a los cambiados por la espalda y a las bernadinas finales. Y cayó la oreja.

Aunque de nuevo anduvo vulgar y sufrió multitud de enganchones, los defectos y complicaciones de la raspa lidiada en quinto lugar -que al principio se dejó y mucho- le sirvieron para vender un valeroso epílogo de faena y volver a poner a los tendidos de su parte.

Poco afortunado fue el debut en Albacete de David de Miranda, uno de los toreros revelación de la temporada. Si bien es verdad que le correspondió un lote infumable -el tercero se paró y el sexto fue un manso muy soso-, debió estar mejor, sobre todo con la espada. En ambos turnos dio un mitin.

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